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¿SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN? ¿SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO? ¿SOCIEDAD INFORMACIONAL?

Mi trabajo como consultor artesano y analista simbólico esta atravesado por el paradigma de la Era de la Información y la ética hacker. Ambos conceptos no son muy conocidos por los habitantes de la sociedad industrial, por eso es necesario asumir una actitud pedagógica con miras a formar a aquellos que están en transito de una sociedad a otra y requieren luces para entender este cambio de paradigma.

En ese orden de ideas, mi tarea es navegar por la red y encontrar documentos que cumplan el objetivo de esclarecer estos aspectos conceptuales. Bien, en una de esas incursiones me encontré con un valioso material que bien leído y estudiado le permite a quien lo consuma comprehender con mayor claridad las bases epistemológicas de lo que se ha dado en llamar “sociedad de la información”  o “sociedad del conocimiento”.

Soy partidario de hacer uso de un concepto sólo cuando se tiene un conocimiento al menos básico de él. Por eso te recomiendo este documento, léelo, digiérelo y si quieres lo podemos dialogar.

Buena lectura y nos estamos conversando….

Sociedad de la información  / Sociedad del conocimiento

Sally Burch

¿Vivimos en una época de cambios o un cambio de época? ¿Cómo caracterizar a las profundas transformaciones que vienen con la acelerada introducción en la sociedad de la inteligencia artificial y de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC)? ¿Se trata de una nueva etapa de la sociedad industrial o estamos entrando en una nueva era? “Aldea global”, “era tecnotrónica”, “sociedad postindustrial”, “era -o sociedad- de la información” y “sociedad del conocimiento” son algunos de los términos que se han acuñado en el intento por identificar y entender el alcance de estos cambios. Pero mientras el debate prosigue en el ámbito teórico, la realidad corre por delante y los medios de comunicación eligen los nombres que hemos de usar.

Cualquier término que usemos, en el fondo, es un atajo que nos permite hacer referencia a un fenómeno -actual o futuro-, sin tener que describirlo cada vez; pero el término escogido no define, de por sí, un contenido. El contenido emerge de los usos en un contexto social dado, que a su vez influyen en las percepciones y expectativas ya que cada término lleva consigo un pasado y un sentido (o sentidos), con su respectivo bagaje ideológico. Era de esperarse, entonces, que cualquier término que se quiera emplear para designar la sociedad en la que vivimos, o a la cual aspiramos, sea objeto de una disputa de sentidos, tras la que se enfrentan diferentes proyectos de sociedad.

En el marco de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información -CMSI-, hay dos términos que han ¬ocupado el escenario: sociedad de la información y sociedad del conocimiento, con sus respectivas variantes. Pero, si bien el marco impuso el uso del primero, desde un inicio provocó disconformidad y ningún término ha logrado un consenso.

Historia de los términos

Sociedad de la información

En la última década, la expresión “sociedad de la información” se ha consagrado sin lugar a dudas como el término hegemónico, no necesariamente porque exprese una claridad teórica, sino por el bautizo que recibió en las políticas oficiales de los países más desarrollados, además de la coronación que significó honrarlo con una Cumbre Mundial.

Los antecedentes del término, sin embargo, datan de décadas anteriores. En 1973, el sociólogo estadounidense Daniel Bell introdujo la noción de la “sociedad de la información” en su libro El advenimiento de la sociedad post-industrial[1], donde formula que el eje principal de ésta será el conocimiento teórico y advierte que los servicios basados en el conocimiento habrán de convertirse en la estructura central de la nueva economía y de una sociedad apuntalada en la información, donde las ideologías resultarán sobrando.

Esta expresión reaparece con fuerza en los años 90, en el contexto del desarrollo de Internet y de las TIC. A partir de 1995, fue incluida en la agenda de las reuniones del G7 (luego G8, donde se juntan los jefes de Estado o gobierno de las naciones más poderosas del planeta). Se ha abordado en foros de la Comunidad Europea y de la OCDE (los treinta países más desarrollados del mundo) y ha sido adoptada por el gobierno de los Estados Unidos, así como por varias agencias de las Naciones Unidas y por el Grupo Banco Mundial. Todo ello con gran eco mediático. A partir de 1998, fue elegida, primero en la Unión Internacional de Telecomunicaciones y luego en la ONU, como el nombre de la Cumbre Mundial a realizarse en 2003 y 2005.

En este contexto, el concepto de “sociedad de la información”, como construcción política e ideológica, se ha desarrollado de la mano de la globalización neoliberal, cuya principal meta ha sido acelerar la instauración de un mercado mundial abierto y “autoregulado”. Esta política ha contado con la estrecha colaboración de organismos multilaterales como la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, para que los países débiles abandonen las regulaciones nacionales o medidas proteccionistas que “desalentarían” la inversión; todo ello con el conocido resultado de la escandalosa profundización de las brechas entre ricos y pobres en el mundo.

En efecto, para fines de siglo, cuando la mayoría de los países desarrollados ya habían adoptado políticas de desarrollo de la infraestructura de las TIC, se produce el auge espectacular del mercado de acciones de la industria de la comunicación. Pero los mercados del Norte comienzan a saturarse. Entonces, se intensifican las presiones hacia los países en desarrollo para que dejen la vía libre a la inversión de las empresas de telecomunicaciones e informática, en busca de nuevos mercados para absorber sus excedentes de ganancias. Es en este contexto que se convoca la CMSI; panorama que se modifica, sin embargo, una vez que estalla la burbuja bursátil a partir del año 2000. No obstante esta realidad y el rol clave que las tecnologías de la comunicación han desempeñado en la aceleración de la globalización económica, su imagen pública está más asociada a los aspectos más “amigables” de la globalización, como Internet, telefonía celular e internacional, TV por satélite, etc. Así, la sociedad de la información ha asumido la función de “embajadora de buena voluntad” de la globalización, cuyos “beneficios” podrían estar al alcance de todos/as, si solamente se pudiera estrechar la “brecha digital”[2].

Sociedad del conocimiento

La noción de “sociedad del conocimiento” (knowledge society) surgió hacia finales de los años 90 y es empleada particularmente en medios académicos, como alternativa de algunos a “sociedad de la información”.

La UNESCO, en particular, ha adoptado el término “sociedad del conocimiento”, o su variante “sociedades del saber”, dentro de sus políticas institucionales. Ha desarrollado una reflexión en torno al tema, que busca incorporar una concepción más integral, no en relación únicamente con la dimensión económica. Por ejemplo, Abdul Waheed Khan (subdirector general de la UNESCO para la Comunicación y la Información), escribe[3]: “La sociedad de la Información es la piedra angular de las sociedades del conocimiento. El concepto de “sociedad de la información”, a mi parecer, está relacionado con la idea de la “innovación tecnológica”, mientras que el concepto de “sociedades del conocimiento” incluye una dimensión de transformación social, cultural, económica, política e institucional, así como una perspectiva más pluralista y desarrolladora. El concepto de “sociedades del conocimiento” es preferible al de la “sociedad de la información” ya que expresa mejor la complejidad y el dinamismo de los cambios que se están dando. (…) el conocimiento en cuestión no sólo es importante para el crecimiento económico sino también para empoderar y desarrollar todos los sectores de la sociedad”.

Un matiz en este debate, que solo concierne a los idiomas latinos, es la distinción entre sociedad del “conocimiento” o del “saber” (ambos traducen el término inglés “knowledge society”). La noción de “saberes” implica certezas más precisas o prácticas, mientras que conocimiento abarca una comprensión más global o analítica. André Gorz considera que los conocimientos se refieren a “contenidos formalizados, objetivados, que no pueden, por definición, pertenecer a las personas… El saber está hecho de experiencias y de prácticas que se volvieron evidencias intuitivas y costumbres”[4]. Para Gorz, la “inteligencia” cubre toda la gama de capacidades que permite combinar saberes con conocimientos. Sugiere, entonces, que “knowledge society” se traduzca por “sociedad de la inteligencia”.

En todo caso, por lo general, en este contexto se utiliza indistintamente sociedad del conocimiento o del saber, si bien en español conocimiento parece ser más usual.

Definiciones actuales: el estado del Arte

Es preciso diferenciar aquí aquellas definiciones que apuntan a caracterizar una realidad existente o emergente de aquellas que expresan una visión -o anhelo- de una sociedad potencial. Las dos son relevantes: las primeras por su aporte al análisis, las segundas porque orientan políticas y acciones.

En la primera categoría nos referiremos a Manuel Castells por ser uno de los investigadores que más ha desarrollado el tema, además de ser una autoridad reconocida en la materia. Castells prefiere el término “sociedad informacional” antes que “sociedad de la información” (haciendo la comparación con la diferencia entre industria e industrial). Él señala que si bien el conocimiento y la información son elementos decisivos en todos los modos de desarrollo, “el término informacional indica el atributo de una forma específica de organización social en la que la generación, el procesamiento y la transmisión de información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder, debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este período histórico” [5].

Más adelante precisa: “Lo que caracteriza a la revolución tecnológica actual no es el carácter central del conocimiento y la información, sino la aplicación de ese conocimiento e información a aparatos de generación de conocimiento y procesamiento de la información/comunicación, en un círculo de retroalimentación acumulativo entre la innovación y sus usos”. Y acota: “La difusión de la tecnología amplifica infinitamente su poder cuando sus usuarios se la apropian y la redefinen. Las nuevas tecnologías de la información no son sólo herramientas que aplicar, sino procesos que desarrollar. (…) Por primera vez en la historia, la mente humana es una fuerza productiva directa, no sólo un elemento decisivo del sistema de producción” [6].

En cuanto a la sociedad del conocimiento, en una publicación posterior señala: se trata de una sociedad en la que las condiciones de generación de conocimiento y procesamiento de información han sido sustancialmente alteradas por una revolución tecnológica centrada en el procesamiento de información, en la generación del conocimiento y en las tecnologías de la información”[7].

Yves Courrier, refiriéndose a Castells, diferencia los dos términos de esta forma: “sociedad de la información” pone el énfasis en el contenido del trabajo (el proceso de captar, procesar y comunicar las informaciones necesarias), y “sociedad del conocimiento” en los agentes económicos, que deben poseer cualificaciones superiores para el ejercicio de su trabajo [8].

