Publicado en formacion para el bienestar, informacionalismo, tercera ola

EL INFORMACIONALISMO Y LA SOCIEDAD RED: Parte I

“El informacionalismo es el paradigma dominante de nuestras sociedades, que sustituye y subsume al industrialismo”.

Manuel Castells

Me encontré con éste documento en el libro de Pekka Himanen: “La ética del hacker y el espíritu de la era de la información”. Es una lectura semejante a la que realiza Alvin Toffler, de quien supongo, el autor habrá tenido que beber, dado que desde la publicación de “El Shock del Futuro” por alla en los 70, Toffler ya vislumbraba esa nueva civilización que para entonces denominaba como “postindustrialismo” y luego caracterizaría como “Tercera Ola”.

Este año me dediqué al estudio de la obra de Toffler, y gracias a su paradigma he podido dar forma a lo que denomino como Sistema de Formación para el Bienestar. El cual entre otros, bebe también de Manuel Castells y su paradigma del Informacionalismo.

Pues bien, habiendo consolidado las Macrotemáticas del Sistema, en adelante procederé a profundizar en el paradigma de Tercera Ola o Informacionalismo. Por lo pronto me limitaré a transcribir apartes de la obra de ambos autores. En esta oportunidad, daré comienzo con el texto de Manuel Castells aparecido en el libro de Pekka Himanen anteriormente mencionado.

Buena lectura.

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La tecnología es una dimensión fundamental del cambio social. Las sociedades evolucionan y se transforman a través de una compleja interacción de factores culturales, económicos, políticos y tecnológicos. Es preciso, pues, entender la tecnología en el seno de esta matriz multidimensional. Con todo, la tecnología tiene una dinámica propia. El tipo de tecnología que se desarrolla y difunde en una determinada sociedad modela decisivamente su estructura material.[1]

Los sistemas tecnológicos evolucionan de forma gradual hasta que se produce un cambio cualitativo de primera magnitud: una revolución tecnológica, que lleva a un nuevo paradigma tecnológico. La noción de paradigma fue propuesta por el destacado historiador y filósofo de la ciencia Thomas S. Kuhn para, explicar la transformación del conocimiento a través de las revoluciones científicas.

Un paradigma es un modelo conceptual que establece los criterios estándares de interpretación. Integra los descubrimientos en un sistema coherente de relaciones caracterizadas por su sinergia, es decir, por el valor añadido del sistema respecto a sus componentes individuales.

Un paradigma tecnológico organiza la gama disponible de tecnologías en torno a un núcleo que realza el rendimiento de cada uno de ellos. Por tecnología se suele entender el uso del conocimiento científico para establecer procedimientos que permitan su funcionamiento de una forma reproducible.

Así, la revolución industrial constituyó el industrialismo, un paradigma caracterizado por la capacidad de generar y distribuir energía a través de artefactos elaborados por el ser humano, sin depender del entorno natural. Dado que la energía es una fuente primaria para todos los tipos de actividad, la humanidad fue capaz, al transformar la generación de energía, de incrementar espectacularmente su poder sobre la naturaleza y las condiciones de su propia existencia.

Alrededor del núcleo de una revolución tecnológica se aglutinan y convergen tecnologías de diversos campos. La revolución en la tecnología de la energía (primero con el vapor y, luego, con la electricidad) condujo a sentar los fundamentos del industrialismo.

Una serie de revoluciones asociadas en el campo de la ingeniería mecánica, la metalurgia, la química, la biología, la medicina, los transportes y una amplia gama de otros campos tecnológicos convergieron en la constitución del nuevo paradigma tecnológico.

Esta infraestructura tecnológica hizo posible la aparición de nuevas formas de producción, consumo y organización social que conjuntamente formaron la sociedad industrial. Los rasgos centrales de la sociedad industrial fueron la fábrica, la gran empresa, la burocracia racionalizada, la supresión progresiva del trabajo agrícola, el proceso de urbanización a gran escala, la formación de sistemas centralizados para la prestación de servicios públicos, el ascenso de los medios de comunicación de masas, la construcción de sistemas de transporte nacionales e internacionales, y el desarrollo de armas de destrucción masiva.

El industrialismo aparecía en una variedad de expresiones culturales e industriales. El capitalismo industrial y el estadismo industrial eran formas antagónicas de organización social, aunque compartían similitudes esenciales en sus fundamentos materiales. La historia, la cultura, las instituciones y los patrones evolutivos de dominación política crearon una gama de sociedades industriales diversas, tan diferentes como Japón y Estados Unidos, España y Suecia. Con todo, no eran más que variaciones históricas de una especie sociotecnológica común: el industrialismo.

Esta analogía puede ser de ayuda a la hora de explicar el significado y la importancia del informacionalismo como paradigma tecnológico que actualmente está sustituyendo al industrialismo como matriz dominante de las sociedades del siglo XXI. Por supuesto, el industrialismo no desaparece ni de la noche a la mañana ni en pocos años. El proceso de transición histórica avanza con la absorción de las formas sociales precedentes por las nuevas y emergentes, de modo que las sociedades reales son considerablemente más confusas que los modelos que construimos con fines heurísticos.

¿Cómo sabemos que un paradigma dado (por ejemplo, el Informacionalismo) es dominante respecto a otros (por ejemplo, el industrialismo)? La respuesta es sencilla: por su rendimiento superior en cuanto a acumulación de riqueza y poder. Las transiciones históricas son moldeadas por el mundo de los que ganan. Este hecho no implica ningún juicio de valor.

En realidad, no sabemos si el hecho de producir más y más entraña valor superior alguno en términos de humanidad. La idea de progreso es una ideología. Lo bueno, malo o indiferente que sea un nuevo paradigma depende de la perspectiva, de los valores o de los criterios de calidad. Sabemos que es dominante porque, al imponerse, borra la competición por medio de la eliminación. En este sentido, el informacionalismo es el paradigma dominante de nuestras sociedades, que sustituye y subsume al industrialismo.

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En la segunda parte de este documento, veremos como define Manuel Castells el concepto de Informacionalismo.


[1] Este documento de Manuel Castells, corresponde al Epílogo del libro “La Ética del Hacker y el espíritu de la era de la información” de Pekka Himanen. Lo puede bajar completo en la Biblioteca Digital de este blog.

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Autor:

Yo Soy Andrés Paz, un Psicólogo Libre para Servir.

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