Publicado en ALFABETIZACION POLITICA

ARTICULO # 89 LA SALUD: LA CRISIS DE UN MODELO


Lamentable, penosamente lamentable; pero a su vez coherente, perversamente coherente. La crisis de la salud visibilizada aún más por la emergencia social, no es otra cosa que el reflejo de un modelo. La salud, al igual que la educación es tratada como un negocio. Simple y llanamente, el sistema está concebido para generar rentabilidad económica por encima de la rentabilidad social.

El sistema de salud colombiano bien puede verse como una tragicomedia. Ahora bien, ¿quiénes son los actores de esta farsa? Como buena obra que se respete tiene sus villanos y victimas enfrentados en un mismo escenario.

¿Estarías de acuerdo conmigo si le asignamos el papel de villanos a los mercaderes de la muerte (los dueños de las EPS) y a quien defiende sus intereses, es decir al gobierno?

¿Coincidirías conmigo en afirmar que el papel de victimas recae en esta oportunidad sobre el gremio de los trabajadores de la salud, y una vez más, sobre el común de los colombianos?

Esta farsa empezó a escribirse en el año 1993. Una ley que vendieron como la panacea para asegurar el acceso a la salud de toda la población colombiana, no fue más que una artimaña para abrir la puerta de un lucrativo negocio que ha crecido sobre el detrimento de los servicios de salud y el desmejoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores de este sector. En efecto, la ley 100, promovida y defendida ardorosamente por el entonces senador Alvaro Uribe Velez, sería la excusa legal para entregar en manos de un voraz sector privado con animo de lucro, la salud de los colombianos.

16 años después… ¿Cuál es el balance?

Como era de esperarse, el sistema colapsó. Los villanos hicieron su agosto y hoy disfrutan de las mieles de jugosos ingresos y sobre todo de las mieles del poder. Las EPS están entre las más grandes, poderosas e influyentes empresas del país. El principal impulsor de ese adefesio llamado ley 100, hoy es el presidente de la República, lleva ocho años en el poder y pretende quedarse otros cuatro años más con la anuencia de unas supuestas mayorías “uribistas”.

La crisis del sector salud y por ende la tragedia de la gran mayoría de los colombianos, contrasta con las escandalosas ganancias de los mercaderes de la muerte. Para la muestra un boton: SALUDCOOP.

En efecto, esta EPS “ocupa el lugar número 18 en el ranking de las mayores empresas del país. Saludcoop nació en 1994 con 2.500 millones de pesos de capital y de acuerdo con el informe publicado en mayo por SEMANA -basado en las cifras declaradas-, hoy cuenta con un patrimonio de 439.391 millones de pesos. Lo cual quiere decir que en estos 16 años ha multiplicado 176 veces su tamaño”.[1]

En el caso de las victimas el balance no es para nada halagador. Ha resultado tan funesto el sistema que incluso la Corte Constitucional tuvo que pronunciarse mediante la sentencia T-760 conminando al ejecutivo a hacer lo necesario para asegurar la universalización en salud. Resulta vergonzoso ver como en el país, mientras los mercaderes de la muerte se lucran desmedidamente, el “25% de la población Colombiana (10 millones) no tienen ningún servicio, estando en un estado de total indefensión y muerte segura”[2].

En estos 16 años de entrada en vigencia de la ley 100, “aumentó la mortalidad desde 1996, con 68 muertes por cien mil nacidos vivos; según la OPS (Organización Panamericana de la Salud), Colombia esta en el grupo con mayor riesgo del continente en Tuberculosis, porque tiene 52 casos por cien mil habitantes; aumenta crecientemente los casos de enfermedades transmisibles como es el VIH; las coberturas individuales en vacunación están por debajo del nivel internacional (95%); aumentan el número de muertes evitables, aumentó desastrosamente las tutelas de 21.301 a más de 146 mil”.[3]