Con respecto a las visiones, se destacan los documentos que resultaron de la CMSI, por surgir de un proceso mundial. La Declaración de Principios de Ginebra[9], adoptada por los gobiernos -con significativos aportes de la sociedad civil-, expresa en su primer artículo:

Nosotros (…) declaramos nuestro deseo y compromiso comunes de construir una Sociedad de la Información centrada en la persona, integradora y orientada al desarrollo, en que todos puedan crear, consultar, utilizar y compartir la información y el conocimiento, para que las personas, las comunidades y los pueblos puedan emplear plenamente sus posibilidades en la promoción de su desarrollo sostenible y en la mejora de su calidad de vida, sobre la base de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y respetando plenamente y defendiendo la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Por su parte, la Declaración de la Sociedad Civil[10] extiende su visión sobre varios párrafos, pero lo esencial dice:


Nos comprometemos a constituir sociedades de la información y la comunicación centradas en la gente, incluyentes y equitativas. Sociedades en las que todas y todos puedan crear, utilizar, compartir y diseminar libremente la información y el conocimiento, así como acceder a éstos, con el fin de que particulares, comunidades y pueblos sean habilitados y habilitadas para mejorar su calidad de vida y llevar a la práctica su pleno potencial”. A continuación, esta Declaración añade los principios de justicia social, política y económica, y de la plena participación y habilitación de los pueblos; destaca los objetivos de desarrollo sostenible, democracia e igualdad de género; y evoca sociedades en donde el desarrollo se enmarque en los derechos humanos fundamentales y esté orientado a lograr una distribución más equitativa de los recursos.

Debates en curso

Una de las metas de la convocatoria de la primera fase de la CMSI era justamente la de desarrollar una visión común de la sociedad de la información. Aunque buena parte de las delegaciones gubernamentales y del sector privado le dieron poca importancia a este aspecto, para muchas organizaciones de la sociedad civil se trataba de un aspecto clave, pues allí tenía lugar la disputa de sentidos, poniéndose en evidencia la confrontación de proyectos de sociedad.

De hecho, todo el proceso ha estado cruzado por -al menos- dos enfoques distintos, que a grandes rasgos se pueden resumir de la siguiente manera :

Para el primer enfoque, hablar de sociedad de la información se refiere a un nuevo paradigma de desarrollo que asigna a la tecnología un rol causal en el ordenamiento social, ubicándola como motor del desarrollo económico.

Para los países en desarrollo, este discurso implica que la transición hacia la sociedad de la información es esencialmente una cuestión de tiempo y de decisión política para crear las “condiciones habilitadoras” adecuadas [12]. Algo parecido sucedería con relación a los sectores sociales afectados por la brecha digital, a los cuales habría que incluir mediante programas de acceso universal.

Al colocar a la tecnología en el centro de este modelo, la industria de telecomunicaciones aparece como la llamada a liderar su desarrollo; mientras que la industria productora de servicios y contenidos digitales asume una influencia inédita[13].

El segundo enfoque, que impugnó a este primero en el proceso de la Cumbre, sostiene que la nueva etapa del desarrollo humano en la cual estamos entrando se caracteriza por el predominio que han alcanzado la información, la comunicación y el conocimiento en la economía y en el conjunto de las actividades humanas. Según este enfoque, la tecnología es el soporte que ha desencadenado una aceleración de este proceso; pero no es un factor neutro, ni su rumbo es inexorable, puesto que el propio desarrollo tecnológico es orientado por juegos de intereses.

Siguiendo esta perspectiva, las políticas para el desarrollo de la sociedad de la información deben centrarse en los seres humanos, deben concebirse en función de sus necesidades y dentro de un marco de derechos humanos y justicia social[14]. Los países en desarrollo y los actores sociales deberían tener un rol clave en la orientación de dicho proceso y de las decisiones.

En otras palabras, para este segundo enfoque, lo fundamental no es “información” sino “sociedad”. Mientras la primera hace referencia a datos, canales de transmisión y espacios de almacenamiento, la segunda habla de seres humanos, de culturas, de formas de organización y comunicación. La información se determina en función de la sociedad y no a la inversa.

Por ello, la Campaña por los Derechos a la Comunicación en la Sociedad de la Información -CRIS- señala en el documento sobre la CMSI “La Pregunta para la Sociedad Civil de cara a la CMSI”[15] señala:

Si la sociedad civil va a adoptar y rescatar la noción de una sociedad de la información, debe regresar a estas nociones básicas, planteando las preguntas correctas:


¿Quién genera y posee la información y el conocimiento? ¿De qué manera está valorizado?


¿De qué manera es difundido y distribuido el conocimiento? ¿Quiénes son los guardianes?


¿Qué limita y facilita el uso del conocimiento por parte de la gente para lograr sus metas? ¿Quién está mejor y peor posicionado para aprovechar este conocimiento?

Formulaciones alternativas en debate

Dado el predominio adquirido por el término “sociedad de la información”, las formulaciones alternativas tienden a tomarla como referente para demarcarse. Una primera objeción tiene que ver con la palabra “sociedad” en singular, como si se tratara de una sociedad mundial uniforme. Se propone como alternativa hablar de “sociedades” (en plural) de la información o del conocimiento. Varios documentos de la UNESCO se refieren a “sociedades del conocimiento” (o del saber). Esta idea fue recogida por actores de la sociedad civil que participaron en la Cumbre y que adoptaron el término “sociedades” en sus documentos de consenso.

En cuanto a “información”, el argumento que aportó Antonio Pasquali (2002)[16] tuvo bastante eco en la sociedad civil en la Cumbre: “Informar connota por lo esencial mensajes unidireccionales causativos y ordenadores con tendencia a modificar el comportamiento de un perceptor pasivo; Comunicar, la interrelación de mensajes relacionales, dialogales y socializantes entre interlocutores igualmente habilitados para una libre y simultánea recepción/emisión. Si la Información tiende a disociar y jerarquizar los polos de la relación, la Comunicación tiende a asociarlos; sólo la Comunicación puede dar nacimiento a estructuras sociales” (énfasis del autor).

Y de hecho, los documentos de consenso de la sociedad civil adoptaron la fórmula “sociedades de la información y la comunicación”, para demarcarse de la visión tecnocéntrica presente en el discurso oficial, sin perder la referencia al tema de la Cumbre. Se podría considerar que esta opción fue un gesto importante en el contexto de la CMSI, pero no deja de ser una formulación pesada para el uso corriente.

En cuanto al debate en torno a “sociedad del conocimiento”, quienes lo defienden consideran que evoca justamente una visión más integral y un proceso esencialmente humano. Otros, sin embargo, la objetan por la asociación con el concepto dominante, que reduce el conocimiento a su función económica (la noción, por ejemplo, del “knowledge management” en las empresas, que apunta esencialmente a cómo recabar y sacar provecho de los conocimientos de sus empleados); o que valora solamente el tipo de conocimiento supuestamente objetivo, científico y digitalizable en desmedro de aquellos que no lo son.

Una variante interesante, que surgió en el marco de los debates en torno a la CMSI, si bien tuvo poco eco en el proceso, es la de “sociedad(es) del saber compartido” o “de los saberes compartidos”.

Fue propuesta, entre otros, por Adama Samassékou (en ese entonces presidente del buró de la CMSI), quien dijo de la sociedad de la información: “Es importante comprender qué cubre este concepto: no se trata de una información que se difunde y se comparte sino más bien de una sociedad en la que se quiere comunicar de otra manera y compartir un saber. Se trata, pues, de una sociedad del saber compartido y del conocimiento”[17].

Definiciones alternas

El concepto de “sociedad de la información”, nacido bajo los preceptos de la globalización neoliberal, sobrentiende que en adelante serán las “revoluciones tecnológicas”, las que determinen el rumbo del desarrollo; los conflictos sociales serían cosa del pasado. Por lo mismo, este concepto no es el más adecuado para calificar las nuevas tendencias de las sociedades, ni mucho menos para describir un proyecto contrahegemónico de sociedad.

Nuestro planteamiento es que, más allá de debatir lo apropiado de tal o cual término, lo fundamental es impugnar y deslegitimar cualquier término o definición que refuerce esta concepción tecnocéntrica de la sociedad.

No pretendemos aquí proponer una fórmula alternativa, sino, más bien, presentar algunos criterios para alimentar el debate.

Primero, acogemos la noción de que cualquier referencia a “sociedades” debe hacerse en plural, reconociendo la heterogeneidad y diversidad de las sociedades humanas. Ello implica también reafirmar el interés de que cada sociedad se apropie de las tecnologías para sus prioridades particulares de desarrollo y no que deba adaptarse a ellas para poder ser parte de una supuesta sociedad de la información predefinida.

Segundo, afirmamos que cualquier definición que use el término “sociedad” no puede describir una realidad circunscrita a Internet o a las TIC. Internet puede ser un nuevo escenario de interacción social, pero esta interacción está estrechamente integrada al mundo físico y los dos ámbitos se transforman mutuamente.

Por último, apostamos por un proyecto de sociedad donde la información sea un bien público, no una mercancía, la comunicación un proceso participativo e interactivo, el conocimiento una construcción social compartida, no una propiedad privada, y las tecnologías un soporte para todo ello, sin que se conviertan en un fin en sí.

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Notas y referencias

[1] Bell, Daniel. The coming of post-industrial society; a venture in social forecasting. – New York, Basic Books [1973]. – xiii, 507 p. illus. 25 cm. [traducción: Advenimiento de La Sociedad Post-Industrial . – Alianza (January, 1992). – ISBN: 8420621498.] [traducción: Vers la société post industrielle. – Robert Laffont, 1976].

[2] Esta imagen de las TIC como factor desencadenante de democracia y desarrollo -y la visión tecnocéntrica subyacente- fue popularizada en la primera mitad de los 90s, entre otros, por el entonces vicepresidente de EE.UU, Al Gore, a quien se le atribuye haber acuñado los términos “superautopista de la información” (information superhighway) e “Infraestructura Global de la Información” (Global Information Infrastructure).

[3] Towards Knowledge Societies. An Interview with Abdul Waheed Khan, World of Science Vol. 1, No. 4 July-September 2003, UNESCO’s Natural Sciences Sector. http://portal.unesco.org/ci/en/ev.php-URL_ID=11958&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html

[4] Gorz André. – L’immatériel. – Galilée, 2004. – citación p. 13.

