paradigma

EL INFORMACIONALISMO Y LA SOCIEDAD RED: Parte 6

Uno de los componentes esenciales de este accidente histórico que produjo nuestro mundo del siglo XXI fue el nuevo paradigma tecnológico, el informacionalismo.[1]

¿Cual fue su génesis?

La guerra, tanto los conflictos declarados como la guerra fría, constituyó un ingrediente esencial de innovación tecnológica, tal como ha venido ocurriendo a lo largo de la historia. La Segunda Guerra Mundial fue la matriz de la mayoría de los descubrimientos que condujeron la revolución en la tecnología de la información. Y la guerra fría fue el crisol para su desarrollo.

En efecto, el antecesor de Internet, Arpanet (Advanced Research Projects Administration Network), no era exactamente tecnología militar, aunque su tecnología fundamental (la conmutación informativa y la conexión distributiva de redes) fue elaborada por Paul Baran en la Rand Corporation como parte de una propuesta elevada al Departamento de Defensa para construir un sistema de comunicaciones capaz de sobrevivir a una guerra nuclear.

Pero la propuesta nunca fue aprobada, y los científicos del Departamento de Defensa que diseñaron Arpanet conocieron el trabajo de Baran sólo tras haber construido la red informática. De todas formas, sin el apoyo en materia de recursos y libertad de innovación proporcionado por la Advanced Research Projects Agency del Pentágono, la informática en Estados Unidos no se hubiera desarrollado al ritmo en que lo hizo, Arpanet nunca hubiera sido construida y la red informática sería muy distinta hoy en día.

De forma similar, mientras la revolución en la microelectrónica ha dependido en gran medida de las aplicaciones militares durante los últimos veinte años, en el período fundacional, y crítico, de la década de 1950 y principios de la siguiente, Silicon Valley y otros centros importantes de alta tecnología dependían de forma muy notable de los mercados militares y de sus generosos fondos para la investigación.

Las universidades de investigación también fueron semilleros esenciales de la revolución tecnológica. De hecho, se puede afirmar que los informáticos universitarios aprovecharon los fondos del Departamento de Defensa dedicados a la investigación de la informática en general y a la informática de redes en particular en aras del puro trabajo científico y de la innovación tecnológica, sin aplicaciones militares directas. De hecho, el diseño para fines militares se realizaba en condiciones de extrema seguridad, en los laboratorios nacionales, y fue muy escasa la innovación surgida de aquellos laboratorios, pese a su extraordinario potencial científico. Venía a ser un reflejo del sistema soviético, y ése fue su error; no fueron más que monumentales tumbas de ingenuidad.

Las universidades y los centros de investigación de los principales hospitales y centros de salud pública fueron las fuentes esenciales de la revolución en el campo de la biología. Francis Crick y James Watson trabajaron en la Universidad de Cambridge en 1953, y la investigación que llevaría al descubrimiento del ADN recombinante se realizó entre 1973 y 1975 en la Universidad Stanford y en la Universidad de California en San Francisco.

Las empresas desempeñaron también un papel, pero no así las corporaciones consolidadas. AT&T cambió sus derechos de propiedad en microelectrónica por un monopolio de telecomunicaciones en la década de 1950 y, luego, dejó pasar la oportunidad de ser el operador de Arpanet en la década de 1970. IBM no previó la revolución de los ordenadores personales y se subió al tren cuando ya estaba en marcha, en condiciones tan confusas que concedió la licencia de su sistema operativo a Microsoft y dejó la puerta abierta a la aparición de los ordenadores personales clónicos, que acabarían por empujarla a sobrevivir principalmente como empresa de servicios.

Y tan pronto como Microsoft se convirtió en un casi monopolio, cometió errores garrafales muy parecidos. Por ejemplo, no llegaría a percibir el potencial de Internet hasta 1995, cuando lanzó su Internet Explorer, un navegador que no había sido creado originariamente por Microsoft, sino que se basaba en la reelaboración de un navegador diseñado por Spyglass, una compañía que tenía la licencia del software Mosaic del National Center for Supercomputer Applications.

Rank Xerox diseñó muchas de las tecnologías clave de la era del ordenador personal en su unidad de investigación PARC de California. Pero sólo comprendió a medias las maravillas que sus investigadores estaban realizando, hasta el punto de que su trabajo fue ampliamente comercializado por otras compañías, sobre todo por Apple Computer.