En esta farsa, los villanos son los únicos que celebran las medidas del gobierno. Es por eso que con respecto a la emergencia social, “Juan Manuel Diazgranados, presidente de la Acemi -gremio que reúne a las EPS del contributivo-, ha advertido que debe ser considerada en su extensión, toda vez que esa disponibilidad de dinero tiene que responder a unas necesidades básicas, donde la priorización de servicios y beneficios juega un papel fundamental para la sostenibilidad. Según él, las medidas eran necesarias y, en general, están bien orientadas.”[4]

En esa misma línea opina el representante de los verdaderos dueños del país. En efecto, es un “punto de vista con el que coincide Luis Carlos Villegas, presidente de la ANDI, al celebrar que la mayoría de los conceptos que enmarcan los decretos (fijar límites al POS y al ‘no POS’ y buscar recursos en las prestaciones extraordinarias, nuevos impuestos o liberación de recursos, por ejemplo) fueron planteados en la asamblea de su gremio el año pasado. “La prioridad es la sostenibilidad del sistema de salud y eso es lo que hay que proteger. Ya hay unas medidas que inyectarán 4 billones al sector y que, sin lugar a dudas, van a evitar el colapso”, asegura.[5]

Indudablemente, la perla de los villanos la aporta el ministro de la “desprotección” social. Según Diego Palacio, los decretos de la emergencia social representan el “gran salto al goce efectivo a la salud de todos”[6]. Semejante chiste no lo disfruta ni él mismo.

Basta de declaraciones rimbombantes de derechos, inalcanzables sin un mínimo de dinero: la educación es libre para todos, si tienen dinero para comprarla ; la comida es libre para todos, si tienen dinero para el supermercado; todos son libres para ir y venir si tienen dinero para el boleto; las medicinas son libres para todos, si tienen dinero para ir a la farmacia; la justicia es accesible a todos… los que tienen dinero para los abogados y notarías; ser votado como político es un derecho de todos… los que tienen dinero para comprar votos etc. etc. etc.[7]

De toda esta situación sólo se puede sacar una conclusión:

Mientras el sistema de salud siga siendo un negocio, no hay solución viable a la vista. Todas las explicaciones que intenten dar los villanos no son más que cortinas de humo para ocultar un perverso modelo que está diseñado para beneficiar a unos pocos en detrimento de la salud y la vida de la gran mayoría.

El debate no debe ser sobre los alcances e implicaciones de los decretos de la emergencia social. El debate debe ser más profundo, debe darse alrededor del MODELO. Mismo que impone la necesidad de buscar recursos en los bolsillos vacios de los colombianos, en lugar de hacerlo en las arcas de los dueños de las EPS y las aseguradoras.

Bajo este modelo, somos los colombianos los que tenemos que salir a rescatar el sistema –por eso los impuestos- y no quienes se lucran con el. Ante esta situación, habría lugar para preguntarse ¿Por qué no le impone el gobierno a las EPS la obligación de reducir sus utilidades y ayudar a salvar su sistema? Lo reitero, la crisis no es de la salud, la crisis es del modelo.

Ese modelo es el mismo que nos quieren imponer el señor Uribe y sus áulicos. Por eso al inicio de este artículo sostenía que la emergencia social es una medida perversamente coherente. ¿O acaso ya olvidamos el escándalo de Agro Ingreso Seguro?

Este es un gobierno demagogo que se muestra al servicio de los pobres, pero que demuestra con sus actos que está a merced de quienes detentan el poder económico. Así de simple y así de cruel.

La historia dirá que lo que no pudo hacer la parapolitica, la yidispolitica, los escándalos del DAS, las persecuciones a la oposición, los falsos positivos, las zonas francas, la corrupción desbordada, la politiquería, ni el clientelismo, lo va a lograr la emergencia social: abrirle los ojos a los colombianos y ver por fin el talante cínico de este gobierno.

Como quien dice, victimas de su propio invento.

El próximo mes se nos presenta una buena oportunidad para darle una lección a los villanos. Actúa con sensatez, por favor, no votes por ningún “uribista”. Hacerlo significa respaldar el modelo, y de paso, clavarnos el cuchillo nosotros mismos.