[5] Castells, Manuel. – La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura: La sociedad Red, México, Siglo XXI, 1999. citación: p. 47.

[6] idem citación p. 58.

[7] Castells, Manuel. 2002 “La dimensión cultural de Internet”, Universitat Oberta de Catalunya, julio. http://www.uoc.edu/culturaxxi/esp/articles/castells0502/castells0502.html

[8] Courrier, Yves, “Société de l’information et technologies”, http://www.unesco.org/webworld/points_of_views/courrier_1.shtml

[9] CMSI (2003). “Declaración de Principios”, Ginebra, diciembre, http://www.itu.int/wsis/documents/doc_multi.asp?lang=en&id=1161|1160

[10] CMSI (2003). “Construir sociedades de la información que atiendan a las necesidades humanas”, Declaración de la Sociedad Civil, Ginebra, diciembre. http://alainet.org/active/show_text_en.php3?key=5145

[11] Bajo este concepto, hubo incluso quienes llegaran a sostener que la “sociedad de la información”, estaría circunscrita al ámbito digital: lo que no está digitalizado no sería parte de esta nueva sociedad.

[12] Una mirada hacia la historia desmiente esta teoría del desarrollo. Como lo argumenta Yves Courrier (s/f), en los países desarrollados “fue la demanda de fines de los años setenta ocasionada por el desarrollo del sector terciario y el crecimiento palpable de una población con acceso a la educación superior lo que permitió el desarrollo de un mercado de TIC (…) No fue el desarrollo de las TIC lo que permitió pasar de la sociedad industrial a la sociedad de la información. Las tecnologías vinieron después, para facilitar y multiplicar los efectos del paso a la sociedad de la información”, basándose en una infraestructura material y humana sofisticada. “Para muchos países en desarrollo, donde ciertos factores esenciales de esta infraestructura son inexistentes, las tecnologías no pueden tener efectos similares”.

[13] Esta visión “centrada en el mercado- es la que predomina en el Plan de Acción de la Cumbre (CMSI 2003-b), incluso desde el primer párrafo, que expresa que “la visión común y los principios fundamentales de la Declaración de Principios se traducen en líneas de acción concretas para alcanzar los objetivos de desarrollo acordados (…) mediante el fomento del uso de productos, redes, servicios y aplicaciones basados en las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC)”. (Las cursivas son nuestras). En: CMSI (2003 b). “Plan de Acción”, Ginebra, diciembre, http://www.itu.int/wsis/documents/doc_multi.asp?lang=en&id=1161|1160

[14] Al respecto, en una ponencia en la Conferencia Regional Américas de la Cumbre, señalamos: “Considerar a la sociedad de la información como una dimensión separada de la realidad, que requiere de un marco legal y regulatorio exclusivo, podría incluso ser peligroso. ¿Vamos a definir otra ciudadanía que habite ese otro mundo? ¿Cuáles serán los parámetros democráticos que rijan el debate, la definición, el control y la vigilancia de este marco legal? Si bien puede ser cierto que las particularidades del ciberespacio hacen necesarios otros mecanismos de implementación de las leyes y reglamentos, cuestionamos la conveniencia de dotarle de un marco legal propio”. En: Burch, Sally. “CRIS en la Conferencia Ministerial Regional preparatoria sobre la Sociedad de la Información”, Enero 2003. http://alainet.org/docs/3047.html

[15] Campaña CRIS (2003). “La Pregunta para la Sociedad Civil”, Documento temático No. 1, http://movimientos.org/foro_comunicacion/show_text.php3?key=2220

[16] Pasquali, Antonio (2002) “Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información: Dos precauciones a tomar”, junio. http://www.movimientos.org/foro_comunicacion/show_text.php3?key=1012 Esta ponencia fue presentada en el “Encuentro Latinoamericano: ¿Y por qué no una sociedad de la comunicación”, preparatorio de la Cumbre, Quito, junio 2002. http://movimientos.org/foro_comunicacion/ponencia.phtml. Fue presentada por ALAI en el primer Comité Preparatorio de la Cumbre de julio 2002.

[17] Citado en el resumen del evento: “Cooperación, diversidad y paz”, II Coloquio de los Tres Espacios Lingüísticos, México, 2-4 de abril de 2003. http://www.3el.refer.org/rubriqueES.php3?id_rubrique=18

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BOLETIN # 5

CONSULTORIA ARTESANA

Soy un profesional Artesano y Analista Simbólico que actúa bajo la Ética Hacker. Trabajo por el cambio y la mejora de las PERSONAS y las organizaciones, realizo un trabajo que suele englobarse bajo el término de consultoría. A esta denominación le añado un adjetivo que representa un atributo diferencial: hago consultoría artesana. Me defino como una estructura simple y autónoma, tengo un taller más que una fabrica o empresa donde abordo proyectos de dimensión humana, enfocados al desarrollo afectivo, intelectual y práxico.

http://wp.me/pdesm-bX

ARTICULO # 89 LA SALUD: LA CRISIS DE UN MODELO

Lamentable, penosamente lamentable; pero a su vez coherente, perversamente coherente. La crisis de la salud visibilizada aún más por la emergencia social, no es otra cosa que el reflejo de un modelo. La salud, al igual que la educación es tratada como un negocio. Simple y llanamente, el sistema está concebido para generar rentabilidad económica por encima de la rentabilidad social.

El sistema de salud colombiano bien puede verse como una tragicomedia. Ahora bien, ¿quiénes son los actores de esta farsa? Como buena obra que se respete tiene sus villanos y victimas enfrentados en un mismo escenario.

http://wp.me/pdesm-bO

CHOQUE DE CIVILIZACIONES

El Sistema de Formación para el Bien-estar tiene como paradigma la Sociedad de la Información. Uno de los referentes teóricos de este paradigma es Alvin Toffler, quien con su modelo de “choque entre olas” permite comprehender las características, magnitud y alcance de los cambios que se dan de una ola a otra. Sostiene Toffler que la humanidad ha atravesado por tres grandes olas de cambio que a su vez han configurado su propia civilización.

http://wp.me/pdesm-bE

LA GENEALOGÍA DE LA PEDAGOGÍA CONCEPTUAL

El tema de esta entrevista es la genealogía de la pedagogía conceptual y el propósito es contestar la pregunta: ¿de cuáles propuestas pedagógicas se derivan sus posturas didácticas? Esta breve entrevista es la síntesis de muchas conversaciones que hemos tenido los profesionales del equipo pedagogía conceptual, para intentar “descubrir” quienes son lo “padres” del modelo. De ahí que en la entrevista un pedagogo conceptual pregunte sobre este tema a los creadores de esta pedagogía, y que se desarrolle lo que en pedagogía conceptual conocemos como la clase supraordinada de este concepto.

http://wp.me/plA3o-i

EL PROYECTO SOCIAL DE LA PEDAGOGÍA CONCEPTUAL

El tema de esta entrevista es la postura social –y si se quiere ideológica- de la pedagogía conceptual. A todo modelo pedagógico subyace una ideología, en algunos oculta y en otros evidente. En este apartado se sintetizan las ideas sobre qué tipo de ser humano –y para que sociedad- se propone formar la pedagogía conceptual. Se desarrolla la tesis de que la apuesta más inteligente para los países en vías de desarrollo es formar adultos que puedan participar en la sociedad de conocimiento y crear solidas redes de apoyo afectivo.

http://wp.me/plA3o-m

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CONSULTORIA ARTESANA EN EL TALLER

 

 

 

Soy un Psicólogo Afectivo y Profesional Artesano y que actúa bajo la Ética Hacker. Trabajo por el cambio y la mejora de las PERSONAS y las organizaciones, realizo un trabajo que suele englobarse bajo el término de consultoría. A esta denominación le añado un adjetivo que representa un atributo diferencial: hago consultoría artesana. Me defino como una estructura simple y autónoma, tengo un Taller más que una fabrica o empresa donde abordo proyectos de dimensión humana, enfocados al desarrollo afectivo de las personas.

La consultoría artesana es una alternativa a la manera dominante de hacer consultoría que aporta nuevas perspectivas, enfoques y valores a la hora de abordar el cambio y la mejora en las PERSONAS y organizaciones. Se define, por tanto, mediante estas señas de identidad:

  • Trabajo con las personas. El conocimiento, la ilusión y toda la energía necesaria para el cambio y la mejora residen en las personas, una a una, pero también organizadas y en equipo. Por eso, más allá de clientes, digo que trabajo con personas y no con corporaciones.
  • Me apasiona mi trabajo. Mi materia prima es el conocimiento, algo que no se genera con horario fijo o en espacios concretos. De ahí que no establezco rígidas separaciones entre mi labor de consultoría y otras facetas de mi vida. Integro mi trabajo como una actividad más de mi quehacer cotidiano.
  • Colaboro de manera abierta. Con cada caso y proyecto genero conocimiento, pero mi valor no reside en atesorarlo, ni en métodos y técnicas privativas a resguardo de clientes y de otros profesionales, sino en abrirlo a la comunidad.

Estas características esenciales se traducen en las siguientes prácticas:

  • Busco imprimir carácter y sentido personal a lo que hago, de manera que cada caso es un proyecto nuevo. En él incorporo mi materia prima, el conocimiento abierto, así como el aprendizaje anterior y la experiencia renovada. En este marco, innovar no es una actividad instrumental sino un imperativo implícito.
  • Aprehendo a través de la experimentación y del error, de la desviación y de la corrección del rumbo planificado, y me renuevo con cada trabajo. Ya que el aprendizaje sucede antes, durante y después de cada proyecto, la acción y la revisión resultan imprescindibles para aportar soluciones.
  • Busco divertirme con cada trabajo porque para anclar y asimilar los aprendizajes es fundamental la ilusión y la emoción por el trabajo bien hecho. Por eso comparto esta pasión con las personas con las que colaboro.
  • La diversidad es una de mis principales riquezas porque trabajo con personas y aprendo de lo diferente, no tanto de lo conocido. Incorporo a mi red a quienes pueden aportar conocimiento, ideas y experiencia en sintonía con la manera de hacer propia de la consultoría artesana y de la Ética Hacker.
  • Abogo por modelos no invasivos de acercamiento a los clientes (Personas u Organizaciones), que se basen en prescripciones y referencias de proyectos anteriores como mejor carta de presentación.