Así pues, las empresas que formaron parte del origen del informacionalismo eran, en general, de un nuevo tipo: empresas que, recién puestas en marcha, se convertían en corporaciones gigantescas (Cisco Systems, Dell Computer, Oracle, Sun Microsystems, Apple, etc.) o empresas que se reinventaban a sí mismas (como Nokia, que cambió el dominio de la electrónica de consumo por el de la telefonía celular y, luego, por el de Internet portátil). Para poder evolucionar y convertirse en organizaciones a gran escala, orientadas a la innovación, estas nuevas empresas dieron forma a otro componente fundamental del informacionalismo; la fuente cultual de innovación tecnológica representada por la cultura hacker.

No hay revoluciones tecnológicas sin transformación cultural. Las tecnologías revolucionarias han de ser pensadas. No se trata de un proceso de pequeños avances; se trata de una visión, de un acto de fe, de un gesto de rebelión. La financiación, la fabricación y la comercialización, por supuesto, decidiran en última instancia qué tecnologías sobreviven en el mercado, pero no necesariamente qué tecnologías se desarrollan, porque el mercado, por muy importante que sea, no lo es todo.

El informacionalismo fue en parte inventado y decisivamente modelado por una nueva cultura que resultó esencial en el desarrollo de las redes informáticas, en la distribución de la capacidad de procesamiento y en el aumento del potencial de innovación por medio de la cooperación y la participación. La comprensión teórica de esta cultura y de su papel como fuente de innovación y creatividad en el informacionalismo es la piedra angular de nuestra comprensión de la génesis de la sociedad red.

En mi análisis, así como en las aportaciones de otros muchos especialistas, esta dimensión esencial del informacionalismo queda tan sólo apuntada.

Esta es la razón por la que la teoría de Pekka Himanen sobre la cultura hacker como espíritu del informacionalismo constituye un avance fundamental en el descubrimiento del mundo que se está desplegando en esta incierta alba del tercer milenio.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

LEA LAS OTRAS PARTES DE ESTE DOCUMENTO DE MANUEL CASTELLS

Parte 1

https://soyandrespaz.wordpress.com/2009/12/18/informacionalismo-y-la-sociedad-red/

Parte 2

https://soyandrespaz.wordpress.com/2009/12/23/el-informacionalismo-y-la-sociedad-red-parte-ii/

Parte 3

https://soyandrespaz.wordpress.com/2009/12/25/el-informacionalismo-y-la-sociedad-red-parte-iii/

Parte 4

https://soyandrespaz.wordpress.com/2009/12/26/el-informacionalismo-y-la-sociedad-red-parte-4/

Parte 5

https://soyandrespaz.wordpress.com/2009/12/27/el-informacionalismo-y-la-sociedad-red-parte-5/


[1] Manuel Castells “El Informacionalismo y la Sociedad Red” Epilogo del libro de Pekka Himanen “La Etica del Hacker y el Espiritu de la Era de la Información” Este libro lo puedes bajar en la Biblioteca Digital de este Blog.

Anuncios

4 thoughts on “EL INFORMACIONALISMO Y LA SOCIEDAD RED: Parte 6”

  1. Hola Eduardo Andrés, un feliz año para usted y toda su familia. Muy interesante artículo, pues muestra una breve parte histórica de los origenes de la informática. Por otra parte, y este será mi aporte inicial, si pretende crear una conciencia de red y formación de bienestar, debe también luchar por formar sentido de pertenencia, aunque está pertenecía a una cultura que nos fue impuesta hace más de dos siglos arrevatando y destruyendo la cultura que realmente nos pertenece que es la de nuestros antepasados indígenas. En todo caso, nos guste o no, nuestra cultura es la latino española, la cual debemos de tratar de preservar no permitiendo que con el sofisma de distracción que el inglés es el idioma universal, no traduzcamos los términos a este bello idioma. De pronto implica más trabajo y por eso es que permitimos que nos vuelvan a arrebatar nuestra identidad. Me refiero al significado de la sigla arpanet, que se debió de hacer al español especificando que es una sigla en inglés y quien quiera saber cómo se escribe y pronuncia en dicho idioma, es tome el trabajo de investigarlo y no al contrario. Éxitos.

    1. Hombre Arturo pues respeto tu postura, pero personalmente no la comparto. Pienso que la identidad va mas alla de una lengua. Sentido de pertenencia con respecto a que?, yo pertenezco a la tierra, soy un ciudadano del mundo. Por eso no me caso con nacionalismos ni regionalismo que lo unico que hacen es dividir a las personas y generar guerras absurdas.

      Un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s