[1] Daniel Coronell “¿Dónde esta la bolita?” columna Revista Semana http://www.semana.com/noticias-opinion/donde-esta-bolita/134332.aspx enero 30 de 2009.

[2] Jorge Enrique Robledo “Los decretos de emergencia social empeoran el sistema de muerte”

[3] Ibid

[4] Revista Cambio “Reforma a la salud: Cómo lo afecta a usted” 29 de enero de 2010 http://www.cambio.com.co/portadacambio/864/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-7055327.html

[5] Ibid

[6] Diego Palacio “Por qué sí, opinión del Ministro de Protección Social” Revista Cambio http://www.cambio.com.co/portadacambio/864/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-7056107.html

[7] Waldemar De Gregori “Manifiesto del proporcionalismo” http://www.globaltriunity.net/espanhol/manifiesto/manifiesto.htm

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Autor:

Yo Soy Andrés Paz, un Psicólogo Libre para Servir.

4 comentarios sobre “ARTICULO # 89 LA SALUD: LA CRISIS DE UN MODELO

  1. Desgraciadamente el colombiano medio se ha caracterizado siempre, entre otras cosas, por desdeñar de la razón y por apelar ciegamente a las pasiones alimentadas por la sempiterna demagogia del caudillo de turno, sin mayores esfuerzos por atisbar a la plutocracia que se esconde detrás de todo esto. Es triste la deshumanización a la que ha llegado la salud en Colombia, y lo peor, que desde el legislativo y el ejecutivo se estén gestando este tipo de cosas, más si tenemos en cuenta que hay una simbiosis entre estas dos.

    Gran entrada Andrés, ya te estabas demorando. Un placer saludarte de nuevo.

    1. Pues si mi estimado Xavi, cada dia comprobamos que el sistema politica de la segunda ola esta haciendo agua. Por eso es importante desnudar su crisis y alfabetizar sobre la tercera ola.

      Estos dias estuve un poco corto tiempo y por eso la demora. Pero aqui estoy de nuevo.
      Saludos

  2. Triste pero cierto, en lugar de generar decretos y leyes fundados en el pueblo sencillamente lo hacen en busca de engordar sus bolsillos.
    Si, el uribismo se ha convertido en una religión que como fervientes feligreses la siguen sin razón y sin miras de nada, aunque les estén diciendo bobos e ignorantes en sus propias caras, y que son llevados a un cuartel sin salida donde se puedan ver perdidasd las esperanzas y donde solo el que mira la realidad con diferentes perspectivas puede darse cuenta y alzarse.
    Que sería de nosotros y de todos los pueblos si miraramos todo a luz de la crítica conciezuda, a la luz de la observación y el análisis para ver ese trasfondo que debe ser evaluado a implementar la memoria que nos quier ser arrancada para así poder tomar desiciones razonables mas no emocionales. Pues bien aqui otro ejemplo y consecuencia del no atrevernos a pensar, el renuciar a una vida digna y sobre todo a aceptar la eutanas como fin útimo de estas nuevas pero desagradables reformas, donde los únicos beneficiados como ya lo sabemos será la oligarquía.
    No siendo más, solo resta decir que es hora de cambiar el rumbo que estamos llevando y no nos entreguemos más a estos nuevos modelos que no han impuesto, y más bien acabemos entre todos esta gran demagogia.
    Gracias

    1. Ximena, la clave está en estudiar, conocer alternativas a este modelo, yo estoy convencido que la solución a este problema no viene de parte del Estado ni del sector privado con animo de maximizar sus beneficios. Creo que la evolución está en las empresas sociales, cuyas utilidades no van a parar a los bolsillos de unos cuantos accionistas, sino, al cumplimiento de objetivos sociales, en este caso a ampliar la cobertura y al financiamiento de enfermedades de alto costo. Eso se podria si el 100% de las utilidades se designan para tal fin.

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