Nuestro proyecto de Formación Afectiva es un Taller y cada producto es un plato singular, consecuencia natural de haber sido elaborado en un momento único, gracias a la experiencia renovada y al conocimiento conjunto y compartido. Esta particular manufactura sólo es posible desde algunos valores que considero básicos:

  1. Franqueza. Trabajar con personas en el mismo plano de colaboración me facilita decir que no cuando por ética o viabilidad el proyecto no me convence. Además, me permite advertir mejor el error en la ejecución de cualquier proyecto.
  2. Pragmatismo que permite conciliar la pasión por el trabajo bien hecho con las circunstancias y requerimientos de cada proyecto, de manera que el mejor logro sea, también, el logro posible.
  3. Simplicidad que me aporta concreción y capacidad de reacción. Articulo cualquier estrategia a corto, mediano y largo plazo mediante aproximaciones sucesivas que facilitan el conocimiento progresivo y mutuo con las personas con las que trabajo.
  4. Sobriedad en infraestructuras y recursos, compromiso con el conocimiento libre.
  5. Relación de confianza y perdurable que surge de trabajar con personas e implica establecer relaciones más allá de las contractuales del proyecto. En definitiva, lo que busco es incorporar a esas personas a mi red, y de paso construir NUESTRA red.

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El anterior documento ha sido tomado y adaptado de la Declaración de la Red de Consultoría Artesana. Publicado el 26 de enero de 2010 en la tierra del Quijote.

La imagen es de Javier Trujillo

Publicado en ALFABETIZACION POLITICA

ARTICULO # 89 LA SALUD: LA CRISIS DE UN MODELO


Lamentable, penosamente lamentable; pero a su vez coherente, perversamente coherente. La crisis de la salud visibilizada aún más por la emergencia social, no es otra cosa que el reflejo de un modelo. La salud, al igual que la educación es tratada como un negocio. Simple y llanamente, el sistema está concebido para generar rentabilidad económica por encima de la rentabilidad social.

El sistema de salud colombiano bien puede verse como una tragicomedia. Ahora bien, ¿quiénes son los actores de esta farsa? Como buena obra que se respete tiene sus villanos y victimas enfrentados en un mismo escenario.

¿Estarías de acuerdo conmigo si le asignamos el papel de villanos a los mercaderes de la muerte (los dueños de las EPS) y a quien defiende sus intereses, es decir al gobierno?

¿Coincidirías conmigo en afirmar que el papel de victimas recae en esta oportunidad sobre el gremio de los trabajadores de la salud, y una vez más, sobre el común de los colombianos?

Esta farsa empezó a escribirse en el año 1993. Una ley que vendieron como la panacea para asegurar el acceso a la salud de toda la población colombiana, no fue más que una artimaña para abrir la puerta de un lucrativo negocio que ha crecido sobre el detrimento de los servicios de salud y el desmejoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores de este sector. En efecto, la ley 100, promovida y defendida ardorosamente por el entonces senador Alvaro Uribe Velez, sería la excusa legal para entregar en manos de un voraz sector privado con animo de lucro, la salud de los colombianos.

16 años después… ¿Cuál es el balance?

Como era de esperarse, el sistema colapsó. Los villanos hicieron su agosto y hoy disfrutan de las mieles de jugosos ingresos y sobre todo de las mieles del poder. Las EPS están entre las más grandes, poderosas e influyentes empresas del país. El principal impulsor de ese adefesio llamado ley 100, hoy es el presidente de la República, lleva ocho años en el poder y pretende quedarse otros cuatro años más con la anuencia de unas supuestas mayorías “uribistas”.

La crisis del sector salud y por ende la tragedia de la gran mayoría de los colombianos, contrasta con las escandalosas ganancias de los mercaderes de la muerte. Para la muestra un boton: SALUDCOOP.

En efecto, esta EPS “ocupa el lugar número 18 en el ranking de las mayores empresas del país. Saludcoop nació en 1994 con 2.500 millones de pesos de capital y de acuerdo con el informe publicado en mayo por SEMANA -basado en las cifras declaradas-, hoy cuenta con un patrimonio de 439.391 millones de pesos. Lo cual quiere decir que en estos 16 años ha multiplicado 176 veces su tamaño”.[1]

En el caso de las victimas el balance no es para nada halagador. Ha resultado tan funesto el sistema que incluso la Corte Constitucional tuvo que pronunciarse mediante la sentencia T-760 conminando al ejecutivo a hacer lo necesario para asegurar la universalización en salud. Resulta vergonzoso ver como en el país, mientras los mercaderes de la muerte se lucran desmedidamente, el “25% de la población Colombiana (10 millones) no tienen ningún servicio, estando en un estado de total indefensión y muerte segura”[2].

En estos 16 años de entrada en vigencia de la ley 100, “aumentó la mortalidad desde 1996, con 68 muertes por cien mil nacidos vivos; según la OPS (Organización Panamericana de la Salud), Colombia esta en el grupo con mayor riesgo del continente en Tuberculosis, porque tiene 52 casos por cien mil habitantes; aumenta crecientemente los casos de enfermedades transmisibles como es el VIH; las coberturas individuales en vacunación están por debajo del nivel internacional (95%); aumentan el número de muertes evitables, aumentó desastrosamente las tutelas de 21.301 a más de 146 mil”.[3]

En esta farsa, los villanos son los únicos que celebran las medidas del gobierno. Es por eso que con respecto a la emergencia social, “Juan Manuel Diazgranados, presidente de la Acemi -gremio que reúne a las EPS del contributivo-, ha advertido que debe ser considerada en su extensión, toda vez que esa disponibilidad de dinero tiene que responder a unas necesidades básicas, donde la priorización de servicios y beneficios juega un papel fundamental para la sostenibilidad. Según él, las medidas eran necesarias y, en general, están bien orientadas.”[4]

En esa misma línea opina el representante de los verdaderos dueños del país. En efecto, es un “punto de vista con el que coincide Luis Carlos Villegas, presidente de la ANDI, al celebrar que la mayoría de los conceptos que enmarcan los decretos (fijar límites al POS y al ‘no POS’ y buscar recursos en las prestaciones extraordinarias, nuevos impuestos o liberación de recursos, por ejemplo) fueron planteados en la asamblea de su gremio el año pasado. “La prioridad es la sostenibilidad del sistema de salud y eso es lo que hay que proteger. Ya hay unas medidas que inyectarán 4 billones al sector y que, sin lugar a dudas, van a evitar el colapso”, asegura.[5]

Indudablemente, la perla de los villanos la aporta el ministro de la “desprotección” social. Según Diego Palacio, los decretos de la emergencia social representan el “gran salto al goce efectivo a la salud de todos”[6]. Semejante chiste no lo disfruta ni él mismo.

Basta de declaraciones rimbombantes de derechos, inalcanzables sin un mínimo de dinero: la educación es libre para todos, si tienen dinero para comprarla ; la comida es libre para todos, si tienen dinero para el supermercado; todos son libres para ir y venir si tienen dinero para el boleto; las medicinas son libres para todos, si tienen dinero para ir a la farmacia; la justicia es accesible a todos… los que tienen dinero para los abogados y notarías; ser votado como político es un derecho de todos… los que tienen dinero para comprar votos etc. etc. etc.[7]

De toda esta situación sólo se puede sacar una conclusión:

Mientras el sistema de salud siga siendo un negocio, no hay solución viable a la vista. Todas las explicaciones que intenten dar los villanos no son más que cortinas de humo para ocultar un perverso modelo que está diseñado para beneficiar a unos pocos en detrimento de la salud y la vida de la gran mayoría.

El debate no debe ser sobre los alcances e implicaciones de los decretos de la emergencia social. El debate debe ser más profundo, debe darse alrededor del MODELO. Mismo que impone la necesidad de buscar recursos en los bolsillos vacios de los colombianos, en lugar de hacerlo en las arcas de los dueños de las EPS y las aseguradoras.

Bajo este modelo, somos los colombianos los que tenemos que salir a rescatar el sistema –por eso los impuestos- y no quienes se lucran con el. Ante esta situación, habría lugar para preguntarse ¿Por qué no le impone el gobierno a las EPS la obligación de reducir sus utilidades y ayudar a salvar su sistema? Lo reitero, la crisis no es de la salud, la crisis es del modelo.

Ese modelo es el mismo que nos quieren imponer el señor Uribe y sus áulicos. Por eso al inicio de este artículo sostenía que la emergencia social es una medida perversamente coherente. ¿O acaso ya olvidamos el escándalo de Agro Ingreso Seguro?

Este es un gobierno demagogo que se muestra al servicio de los pobres, pero que demuestra con sus actos que está a merced de quienes detentan el poder económico. Así de simple y así de cruel.

La historia dirá que lo que no pudo hacer la parapolitica, la yidispolitica, los escándalos del DAS, las persecuciones a la oposición, los falsos positivos, las zonas francas, la corrupción desbordada, la politiquería, ni el clientelismo, lo va a lograr la emergencia social: abrirle los ojos a los colombianos y ver por fin el talante cínico de este gobierno.

Como quien dice, victimas de su propio invento.

El próximo mes se nos presenta una buena oportunidad para darle una lección a los villanos. Actúa con sensatez, por favor, no votes por ningún “uribista”. Hacerlo significa respaldar el modelo, y de paso, clavarnos el cuchillo nosotros mismos.


[1] Daniel Coronell “¿Dónde esta la bolita?” columna Revista Semana http://www.semana.com/noticias-opinion/donde-esta-bolita/134332.aspx enero 30 de 2009.

[2] Jorge Enrique Robledo “Los decretos de emergencia social empeoran el sistema de muerte”

[3] Ibid

[4] Revista Cambio “Reforma a la salud: Cómo lo afecta a usted” 29 de enero de 2010 http://www.cambio.com.co/portadacambio/864/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-7055327.html

[5] Ibid

[6] Diego Palacio “Por qué sí, opinión del Ministro de Protección Social” Revista Cambio http://www.cambio.com.co/portadacambio/864/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-7056107.html

[7] Waldemar De Gregori “Manifiesto del proporcionalismo” http://www.globaltriunity.net/espanhol/manifiesto/manifiesto.htm

Publicado en LOS TOFFLER, tercera ola

CHOQUE DE CIVILIZACIONES

“Unas generaciones nacen para crear una nueva civilizacion, otras para mantenerla”

Alvin Toffler

El Sistema de Formación para el Bienestar tiene como paradigma la Sociedad de la Información. Uno de los referentes teoricos de este paradigma es Alvin Toffler, quien con su modelo de “choque entre olas” permite comprehender las características, magnitud y alcance de los cambios que se dan de una ola a otra. Sostiene Toffler que la humanidad ha atravesado por tres grandes olas de cambio que a su vez han configurado su propia civilización.

