AFECTIVIDAD HUMANA

ARTICULO # 104 EL OFICIO DE SER PADRES

La crianza de un hijo implica dos tipos de tareas: las cotidianas y las cruciales. Las primeras se llevan a cabo de modo casi instintivo (cuidar, alimentar, vestir, asear, vigilar, etc). Las segundas requieren de un dominio especial. Mismo que la gran mayoría de quienes se embarcan en este oficio, difícilmente adquieren. Las tareas cruciales en la crianza de los hijos son formar y orientar, pero sobre todo, la tarea más importante de los padres es desarrollar afectivamente a sus hijos.

La Psicología Afectiva plantea que el desarrollo afectivo es lo central de la existencia humana.[1] De hecho, no hay nada más importante y determinante para la vida de una persona que desarrollarse afectivamente. Así lo han comprobado cientos de investigaciones en Salud Mental Positiva, los cuales han dado cuenta de que el desarrollo afectivo es la mayor causa de felicidad, lo mismo que las incompetencias afectivas causan la mayor infelicidad.

Desarrollarse afectivamente, significa adquirir competencias afectivas Intrapersonales (Autovalorar-se, Autoconocer-se y Autoadministrar-se); Interpersonales (Valorar al Otro, Conocer al Otro e Interactuar con el Otro -Destrezas Interpersonales-) y Sociogrupales. Competencias que se convierten en las herramientas necesarias y fundamentales  para interactuar de forma adecuada con la familia, los amigos, la pareja, el trabajo y consigo mismo.

Miguel De Zubiria[2] –experto en Psicologia Afectiva– plantea que los padres deberían ser los tutores principales del desarrollo afectivo de sus hijos. En nosotros como padres recae la mayor responsabilidad en este duro oficio de formar a las siguientes generaciones. Tarea que por lo visto, cada vez se ha vuelto más compleja y generación tras generación, los nuevos padres ejecutan de una forma inadecuada y sin el compromiso característico de nuestros antepasados.

A esto debe sumársele unas nuevas realidades: los niños crecen solos, carecen de tutores afectivos, los padres abandonan su hogar, ha aumentado el número de madres solteras, mismas que deben asumir ambos roles, incluyendo el de salir a trabajar, dejando a su prole al cuidado de terceros o en instituciones donde no se forma y escasamente se educa.

La conclusión es muy sencilla. “Es buen padre quien contribuye  con decisión a desarrollar afectivamente a sus hijos.”[3] No basta con ser un mero proveedor de recursos. Es necesario prepararlos para la vida real, dotarlos de herramientas que les permitan tener una mejor relación consigo mismo, con los demás y con la sociedad en general.

Por eso desarrollar afectivamente a los hijos, es la tarea crucial de los padres. Ese es nuestro verdadero oficio. Ni más, ni menos.


[1] De Zubiria, Miguel “Ser Mejores Padres I: Conozco el desarrollo afectivo de mis hijos” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2010.

[2] Ibid

[3] Ibid

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4 comentarios en “ARTICULO # 104 EL OFICIO DE SER PADRES”

  1. Sí, Andrés, educar afectivamente a nuestros hijos es la gran tarea de hoy pues es necesario romper las tendencias actuales de centrar su interés formativo en el tener y saber como si dependiera princialmente de estos dos elementos que un ser humano interiorice actitudes y valores que son fundamentales para la vida éxitosa en sociedad y la satisfacción personal de sentirse feliz e interesado por las enseñanzas que ha de aprender.

    En la escuela, por ejemplo, estamos recibiendo a una nueva generación de niños cuyos padres -jóvenes e inmaduros- quizás no los desearon pues fueron frutos de encuentros sexuales sin la base de una unión (libre o matrimonial) fuerte a la cula hubieren llegado después de un par de años de conocimiento en una etapa que ya no existe como el noviazgo pues el mismo sistema brinda condones a los adolescentes con el mensaje de que se pueden acostar siempre y cuando los usen pues hay que prevenir… El problema es que la entrega de condones no son permanentes y las ganas de los muchachos sí… ¿No es inadecuado que estas campañas no se refieran al amor, al valor del noviazgo y demás condiciones de afecto necesarias para entablar cualquier tipo de relación.

    Y estas nuevas cadenas de desafectos obligan a enseñar a los padres a tomar el control de la formación de sus hijos -delegadas hoy a los medios de comunicación, a la escuela, a la calle, etc.- pues ni los adultos que rodean al niño saben cómo tratarlo y en lugar del equilibrio se van a cualquiera de los dos extremos: permisiibidad o rigor que produce resultados nefastos.

    Por ello, quienes podamos, aparte de los padres, tener incidencia directa en la formación de los muchachos, debemos aprovechar lo mínimo para inculcar sentido de la vida, respeto y afecto del bueno por todo aquello que nos representa aprendizaje de una cultura y las informaciones que nos representan poder y conocimiento.

    Saludos,

    Adalberto

    1. Adalberto,

      Que interesante tu reflexion. En efecto, vamos de mal en peor, y las medidas que toma el gobierno, no son mas que paños de agua tibia. No hemos comprendido la naturaleza del problema, y por eso las alternativas de solucion son tan miopes. Esa es precisamente nuestra apuesta, ir a las raiz de las cosas, entre otras razones, consideramos que esas problematicas que vos citas, son debido a los cambios sociales y al hecho de que las personas no estamos preparados para afrontarlos. Por eso creo en la FORMACIÓN AFECTIVA como una poderosa alternativa para desarrollar en las personas herramientas que les permitan tener una vida mejor.

      Saludos amigo Adalberto.

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