Ahora estamos transitando de una segunda ola industrial a una tercera ola informacional (en términos de Manuel Castells). ¿Qué significará ese inevitable hecho? ¿Estamos preparados los colombianos para asumir ese cambio? Mucho me temo que no. Tenemos una mentalidad tan parroquiana, que nos lleva a pensar que eso de la Sociedad de la Información es sólo una cuestión de computadores e internet. Esto último no es más que parte de la infraestructura necesaria para configurar a favor de las personas esa sociedad que se está mostrando ante nuestros ojos.

Con este serie de textos, pretendo compartir contigo el pensamiento de los Toffler, me asiste la convicción de que el conocimiento debe circular libremente, sin restricciones de ningún tipo. Es necesario conocer los pormenores de la Sociedad de la Información y estos autores son la mejor fuente para iniciar nuestro estudio.

Así las cosas, a continuación te presento el segundo capitulo del libro “La creación de una nueva civilización” titulado “Choque de Civilizaciones”. Es un texto clave para comprehender el concepto de choque entre olas.

Buena lectura y nos estamos conversando.

Choque de Civilizaciones

Se empieza ahora a caer tardíamente en la cuenta de que la civilización industrial está concluyendo. Este descubrimiento –ya evidente cuando en 1970 nos referimos en El shock del futuro a la «crisis general del industrialismo»- lleva consigo la amenaza de más, y no menos, guerras, de contiendas de un nuevo cuño.

Como no es posible que en nuestra sociedad se produzcan cambios masivos sin conflicto, creemos que la metáfora de la historia como «olas» de cambio es más dinámica y reveladora que hablar de una transición al «posmodernismo». Las olas son dinámicas. Cuando chocan entre sí, se desencadenan poderosas corrientes transversales. Cuando se estrellan las olas de la historia, se enfrentan civilizaciones enteras. Y esto arroja luz sobre buena parte de lo que en el mundo de hoy parece carente de sentido o aleatorio.

La teoría del conflicto de olas sostiene que el más grave con que nos enfrentamos no es entre el Islam y Occidente o el de «todos los demás contra Occidente», según señaló recientemente Samuel Huntington. Ni está en decadencia Estados Unidos, como declara Paul Kennedy, ni nos hallamos ante el «final de la historia», conforme a la expresión de Francis Fukuyama. El cambio económico y estratégico más profundo de todos es la próxima división del mundo en tres civilizaciones distintas, diferentes y potencialmente enfrentadas a las que no cabe situar según las definiciones convencionales.

La civilización de la primera ola se hallaba y sigue estando inevitablemente ligada a la tierra. Sean cuales fueren la forma local que adquiera, la lengua que hablen sus gentes, su religión o su sistema de creencias, constituye un producto de la revolución agrícola. Incluso ahora son multitud los que viven y mueren en sociedades premodernas y agrarias, arañando un suelo implacable, como hace siglos sus antepasados.

Se discuten los orígenes de la civilización de la segunda ola. Pero, en términos aproximados, la vida no cambió fundamentalmente para gran número de personas hasta hace unos trescientos años. Fue cuando surgió la ciencia newtoniana, cuando se inició el uso económico de la máquina de vapor y empezaron a proliferar las primeras fábricas de Gran Bretaña, Francia e Italia. Los campesinos comenzaron a desplazarse a las ciudades. Aparecieron ideas nuevas y audaces: la del progreso, la curiosa doctrina de los derechos individuales, la noción roussoniana de contrato social, la secularización, la separación de la Iglesia y del estado y la idea original de que los gobernantes deberían ser elegidos por el pueblo y no ostentar el poder por derecho divino.

Muchos de estos cambios fueron impulsados por un nuevo modo de crear riqueza, la producción fabril. Y antes de que transcurriera mucho tiempo se integraron para formar un sistema numerosos elementos diferentes: la fabricación en serie, el consumo masivo, la educación universal y los medios de comunicación, ligados todos y atendidos por instituciones especializadas: escuelas, empresas y partidos políticos. Hasta la estructura familiar abandonó la amplia agrupación de estilo agrario, que reunía a varias generaciones, por la pequeña familia nuclear, típica de las sociedades industriales.

La vida tuvo que parecer caótica a quienes experimentaron realmente tantos cambios. Sin embargo, todas las transformaciones se hallaban en verdad muy interrelacionadas: constituían simplemente etapas hacia el desarrollo pleno de lo que hoy se denomina modernidad, la sociedad industrial de masas, la civilización de la segunda ola.

El término «civilización» puede parecer pretencioso, sobre todo a muchos oídos norteamericanos, pero ningún otro es suficientemente amplio para abarcar materias tan variadas, como la tecnología, la vida familiar, la religión, la cultura, la política, las actividades empresariales, la jerarquía, la hegemonía, los valores, la moral sexual y la epistemología. En cada una de estas dimensiones de la sociedad se están operando cambios rápidos y radicales. Si alguien cambia al mismo tiempo tantos elementos sociales, tecnológicos y culturales no logra una transición sino una transformación, no consigue una nueva sociedad sino el comienzo, al menos, de una civilización enteramente nueva. Esta nueva civilización penetró rugiente en Europa occidental, tropezando con resistencias a cada paso.

EL PATRON DE LOS CONFLICTOS

En cada país que se industrializaba estallaron duras pugnas, a menudo sangrientas, entre los grupos industriales y comerciales de la segunda ola y los terratenientes de la primera, con mucha frecuencia aliados a la Iglesia (a su vez gran propietaria rústica). Masas de campesinos se vieron empujadas a abandonar los campos para proporcionar obreros a los nuevos «talleres satánicos» y a las fábricas que se multiplicaron por el paisaje.

Estallaron huelgas y revueltas, insurrecciones civiles, disputas fronterizas y levantamientos nacionalistas cuando la guerra entre los intereses de la primera y la segunda ola se convirtió en el patrón de los conflictos, la tensión crucial de la que se derivaban otros enfrentamientos. Este esquema se repitió en casi todos los países en vías de industrialización. En Estados Unidos fue necesaria una terrible guerra civil para que los intereses industriales y comerciales del Norte vencieran a las minorías agrarias del Sur. Sólo unos pocos años después sobrevino en Japón la revolución Meiji y, una vez más, los modernizadores de la segunda ola se impusieron a los tradicionalistas de la primera.

La difusión de la civilización de la segunda ola, con su modo extraño y nuevo de producir riqueza, desestabilizó también las relaciones entre los países, creando vacíos y desplazamientos de poder.

La civilización industrial, producto de la segunda gran ola de cambio, arraigó con mayor rapidez en las costas septentrionales de la gran cuenca atlántica. Una vez industrializadas, las potencias atlánticas necesitaron mercados y materias primas baratas de regiones remotas. Las potencias avanzadas de la segunda ola libraron así guerras de conquista colonial y llegaron a dominar a los estados remanentes y las unidades tribales de la primera ola en Asia y Africa.

Se trataba del mismo patrón de conflictos –fuerzas industriales de la segunda ola frente a fuerzas agrarias de la primera-, pero esta vez en una escala global en lugar de nacional. Y fue esta pugna la que básicamente determinó la conformación del mundo hasta hace muy poco tiempo: dispuso el marco dentro del cual se desarrolló la mayoría de las guerras.

Prosiguieron, como se habían sucedido durante milenios, las contiendas tribales y territoriales entre diferentes grupos primitivos y agrícolas. Pero éstas revestían una importancia limitada y a menudo simplemente debilitaban a ambos bandos, convirtiéndolos en presa fácil para las fuerzas colonizadoras de la civilización industrial. Así sucedió, por ejemplo, en Sudáfrica, cuando Cecil Rhodes y sus agentes armados se apoderaron de vastos territorios de grupos tribales y agrarios, que se afanaban en pelear entre sí con armas primitivas. Además, en todas partes del mundo, numerosas guerras, aparentemente no relacionadas, constituían en realidad expresiones del conflicto global principal, no entre estados en pugna sino entre civilizaciones que competían. Sin embargo, las guerras mayores y más sangrientas de la era industrial fueron intraindustriales, contiendas que enfrentaron a naciones de la segunda ola como Alemania y Gran Bretaña, porque cada una aspiraba al dominio global mientras por todo el mundo mantenía en un puesto subordinado a poblaciones de la primera ola.

El resultado último fue una división clara. La era industrial bisecó el mundo en una civilización dominante y dominadora de la segunda ola e infinidad de colonias hoscas pero subordinadas de la primera ola. La mayoría de nosotros hemos nacido en este mundo, dividido entre civilizaciones de la primera y de la segundo ola. Y resultaba perfectamente claro quién ostentaba el poder.

En la actualidad, es diferente el alineamiento de las civilizaciones del mundo. La humanidad se dirige cada vez más deprisa hacia una estructura de poder totalmente distinta que creará un mundo dividido no en dos sino en tres civilizaciones tajantemente separadas, en contraste y competencia: la primera, simbolizada por la azada, la segunda por la cadena de montaje y la tercera por el ordenador.

En este mundo trisecado el sector de la primera ola proporciona los recursos agrícolas y mineros, el sector de la segunda ola suministra mano de obra barata y se encarga de la producción en serie, y un sector de la tercera ola en veloz expansión se eleva hasta el predominio basado sobre los nuevos modos de crear y explotar conocimientos.

Las naciones de la tercera ola venden al mundo información e innovación, gestión, cultura y cultura popular, tecnología punta, programas informáticos, educación, formación profesional, asistencia sanitaria y servicios financieros y de otro tipo. Uno de estos servicios puede muy bien consistir en una protección militar basada sobre su mando de fuerzas superiores de la tercera ola. (Esto es, en efecto, lo que las naciones de tecnología avanzada proporcionaron a Kuwait y Arabia Saudí durante la guerra del Golfo.)

SOCIEDADES DESMASIFICADAS

La segunda ola creó sociedades de masas que reflejaban y requerían la producción en serie. En la tercera ola de economías de base mental, la producción en serie (a la que casi podría considerarse como el signo distintivo de la sociedad industrial) es ya una forma anticuada. La producción desmasificada –cantidades escasas de productos muy específicos- constituye la clave manufacturera. La mercadotecnia de masas da paso a una segmentación del mercado y a una «mercadotecnia de partículas» en paralelo con el cambio en la producción.

Los gigantes del antiguo estilo industrial se desploman por su propio peso y se enfrentan con el aniquilamiento. Menguan los sindicatos en el sector de la producción en serie. Los medios de comunicación se desmasifican a la par que la producción y las grandes cadenas de televisión se marchitan a medida que proliferan nuevos canales.

También se desmasifica el sistema familiar; la familia nuclear, antaño el modelo moderno, se convierte en forma minoritaria mientras se multiplican los hogares con un solo progenitor, los matrimonios sucesivos, las familias sin hijos y los que viven solos. Cambia, por consiguiente, toda la estructura de la sociedad cuando la homogeneidad de la sociedad de la segunda ola es reemplazada por la heterogeneidad de la civilización de la tercera. A la masificación sigue la desmasificación.

Por otra parte, la complejidad del nuevo sistema requiere un intercambio cada vez mayor de información entre sus unidades: empresas, entidades oficiales, hospitales, asociaciones, otras instituciones e incluso los individuos. Esto crea una necesidad voraz de ordenadores, redes de telecomunicaciones digitales y nuevos medios de información.

Simultáneamente, se aceleran el ritmo del cambio tecnológico, las transacciones y la vida cotidiana. De hecho, las economías de la tercera ola operan a velocidades tan altas que apenas pueden mantenerse a ese ritmo sus proveedores premodernos. Además, como la información reemplaza en creciente medida a las materias primas, la mano de obra y otros recursos, los países de la tercera ola se vuelven menos dependientes de sus asociados de la primera o de la segunda olas, excepto en lo que se refiere a los mercados. Cada vez existen más intercambios comerciales entre las economías de la tercera ola. Su tecnología, en gran medida basada sobre la capitalización de conocimientos, absorberá con el tiempo muchas tareas realizadas en este momento por países de mano de obra barata y las realizará más deprisa, mejor y con un coste menor. En otras palabras, estos cambios amenazan con cortar muchos de los actuales vínculos económicos entre las economías ricas y las pobres.

El aislamiento completo es, sin embargo, imposible, puesto que no cabe impedir que la contaminación, las enfermedades y la inmigración crucen las fronteras de los países de la tercera ola. Ni pueden sobrevivir las naciones ricas si las pobres acometen una guerra ecológica, manipulando su ambiente de tal modo que dañen a todos. Por estas razones seguirán creciendo las tensiones entre la civilización de la tercera ola y las otras dos formas más antiguas de civilización, y la nueva pugnará por establecer una hegemonía mundial de la misma manera que hicieron en siglos anteriores los modernizadores de la segundo ola con respecto a las sociedades premodernas de la primera.

Una vez entendido el concepto del choque de civilizaciones, es más fácil comprender muchos fenómenos aparentemente extraños: por ejemplo, los desbocados nacionalismos actuales. El nacionalismo es la ideología de la nación-estado, que constituye un producto de la revolución industrial. Así, cuando sociedades de la primera ola o agraria tratan de iniciar o de completar su industrialización, exigen los arreos de la nacionalidad. Ex repúblicas soviéticas como Ucrania, Estonia o Georgia insisten impetuosamente en la autodeterminación y demandan los signos que ayer correspondían a la modernidad, las banderas, los ejércitos y las monedas que definían a la nación-estado durante la era de la segunda ola o industrial.

Para muchos de los que viven en el mundo de la tecnología avanzada resulta fácil comprender las motivaciones del ultranacionalismo. Les hace reír su desorbitado patriotismo. Suscita el recuerdo de la nación de Freedonia en Sopa de ganso, la película de los hermanos Marx, que satirizaba la noción de una superioridad nacional a través de la guerra entre dos naciones imaginarias. En contraste, a los nacionalistas les resulta incomprensible que algunos países permitan a otros inmiscuirse en su independencia, supuestamente sacrosanta. Pero la «globalización» empresarial y financiera exigida por las economías en vanguardia de la tercera ola perfora la «soberanía» nacional, tan cara a los nuevos nacionalistas.

A medida que las economías son transformadas por la tercera ola, se ven obligadas a ceder parte de su soberanía y a aceptar crecientes y mutuas intrusiones económicas y culturales. Así pues, mientras los poetas e intelectuales de regiones económicamente atrasadas escriben himnos nacionales , los poetas e intelectuales de los países de la tercera ola cantan las virtudes de un mundo «sin fronteras» y de una «conciencia planetaria». Las colisiones resultantes, reflejo de las agudas diferencias entre las necesidades de dos civilizaciones radicalmente distintas, podrían provocar en los próximos años un derramamiento de sangre de la peor especie.

Si la nueva división del mundo de dos a tres partes no parece ahora obvia es simplemente porque aún no ha concluido la transición de las economías de la fuerza bruta de la segunda ola a las economías de la fuerza mental de la tercera. Incluso en Estados Unidos, Japón y Europa, todavía no ha terminado la batalla doméstica por el control entre las elites de la tercera y la segunda olas. Subsisten instituciones y sectores importantes de producción de la segunda ola y aún se aferran al poder grupos políticos de presión de la civilización industrial.

La mezcla de elementos de la segunda y de la tercera olas proporciona a cada país de tecnología avanzada su propia «formación» característica. Pero las trayectorias resultan claras. La carrera competitiva global la ganarán los países que terminen su transformación de la tercera ola con el volumen mínimo de dislocación e intranquilidad internas.

Mientras tanto, el cambio histórico de un mundo bisecado a otro trisecado puede muy bien desencadenar en el planeta las más serias pugnas por el poder cuando cada país trate de situarse dentro de la triple estructura de fuerzas. Esta monumental redistribución del poder se acompaña de un cambio en el papel, la significación y la naturaleza del conocimiento.


Publicado en BOLETINES

BOLETIN # 4


¿QUÉ PUEDO HACER POR TI? ¿Te gustaría APREHENDER a ser feliz?

El concepto de felicidad ha sido tan maltratado y tan mal entendido que probablemente una propuesta para aprehender a ser feliz genera desconfianza, por no decir lo menos. Dicha postura ha sido alimentada por la forma tan folklórica y ligera como que se aborda un tema tan importante. No son pocos los charlatanes que pululan en el ambiente ofreciendo “recetas mágicas para ser feliz”, de hecho, la industria de la felicidad mueve billones de dólares al año vendiendo ilusiones.

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ARTICULO # 88 LA AFECTIVIDAD HUMANA: más allá de la “Inteligencia Emocional”

En 1983 el estudio de la inteligencia se partió en dos. El responsable de esta ruptura, o mejor de esta re-evolución fue Howard Gardner. En efecto, su libro “Estructuras de la Mente: la Teoría de las Inteligencias Múltiples” marcaría lo que -en palabras de Miguel De Zubiria[1]– seria el fin de la tiranía de la INTELIGENCIA: racional, cognitiva, monárquica, única, lógica-verbal, académica y escolar. El tan cacareado CI.

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ARTICULO # 87 EL MENU

En este blog se cocinan exquisitos platos alrededor del conocimiento. Son platos que, bien digeridos, le pueden ayudar a quien los consuma a construir su propio bienestar (bien-estar) y el de su entorno.

Debo reconocer algo: el concepto de bienestar es bastante etéreo, cada quien puede interpretarlo acorde a su experiencia. Sin embargo, es posible establecer unas fuentes comunes de un estado a veces tan incomprendido.

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SUPERLUCHA

Soy un estudioso de la obra de los Toffler (Alvin y Heidi). Considero que su producción intelectual es un excelente aperitivo para quien esté interesado en adentrarse en el estudio de la Sociedad de la Información. Teóricamente, hoy es posible encontrar reflexiones más precisas, pero iniciar con los Toffler, además de recomendable es indispensable.

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Publicado en AFECTIVIDAD HUMANA, formacion para el bienestar

¿QUÉ PUEDO HACER POR TI? ¿Te gustaría APREHENDER a ser feliz?

El concepto de felicidad ha sido tan maltratado y tan mal entendido que probablemente una propuesta para aprehender a ser feliz genera desconfianza, por no decir lo menos. Dicha postura ha sido alimentada por la forma tan folklórica y ligera como que se aborda un tema tan importante. No son pocos los charlatanes que pululan en el ambiente ofreciendo “recetas mágicas para ser feliz”, de hecho, la industria de la felicidad mueve billones de dólares al año vendiendo ilusiones.

Baste con analizar críticamente la manipulación mediática de una empresa como Coca-Cola. Ésta, apela a las emociones para relacionar muy sutilmente el consumo de esa bebida con la felicidad, nada más lejano de la realidad. La emoción es el elemento más básico y fácilmente manipulable de la afectividad humana y si acaso produce unos fugaces e intensos momentos de placer. Nada más.

Otro ejemplo de tergiversación del concepto, es la perversa relación establecida por la sociedad de consumo entre felicidad y dinero. ¿En que momento nos comimos el cuento de que el dinero es la solución a todos nuestros problemas? ¿De cuándo acá creemos que el dinero es fuente de felicidad? Si el dinero da la felicidad, ¿quiere eso decir entonces que TODOS los ricos, por el solo hecho de serlo, son felices?

Esa ideología del consumo, sustentada en el TENER más que en el SER, es la que ha llevado a creer que la felicidad viene dada por la cantidad de dinero que echamos a nuestros bolsillos. Lo más lamentable de esta postura es la fabricación de falsos ídolos “dignos de emular” sólo por el tamaño de sus carteras.

Como consecuencia de lo anterior, Bill Gates, Warren Buffet, Carlos Slim, Luis Carlos Sarmiento Angulo, Julio Mario Santodomingo y Carlos Ardila Lulle entre otros, se han convertido en “héroes” para cierto sector de emprendedores cuyo máximo referente teórico es Robert Kiyosaki y su “filosofía del padre rico” con sus predicas falsas, entre las cuales se encuentra la siguiente: “para ser rico y feliz: no vaya a la escuela” en otras palabras, si desea alcanzar la riqueza y por ahí derecho la felicidad, aprenda a pensar como rico, emule los valores de los ricos.

Dejémonos de ingenuidades y hablemos claro de una vez por todas. La felicidad no es una cuestión de ricos o pobres, esa dicotomía es utilizada solo para explotar el afán de riqueza de los pescadores de fortunas. El dinero simple y llanamente no es más que un recurso –que no el único- para acceder a bienes y servicios. Poco tiene que ver con la felicidad.

Llegado a este punto, preguntémonos entonces ¿Qué es la felicidad?

Hoy, gracias a los aportes de “monstruos” de la psicología como Michael Argyle, Martin Seligman, David Niven y Miguel De Zubiria Samper, es posible sostener desde la Psicología y la Pedagogía Afectiva, que “la felicidad es el resultado del balance psicológico Interpersonal e Intrapersonal”.[1]

Aja, ¿bueno y eso con qué se come?

Sencillo. Si la felicidad es el resultado del balance psicológico Interpersonal e Intrapersonal, quiere decir entonces que se puede aprehender a ser feliz.

Y esa es mi propuesta, enseñarte a ser feliz, para que después tú le enseñes a los demás.

A continuación te expongo lo que sería el “plan de estudios”[2] para aprehender a ser feliz.

1. Afectividad Interpersonal

La afectividad interpersonal tiene por tarea comprehender a otros. Su expresión superior la constituye el talento interpersonal. Componen el modulo interpersonal: la unidad cogntiva (conocimiento interpersonal), la unidad afectiva (aprecio interpersonal) y la unidad ejecutiva (destrezas interpersonales)

1.1        Conocimiento Interpersonal

Es construir una teoría del otro con base en la proporcionalización de sus afectos, sus creencias y sus roles. De acuerdo con el Maestro De Zubiria, “teoría del otro con enorme beneficio práctico para quien la fabrica. Le permite explicar sus acciones y predecir como se comportará –el otro- en circunstancias futuras”

¿De dónde obtienen conocimiento interpersonal los seres humanos?

Según la psicología afectiva las fuentes privilegiadas de dicho conocimiento las crean tres operaciones psicológicas interpersonales:

  1. Escuchar
  2. Observar
  3. Deducir

Escuchar a la persona que dice de sí misma o preguntarle a otras personas cercanas. Observarla en varias situaciones y contextos e inferir sus afectos (qué quiere), sus creencias (qué cree) y sus roles (qué hace). En tercer término, con esos conocimientos deducir comportamientos de la persona que ratifiquen o invaliden mis conocimientos extraídos. Escuchar, observar y deducir conductas. ¡Qué sencillo de decir, qué difícil de hacer!

1.2        Valorar a otro

Después de elaborar una teoría del otro, el conocimiento debe atravesar la unidad afectiva interpersonal para que ella dictamine su veredicto, lo someta a sus preferencias y actitudes personales. Esta operación informa si cada característica descubierta en el otro conviene o perjudica. El conocimiento interpersonal sirve para decidir que hacer. Si conviene mantener a alguien como compañero, o llevarlo a la categoría de amigo o a la categoría de amante, o socio, o novio o esposo. O si por el contrario, la amistad, el noviazgo, el matrimonio con esa persona no tiene caso; circunstancia cuando es mejor concluir la relación, antes de que en adelante cause mayores sacrificios.

Es menester subjetivizar cada conocimiento, valorarlo: aplicarle la operación afectiva valorar, que precisamente fabrica juicios de valor sobre cada característica del otro. El resultado me muestra sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Además, el resultado ocurre de cara a mi propia escala de valores y preferencias interpersonales, no a una cualquier escala, sino a la mía propia. En esencia, dicha valoración me indicará si debo invertir más, invertir menos, cancelar el nexo o esperar a ver como evoluciona la relación. Una gran ventaja. Conocer a otros me permite elegir los mejores amigos, socios, novias, amantes, esposa y evitar dolorosos sufrimientos.

1.3        Destrezas Interpersonales

La operación afectiva optar no cierra el proceso, genera la motivación actuar, muchas veces por la ruta de la comunicación interpersonal. Pero como comunicarle algo al otro, dudas, incertidumbres, anhelos, o deseos causa su previsible reacción, positiva como negativa; conviene planear bien QUÉ, CÓMO Y CUÁNDO hacerlo. Planeación y ejecución que el lenguaje coloquial sintetiza en ser diestro interpersonalmente. De eso se trata, de dominar la pragmática comunicativa interpersonal cuyo mejor indicador es la asertividad –ser asertivo-. Es asertivo quien integra el qué, el cómo y el cuándo de modo FUNCIONAL. La asertividad define el súmmum de la competencia interpersonal, debemos enseñársela temprano a nuestros hijos y aprehendices, les resultará vital, ni más ni menos que para ser felices.

Psicología afectiva subdivide la destreza interpersonal en cuatro competencias:

1.3.1          querer-saber- iniciar vínculos

1.3.2          querer-saber- profundizarlos

1.3.3          querer-saber- desconflictualizarlos

1.3.4          querer-saber- concluirlos

Note que a cualquier competencia le precede la expresión querer-saber la razón es que además del hacer mismo (expresividad) requiere una actitud favorable (afectividad) y a la vez contar con conocimiento (cognición) sobre los estándares que cada subcultura, grupo o persona acepta en tal condición. Colosal paquete de enseñanzas interpersonales –la asertividad– que antiguamente le enseñaban con paciencia y generosidad todos los parientes al niño hasta hacerlo un hombre o mujer. Hoy nadie lo enseña, ocupados los colegios por las matemáticas, la física, la química, las ciencias sociales, los idiomas y la gramática; y los padres y madres dedicados a suplir la existencia material de su crio. Nadie asume tamaña tarea.

2. Afectividad Intrapersonal

La afectividad Intrapersonal moviliza los mecanismos de autocomprehensión. Es condición esencial de felicidad el talento Intrapersonal que orienta la propia existencia. La psicología afectiva tiene como argumentales que las personas felices se Autoconocen, se Autovaloran y se Autoadministran (dirigen su vida)

2.1     Autoconocimiento

Con dificultad enorme se conoce a otra persona. ¿Qué podría decirse entonces de conocerse a sí mismo? ¿Cómo opera el autoconocimiento? Muy distinto a como maniobra el conocimiento de los objetos exteriores y comunes, descifra los afectos, las creencias y los roles de una subjetividad, ¡la suya propia!

De acuerdo con la Psicología Afectiva, al descifrar los afectos, creencias y los roles la autoconciencia posee tres operaciones privilegiadas:

  • Escuchar a otros hablar acerca de él. Esta operación aprovecha el conocimiento de personas próximas quienes lo tratan de tiempo atrás (hermanos, amigos, amigas, padres, novia), quienes mediante las mismas operaciones pero interpersonales, logran una imagen fiel y fina suya, una Teoría.

  • Inducir conocimiento Intrapersonal. En este caso el Sí mismo observa al YO y generaliza acerca de sus formas regulares de actuar. Observa al observador.

  • Deducir conocimiento Intrapersonal. El Sí mismo toma de su extensa teoría personal cualquier conocimiento y deriva hipótesis. Este conocimiento puede contrastarlo contra lo que otros saben o contra las acciones reales del Yo.

Autoconocerse significa autoproporcionalizarse o crear proposiciones sobre sí mismo. ¿Qué son los propios estados internos a los que alude Goleman en su libro best seller La inteligencia emocional? En psicología afectiva, los estados internos son las creencias, los afectos y los roles de cada quien, los cuales configuran su Ser. Superan las emociones y los afectos e incluyen las creencias y los roles que desempeña. Descubrir –proporcionalizar o conceptuar- los afectos, creencias y roles propios resulta ser la tarea esencial del autoconocimiento o de la autoconciencia.[3]

En síntesis ¿Qué conoce el autoconocimiento?:

  • Mis roles
  • Mis afectos
  • Mis creencias

2.2 Autovaloración

Tanto la buena como la mala autoestima atañe al desempeño de alguien; resulta de sus actuaciones, más que de los elogios que recibe y las palmaditas en el hombro. He aquí el problema. El dispositivo autoestima promedia los DESEMPEÑOS más que los halagos recibidos. La autovaloración es un proceso con tres características:

  1. Promediador
  2. Basada en desempeños reales
  3. Siempre inconclusa

Autovalorarse resulta un proceso afectivo complejo, extenso, siempre inconcluso. Proceso afectivo que compara contra un parámetro (los otros) el propio desempeño real y juzga su valor. Complejo, pues valora actuaciones propias. Extenso, pues abarca todas las acciones de la persona. Inconcluso, pues cada nueva circunstancia lo hace funcionar, ya que la existencia humana es devenir y cambio.

2.3       Autoadministración

La Autoadministración agrupa a los dispositivos que intervienen sobre el YO mientras se gestionan afectos, creencias y comportamientos: los tres “recursos” con los que los humanos viven su vida. Además funciona proactivamente. No solo inhibe acciones, o sentimientos, o creencias indeseables, sino que sobre todo conduce la propia vida hacia los destinos que el Sí mismo se traza, la dirige dotándola de sentido, de dirección.

La Autoadministración encausa al Yo en alguna dirección, la que elige el Si mismo, logra dominar al caballo, en lugar de que el caballo lo domine a él.

La Autoadministración es ejecutiva, práctica, operativa. Atañe al saber hacer, al saber práctico para dirigir y administrar nuestro caballo.

La Autoadministración tiene tres funciones:

  1. La función organizativa
  2. La función ejecutiva
  3. La función de monitoreo

La Autoadministración se vale de la operación afectiva motivar, la cual canaliza las energías psicológicas. Esta operación tiene dos sentidos: proactiva e inhibitoria. En el primer caso operan a su vez la automotivación o el estado de flujo

Hasta aquí la somera presentación del “arsenal” Intrapersonal e Interpersonal que se requiera conocer, aprehender y dominar para llegar a ser feliz. Tarea para nada fácil, y aunque se pueden adquirir las bases, nunca se termina de aprehender. Por ello resulta tan importante empezar a una edad temprana con el desarrollo de competencias afectivas, no en vano, para la Psicología afectiva “el desarrollo personal, afectivo y profesional reside más en el desarrollo psicológico (intra e interpersonal) que en superar estándares académicos.

Dotados de competencias afectivas Intrapersonales e interpersonales estamos en capacidad de afrontar el mundo de una mejor forma. Esta tesis debería ser la base para empezar a formar afectivamente a las nuevas generaciones.

Dotados de competencias afectivas, las personas podrían valorar y cultivar más efectivamente las verdaderas fuentes de la felicidad: la familia, los amigos, la pareja, el Si mismo y el trabajo.

Como Psicologo y Pedagogo afectivo, pero sobre todo como persona, estoy en capacidad de ofrecerte lo siguiente:

  • Terapia afectiva individual
  • Terapia afectiva de pareja
  • Terapia afectiva familiar
  • Si te dedicas a la docencia te puedo entrenar como Pedagogo Afectivo.
  • Si eres psicólogo o psicóloga y te gusta este tema, te puedo formar.
  • Si estás interesado en implementar un programa de formación afectiva en tu colegio o escuela, te puedo asesorar.

Si quieres profundizar en el tema te invito a que visites el siguiente blog:

http://afectividadhumana.wordpress.com

Si deseas recibir información sobre el tema, suscríbete a ese blog y ahí nos estamos conversando.


[1] Miguel De Zubiria Samper “Psicología de la Felicidad: fundamentos de psicología positiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2007

[2] Este “plan de estudios” lo he tomado del libro “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas” escrito por el Maestro Miguel de Zubiria Samper, pionero de la Psicología y la Pedagogía Afectiva.

[3] Ob. Cit. De Zubiria “La afectividad humana…”

Publicado en AFECTIVIDAD HUMANA

LA AFECTIVIDAD HUMANA: MAS ALLÁ DE LA “INTELIGENCIA EMOCIONAL”

La Afectividad Humana: el libro fundacional de la Psicología Afectiva
La Afectividad Humana: el libro fundacional de la Psicología Afectiva

En 1983 el estudio de la inteligencia se partió en dos. El responsable de esta ruptura, o mejor de esta re-evolución fue Howard Gardner. En efecto, su libro “Estructuras de la Mente: la Teoría de las Inteligencias Múltiples” marcaría lo que -en palabras de Miguel De Zubiria[1]– seria el fin de la tiranía de la INTELIGENCIA: racional, cognitiva, monárquica, única, lógica-verbal, académica y escolar. El tan cacareado CI.

No contento con propinarle un certero golpe a la inteligencia única, Gardner propuso la existencia de siete mentes o siete tipos de inteligencia, a saber:

  • Inteligencia Lingüística
  • Inteligencia Musical
  • Inteligencia Logicomatematica
  • Inteligencia Espacial
  • Inteligencia Cinestesicocorporal
  • Inteligencia Intrapersonal
  • Inteligencia Interpersonal[2]

Después de Gardner, llegaría otro gigante de la psicología a hacer su aporte en el desmantelamiento de la inteligencia única como paradigma dominante. Robert Stemberg amplía y profundiza la critica realizada por Gardner al Coeficiente Intelectual (CI). Los hechos y la profunda recopilación bibliográfica de innumerables estudios lo obligan a postular, en contra del CI, cuando menos tres inteligencias[3]:

  • Analítica
  • Creativa
  • Práctica

Sostiene el Maestro De Zubiria que “faltaba cerrar la crítica con una propuesta que superara la vieja idea “inteligencia”. Inválido conceptual y prácticamente el CI, corresponde a mi juicio y al de muchos, a Daniel Goleman el merito mayor: finaliza por siempre la tiranía de la “inteligencia” reduciendo a su justa y pequeña medida la vieja y hereditaria inteligencia general de Binet, Simon y Weschler. Pues como bien lo captó hace siglos el filólosofo alemán Hegel: “la mejor critica a un rio es construirle un puente”. El puente que propone Goleman lo desarrolla en su libro La Inteligencia Emocional. Este libro demuele al antiguo CI. Y no solo ello, también avanza un paso, un paso crucial sobre Gardner y Stemberg al proponer en lugar del CI la teoría de la inteligencia emocional como fundamento primario de la mente humana.”[4]

Como podrás ver, el Maestro De Zubiria reconoce claramente el aporte hecho por Gardner (inteligencias personales) Stemberg (inteligencia social) y Goleman (Inteligencia emocional) a la superación de una INTELIGENCIA monolítica, única, invariable y hereditaria. Sin embargo, argumenta el Maestro que no les correspondería a estos “gigantes” expedir el acta de defunción de este pseudoconcepto llamado INTELIGENCIA. Dicha labor estaba reservada para Steve Mithen.

Steve Mithen aventaja a sus tres predecesores. Ni Gardner, ni Stemberg, ni Goleman gestan una teoría biopsicosocial mental, a partir de la cual se pueda sostener el nuevo concepto de MENTE HUMANA.[5] Plantea De Zubiria que “seria mejor, a cambio de inteligencia proponer como eje a la mente: sus orígenes, arquitectura, génesis y funciones. No lo había pensado así, -dice- pero más peligroso que los mismos test de CI fue el pseudoconcepto “inteligencia” tan peligroso y contaminado que hasta me obliga a destacar entre comillas el sugestivo concepto de “inteligencia emocional” No en vano considera el Maestro que “este termino también debe eliminarse del vocabulario científico por idéntica razón”

Así las cosas, si resulta inválido el concepto de “inteligencia” más inválido aún es el de “inteligencia emocional”. La razón es que al ser reemplazado por el concepto de MENTE HUMANA[6], las emociones pasan a constituirse como una parte más de un sistema todavía más amplio: el SISTEMA AFECTIVO[7].

De modo que no obstante la euforia e ingenuidad con que muchos psicólogos y psicologas siguen “dando lora” con el cuento de la “inteligencia emocional”, es necesario hablar con seriedad y claridad. Ya no podemos –ni debemos- seguir dando vueltas alrededor de lo mismo, digamos las cosas por su nombre, hablemos de AFECTIVIDAD HUMANA.

Hablar de Afectividad Humana, es reconocer que las personas no sólo están en capacidad de sentir, entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos. Además de sus emociones, al ser humano lo mueven también sus  sentimientos, actitudes, valores y principios. Hablar de “inteligencia emocional” es ser reduccionistas y es faltar a la evidencia cierta de la existencia de la Afectividad Humana.

Pasar de la “inteligencia emocional” a la Afectividad Humana, es el aporte re-evolucionario del Maestro Miguel De Zubiria Samper. Este Psicólogo y Pedagogo colombiano recoge las contribuciones teóricas de una línea directa que viene desde Gardner, pasa por Stenberg, Goleman, Mithen y es tan relevante que incluso bebe de la fuente directa de la Tercera Ola: Alvin Toffler.

Sin lugar a dudas, se trata de un descomunal aporte a la construcción de la Sociedad de la Información. Por esta razón, aquí se estudia, aplica y multiplica sus enseñanzas con el ánimo de trabajar arduamente para algún día poner el siguiente ladrillo en el levantamiento de ese edificio intelectual.

Mientras tanto, te dejo un anticipo de los elementos que constituyen este regalo teórico del Maestro, denominando Afectividad Humana:[8]

1. Afectividad Humana.

1.1  Afectividad Práxica.

1.2  Afectividad Cultural.

1.3 Afectividad Psicológica.

1.3.1     Afectividad Intrapersonal.

1.3.2     Afectividad Interpersonal.

1.3.3     Afectividad Sociogrupal.

2. Instrumentos Afectivos.

2.1        Innatos: emociones.

2.2        Evolutivos: sentimientos, actitudes, valores y principios.

3. Afectogramas.

4. Psicología Afectiva.

5. Pedagogía Afectiva.

6. Psicología de la Felicidad

6.1  Fuentes de Felicidad

6.1.1   La Familia

6.1.2  Los Amigos

6.1.3  La Pareja

6.1.4  El Si Mismo

6.1.5   El trabajo (la pasión)

Hagamos una pequeña síntesis.

Gracias a la contribución teórica de los autores que te he presentado, es posible dar por muerto el pseudoconcepto de inteligencia. Todo lo que se le atribuya como tal, no son más que aptitudes de la Mente Humana, constituida por tres componentes: socioantropologico, biológico y psicológico, este último a su vez compuesto por un sistema cognitivo, expresivo y afectivo.

Después de décadas de estudio hemos descubierto lo fundamental. La AFECTIVIDAD es la dimensión más importante del Ser Humano. Ni el psicoanálisis, ni el conductismo, ni el análisis experimental del comportamiento, ni el cognitivismo, pudieron entender esta innegable realidad.

Nuestros afectos nos acompañan las 24 horas al día, nuestros pensamientos y nuestras acciones pasan primero por la dimensión afectiva. Eso lo sabían nuestros antepasados hace mucho tiempo, ¿en qué momento desviamos el rumbo?

Por todo lo anterior, no olvides que en adelante no debes decir “inteligencia emocional” sino, Afectividad Humana.

¿Queda claro?

Si no es así, no te preocupes que de aquí en adelante me daré a la tarea de explicártelo minuciosamente.

Una ultima cosa,

Al quedar demostrada la invalidez del concepto “inteligencia emocional”, (salvo que tu me ARGUMENTES lo contrario) igual suerte ocurre con el resto de “inteligencias” y todos sus “instrumentos para medirla”: cognitiva, creativa, social, financiera, práctica, comercial, organizacional, ecológica, exitosa y otras tantas que ni siquiera vale la pena enumerar.


[1] Miguel De Zubiria Samper “El mito de la inteligencia y los peligros del cociente intelectual CI”. Bogotá, 2006

[2] Howard Gardner “Estructuras de la Mente: la teoría de las inteligencias múltiples” México. Fondo de Cultura Económica. Segunda edición 1994.

[3] Ob cit. De Zubiria Samper. Pag 27

[4] Ibid. Pag 28

[5] Ibid. Pag 29

[6] La cual puede ser explicada desde sus tres constituyentes: Biología (Neurología, Filogenia y Bioquímica) Psicología (Sistema Afectivo, Sistema Cognitivo, Sistema Expresivo) Socioantropologia (Axiología, Ideología y Praxeologia)

[7] El Sistema Afectivo es parte del componente psicológico de la Mente Humana, comparte lugar con el Sistema Cognitivo y el Sistema Expresivo.

[8] Si quieres profundizar en el tema te recomiendo los siguientes libros de Miguel de Zubiria Samper: “La Afectividad Humana” y “Psicología de la Felicidad” Ambos se consiguen en las librerías Panamericana o directamente en la Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani.