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ARTICULO # 80 UN DIA COMO HOY

FELIZ AÑO!!!!

Un día como hoy, 31 de diciembre, las emociones son encontradas. Para quienes el año fue generoso, la fiesta se celebra con alegría, se comparte con entusiasmo la compañía de los seres queridos. Algunos se preparan para el ritual de rigor: que las doce uvas, que las maletas, que el cuco amarillo, que el baño de champaña, que las siete hierbas y un largo etcétera, tan largo como nuestro rosario de agüeros.

Un día como hoy, la nostalgia invade a quienes perdieron un ser querido. Ese amoroso padre que de repente partió. Esa madre que nos dejó. Ese hermano o hermana que ya no está. Esos hijos e hijas cuya partida nos destrozó el corazón. Esos amigos cuya fatalidad nos dolió. Como duelen esas ausencias un día como hoy!!!

Por eso es que digo que un día como hoy las emociones son encontradas. Pienso también en los que están lejos de casa, en los desaparecidos, en los secuestrados. En quienes purgan una pena detrás de unas rejas, en aquellos inocentes que ven como gastan sus días pagando un delito que no se cometió.

¿Quién se acuerda del habitante de la calle, de los millones de desplazados, de los miserables excluidos del sistema? A su manera, cada uno de ellos también tiene la ilusión de que su maltrecho destino mejore para el próximo año. No quiero pasar de aguafiestas, sólo deseo que estas realidades siempre estén presentes.

Un día como hoy solemos hacer el balance del año. Te propongo que lo hagas teniendo en cuenta los siguientes aspectos: la familia, la pareja, los amigos, el trabajo y a ti mismo.

La Familia: ¿Qué tanto sembré en mi familia? ¿Estuve pendiente de ellos? ¿Consentí a mis padres? ¿Cómo estuvo mi relación con mis hermanos y hermanas? ¿Qué tanto compartí con mis hijos? ¿Les renové el afecto permanentemente? ¿Podría decir que aprobé el año con mi familia?

Con mi Pareja: ¿Qué tanto cultivé la relación? O por el contrario, ¿Fui capaz de desprenderme de una “relación toxica”? o ¿sigo guardando falsas esperanzas en una relación que no tiene futuro? O por estar entregado al trabajo ¿Descuide mi relación?

Con los Amigos: ¿Cuánto afecto le expresé a mis amigos? ¿Estuve ahí cuando me necesitaron? ¿Los acompañé en sus momentos difíciles? ¿Descubrí y cultivé nuevas amistades?

El Trabajo: ¿Progresé en mi trabajo? ¿Gracias a este mejoré mi calidad de vida, tengo mayor bienestar? ¿Sigo dependiendo de un empleo? ¿Aprendí nuevas herramientas para ofrecer mis servicios? ¿Perdí el empleo? ¿Aumenté mi empleabilidad?

El Si Mismo: ¿Qué tanto me cultivé espiritualmente? ¿Cuántos libros leí? ¿Cuánto aprendí? ¿Cuánto hice por mejorar mi calidad de vida? ¿Cuide mi salud? ¿Qué tanto me consentí?

En fin, esta es sólo una forma muy somera de hacer un balance en un día como hoy. Las dimensiones abordadas son las consideradas como las verdaderas fuentes de felicidad. Así las cosas, siempre debemos tener presente a la familia (no sólo en fiestas decembrinas). El afecto por mi pareja debe ser constantemente renovado. Procura tener cerca a tus amigos. Con respecto a tu trabajo, olvídate de asegurar el empleo, piensa mejor en asegurar los ingresos. Tú no trabajas para nadie, trabajas para ti mismo (que tu trabajo le reporte un beneficio a los demás es cosa muy diferente) Y a propósito de ti mismo, intenta vivir acorde a tus convicciones, respetando siempre las del otro.

Un día como hoy, es una buena excusa para hacer un balance como el anterior, sin embargo, esta es una tarea que debemos hacer permanentemente, sólo así podremos identificar nuestras fallas y corregir sobre la marcha. En últimas, de eso trata la vida, de corregir sobre la marcha.

Un Feliz Año y que el 2010 te “atropelle” con mucho BIENESTAR!!!!!!

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EL INFORMACIONALISMO Y LA SOCIEDAD RED: Parte 5

La política se halla cada vez más encapsulada en el mundo de los medios de comunicación, ya sea adaptándose a sus códigos y reglas, ya sea intentando cambiar las reglas del juego mediante la creación e imposición de nuevos códigos culturales. En ambos casos, la política pasa a ser una aplicación del hipertexto, dado que el texto simplemente se reconfigura a sí mismo en función de los nuevos códigos.[1]

Sí, hay vida más allá de la sociedad red: en las comunas culturales fundamentalistas que rechazan los valores dominantes y construyen de forma autónoma las fuentes de su propio significado; a veces en torno a utopías alternativas construidas por ellas mismas; y, mucho más a menudo, alrededor de las verdades trascendentes de Dios, la Nación, la Familia, la Identidad ética y la Territorialidad.

De este modo, el planeta no está sujeto por entero a la sociedad red, del mismo modo que la sociedad industrial nunca se extendió a toda la humanidad. Pese a ello la lógica de la instrumentalidad, propia de la red, ya ha logrado vincular a segmentos dominantes de sociedades de casi todo el mundo en torno a la lógica estructural de la nueva economía global interconectada, de las formas flexibles de trabajo individualizado, y de la cultura de la virtualidad real, inscrita en el hipertexto electrónico.

La lógica red, arraigada en el informacionalismo, ha transformado también nuestra noción del espacio y el tiempo. El espacio de flujos, característico de la sociedad red, vincula lugares distantes alrededor de funciones y significados compartidos sobre la base de circuitos electrónicos y corredores de rápida transferencia, al tiempo que aísla y subsume la lógica de la experiencia expresada en el espacio de los lugares.

Una nueva forma del tiempo, a la que denomino tiempo atemporal, surge de la tendencia sistémica a comprimir el tiempo cronológico hasta la mínima expresión posible (como en las transacciones financieras en fracciones de segundos), así como a difuminar la secuencia temporal, según se comprueba en el giro producido en el modelo de carrera profesional: el predecible ascenso del hombre del organigrama ha sido sustituido actualmente por el de la mujer flexible.

Atrapados en este torbellino y sorteados por las redes globales del capital, la tecnología y la información, los estados nación no se han hundido tal como habían pronosticado los profetas de la globalización. Adaptan su estructura y funcionamiento, convirtiéndose también en redes. Por un lado, establecen instituciones supranacionales e internacionales de gobierno compartido, algunas de ellas muy integradas, como la Unión Europea; otras muchos menos cohesionadas, como la OTAN o la NAFTA; otras aún asimétricas en sus obligaciones, como el Fondo Monetario Internacional, que impone la lógica de los mercados globales a las economías en vías de desarrollo. Pero en todos los casos, la soberanía política pasa a ser compartida por varios gobiernos y organizaciones.

Por otro lado, en la mayor parte del mundo se está produciendo un proceso de descentralización política, destinando recursos desde los gobiernos nacionales hacia los gobiernos regionales o los organismos locales, incluso a las organizaciones no gubernamentales, en un esfuerzo concertado por remozar la legitimidad e incrementar la flexibilidad en el modo de gestionar los asuntos públicos.

Estas tendencias simultáneas a lo supranacional y a lo local conducen a una nueva forma de Estado, el <<estado red>>, que parece ser la forma más capaz de sobrellevar las tormentas de la sociedad red.

¿De dónde provino esta sociedad red? ¿Cuál fue su génesis histórica?

Surgió de la coincidencia accidental de tres fenómenos independientes durante el último cuarto de siglo XX. El primero fue la revolución de la tecnología de la información, cuyos componentes clave cuajaron como nuevo paradigma tecnológico en la década de 1970 (recordemos Arpanet, 1969; USENET News, 1979; la invención del circuito integrado, 1971; el ordenador personal, 1974- 1976; la revolución del software: los códigos UNIX diseñados a fines de la década de 1960, puestos en circulación en 1974; los protocolos TCP/IP diseñados entre 1973 y 1978; el ADN recombinante, 1973).

El segundo fenómeno fue el proceso de reestructuración socieconómica de los dos sistemas en competencia, el capitalismo y el estadismo, que arrostraron crisis de primer orden, resultantes de sus contradicciones internas, en 1973-1975 en el caso del capitalismo, y 1975-1980 en el caso del estadismo. Ambos abordaron sus crisis con nuevas políticas de gobierno y nuevas estrategias empresariales. La perestroika capitalista funcionó. La reestructuración del estadismo fracasó a causa de su inherente dificultad para internalizar y utilizar la revolución de la tecnología de la información, tal como expuse en el estudio que realicé, junto con Emma Kiselyova, sobre el hundimiento de la Unión Soviética.

El capitalismo fue capaz de superar la tendencia estructural a un galopante y destructivo aumento de la inflación mediante la productividad informacional, la desregulación, la liberalización, la privatización, la globalización y la interconexión, proporcionando los fundamentos económicos a la sociedad red.

El tercer fenómeno que dio origen a esta nueva sociedad fue de índole cultural y política, y se refiere a los valores proyectados por los movimientos sociales entre fines de la década de 1960 y principios de la siguiente en Europa y América, con algunas manifestaciones sui generis en Japón y China.

Se trataba de movimientos fundamentalmente libertarios, aunque el movimiento feminista y el movimiento ecologista extendieron la noción de libertad como desafío fundamental a las instituciones e ideologías del patriarcalismo y el productivismo. Estos movimientos fueron culturales porque no tenían por meta hacerse con el poder del estado (a diferencia de la mayoría de sus antecesores, en el siglo XX) o en redistribuir la riqueza. Más bien, actuaban basándose en categorías de la experiencia y rechazaban las instituciones establecidas, propugnando una nueva visión de la vida y, en consecuencia, reclamando la revisión de los contratos sociales entre el individuo y el estado, y entre el individuo y el mundo empresarial.

Estos tres fenómenos surgieron de forma independiente. Su coincidencia histórica fue totalmente casual, y también su combinación específica en determinadas sociedades. Ésta es la razón por la cual la forma y la velocidad del proceso de transición a la sociedad red es diferente en Estados Unidos, Europa occidental y el resto del mundo. Cuanto más afianzadas están las instituciones y las reglas de la sociedad industrial, o de las sociedades preindustriales, más lento y difícil es el proceso de transformación.

No hay juicio de valor implícito en esta trayectoria diferencial hacia la sociedad red no es la sociedad red: la sociedad red no es la tierra prometida de la Era de la Información, es simplemente una nueva y específica estructura social, cuyos efectos para el bienestar de la humanidad son indeterminados. Todo depende del contexto y el proceso.

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Continua en la sexta y ultima parte.


[1] Manuel Castells “El Informacionalismo y la Sociedad Red” Epilogo del libro de Pekka Himanen “La Etica del Hacker y el Espiritu de la Era de la Información” Este libro lo puedes bajar en la Biblioteca Digital de este Blog.

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EL INFORMACIONALISMO Y LA SOCIEDAD RED: Parte 4

Sobre los fundamentos del informacionalismo, la sociedad red surge y se expande por todo el planeta como la forma dominante de organización social de nuestra época. La sociedad red es una estructura social hecha de redes de información propulsada por las tecnologías de la información características del paradigma informacionalista.[1]

Por estructura social entiendo las disposiciones organizativas de los seres humanos en las relaciones de producción, consumo, experiencia y poder, tal como se expresan en la interacción significativa enmarcada por la cultura. Una red es un conjunto de nodos interconectados. Un nodo es el punto en el cual la curva se corta a sí misma.

Las redes sociales son tan antiguas como la propia humanidad, pero han cobrado nueva vida bajo el informacionalismo porque las nuevas tecnologías realzan la flexibilidad inherente a las redes, al tiempo que solucionan los problemas de coordinación y gobierno que, a lo largo de la historia, lastraban a las redes en su competencia con las organizaciones jerárquicas.

Las redes distribuyen el rendimiento y comparten la toma de decisiones en los nodos de la red según un modelo interactivo. Por definición, una red carece de centro y sólo tiene nodos. Si bien éstos pueden diferir en tamaño y, por tanto, tienen una relevancia variada, todos son necesarios a la red. Cuando los nodos pasan a ser redundantes, las redes tienden a reconfigurarse: eliminan algunos y añaden otros nuevos y productivos.

Los nodos aumentan su importancia para la red absorbiendo más información y procesándola de forma más eficiente. La relativa importancia de un nodo no deriva de sus rasgos específicos sino de su capacidad para aportar información valiosa a la red. En este sentido, los principales no son centros sino llaves y protocolos de comunicación, que en su funcionamiento siguen una lógica de red y no una lógica de mando.

Las redes operan según una lógica binaria: inclusión/exclusión. En cuanto a formas sociales, carecen de valores. Tanto pueden besar como matar, nada hay de personal en lo que hacen. Todo depende de las metas que se hayan asignado a la red y de la forma más elegante, económica y autorreproductiva de llevar a cabo sus objetivos. En este sentido, la red es un autómata. En una estructura social, los actores e instituciones sociales programan las redes. Pero una vez han sido programadas, las redes de información propulsadas por la tecnología de la información imponen su lógica estructural a sus componentes humanos, a menos que, por supuesto, las vuelvan a programar, operación que por lo general supone un elevado coste social y económico.

Para aplicar este análisis formal al actual funcionamiento de la sociedad, pasaré a caracterizar brevemente las estructuras fundamentales de esta sociedad red.

En primer lugar, la nueva economía se sustenta en las redes. Los mercados financieros globales, origen de la inversión y la valorización, se sustentan en redes electrónicas que procesan señales: algunas de estas señales se basan en cálculos económicos, pero a menudo son generadas por turbulencias en la información procedentes de fuentes diversas. Las consecuencias de estas señales y de su procesamiento en las redes electrónicas de los mercados financieros son los valores reales asignados a cualquier activo en toda economía.

La economía global se construye alrededor de redes colaboradoras de producción y gestión, ya que las empresas multinacionales y sus redes auxiliares dan cuenta de más del 30 por ciento del Producto Global Bruto (PGB) y de un 70 por ciento del comercio internacional. Las empresas trabajan en el seno de redes y por redes. Las grandes empresas están descentralizadas en redes interiores. Las pequeñas y medianas forman redes de cooperación, conservando de esta forma su flexibilidad al tiempo que concentran recursos. Las grandes empresas funcionan sobre la base de alianzas estratégicas que varían en función de los productos, los procesos, los mercados y los períodos de tiempo, en una geometría variable de redes empresariales. Y estas redes empresariales se unen a las de pequeñas y medianas empresas, en un mundo de redes dentro de redes. Además, lo que denomino empresa red vincula, a menudo, clientes y proveedores a través de una red de sociedades anónimas como en los modelos empresariales encabezados por Cisco Systems o Dell Computer en la industria electrónica.

La unidad operativa real en nuestras economías es el proyecto empresarial, gestionado por redes empresariales ad hoc. Tamaña complejidad sólo puede gestionarse mediante las herramientas que proporciona el informacionalismo.

La productividad y la competitividad se ven muy realzadas por esta forma interconectada de producción, distribución y gestión. Dado que las redes de la nueva economía se extienden por todo el mundo, la nueva economía red, al retirar paulatinamente por medio de la competencia las formas menos eficientes de organización, pasa a ser la economía dominante en todas partes. Las unidades económicas, los territorios y las personas que no rinden bien en esta economía o que no presentan un interés potencial para estas redes dominantes son desechados. Por otro lado, cualquier fuente de valor potencial, en cualquier lugar, acaba conectada y programada en las redes productivas de la nueva economía.

Bajo estas condiciones, el trabajo se individualiza. Las relaciones de gestión laboral se establecen mediante acuerdos individuales, y el trabajo se valora según la capacidad de los trabajadores o los directivos para reprogramarse a fin de realizar nuevas tareas y obtener nuevas metas, al igual que el sistema se basa en la innovación tecnológica y la versatilidad empresarial.

Pero no todo es malo en este nuevo marco laboral. Es un mundo de ganadores y perdedores, pero, las más de las veces, de inciertos ganadores y perdedores que no proporcionan ganancia alguna a la red. Es un mundo también de creatividad y de destrucción, un mundo caracterizado, de forma simultánea, por la destrucción creadora y la creación destructiva.

La expresión cultural pasa a tomar como modelo el caleidoscopio de un hipertexto global y electrónico. Alrededor de Internet y los multimedia, se hallan hipervinculadas múltiples manifestaciones de la creación y la comunicación humanas. La flexibilidad de estos sistemas de medios facilita la absorción de las expresiones más diversas y la personalización de la entrega de mensajes.

Puede que las experiencias individuales existan fuera del hipertexto, pero las experiencias colectivas y los mensajes compartidos, es decir, la cultura como medio social, son en general capturados en este hipertexto, que constituye la fuente de la virtualidad real como marco semántico de nuestras vidas. Virtual, porque se basa en los circuitos electrónicos y los mensajes audiovisuales efímeros. Real, porque constituye nuestra realidad, ya que el hipertexto global proporciona casi todos los sonidos, imágenes, palabras, figuras y connotaciones que utilizamos en la construcción de nuestros significados en todos los ámbitos de la experiencia.

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Continuará en la parte 5…


[1] Manuel Castells “El Informacionalismo y la Sociedad Red” Epilogo del libro de Pekka Himanen “La Etica del Hacker y el Espiritu de la Era de la Información” Este libro lo puedes bajar en la Biblioteca Digital de este Blog.

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DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA DEL CIBERESPACIO

Gobiernos del Mundo Industrial, vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente. En nombre del futuro, os pido en el pasado que nos dejéis en paz. No sois bienvenidos entre nosotros. No ejercéis ninguna soberanía sobre el lugar donde nos reunimos. No hemos elegido ningún gobierno, ni pretendemos tenerlo, así que me dirijo a vosotros sin mas autoridad que aquella con la que la libertad siempre habla.

Declaro el espacio social global que estamos construyendo independiente por naturaleza de las tiranías que estáis buscando imponernos. No tenéis ningún derecho moral a gobernarnos ni poseéis métodos para hacernos cumplir vuestra ley que debamos temer verdaderamente.

Los gobiernos derivan sus justos poderes del consentimiento de los que son gobernados. No habéis pedido ni recibido el nuestro. No os hemos invitado.

No nos conocéis, ni conocéis nuestro mundo. El Ciberespacio no se halla dentro de vuestras fronteras. No penséis que podéis construirlo, como si fuera un proyecto público de construcción. No podéis. Es un acto natural que crece de nuestras acciones colectivas.

No os habéis unido a nuestra gran conversación colectiva, ni creasteis la riqueza de nuestros mercados. No conocéis nuestra cultura, nuestra ética, o los códigos no escritos que ya proporcionan a nuestra sociedad más orden que el que podría obtenerse por cualquiera de vuestras imposiciones.

Proclamáis que hay problemas entre nosotros que necesitáis resolver. Usáis esto como una excusa para invadir nuestros límites. Muchos de estos problemas no existen. Donde haya verdaderos conflictos, donde haya errores, los identificaremos y resolveremos por nuestros propios medios. Estamos creando nuestro propio Contrato Social. Esta autoridad se creará según las condiciones de nuestro mundo, no del vuestro. Nuestro mundo es diferente. El Ciberespacio está formado por transacciones, relaciones, y pensamiento en sí mismo, que se extiende como una quieta ola en la telaraña de nuestras comunicaciones. Nuestro mundo está a la vez en todas partes y en ninguna parte, pero no está donde viven los cuerpos.

Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento. Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado al silencio o al conformismo.

Vuestros conceptos legales sobre propiedad, expresión, identidad, movimiento y contexto no se aplican a nosotros. Se basan en la materia.

Aquí no hay materia. Nuestras identidades no tienen cuerpo, así que, a diferencia de vosotros, no podemos obtener orden por coacción física.

Creemos que nuestra autoridad emanará de la moral, de un progresista interés propio, y del bien común. Nuestras identidades pueden distribuirse a través de muchas jurisdicciones. La única ley que todas nuestras culturas reconocerían es la Regla Dorada. Esperamos poder construir nuestras soluciones particulares sobre esa base. Pero no podemos aceptar las soluciones que estáis tratando de imponer. En Estados Unidos hoy habéis creado una ley, el Acta de Reforma de las Telecomunicaciones, que repudia vuestra propia Constitución e insulta los sueños de Jefferson, Washington, Mill, Madison, DeToqueville y Brandeis. Estos sueños deben renacer ahora en nosotros.

Os atemorizan vuestros propios hijos, ya que ellos son nativos en un mundo donde vosotros siempre seréis inmigrantes. Como les teméis, encomendáis a vuestra burocracia las responsabilidades paternas a las que cobardemente no podéis enfrentaros. En nuestro mundo, todos los sentimientos y expresiones de humanidad, de las mas viles a las mas angelicales, son parte de un todo único, la conversación global de bits. No podemos separar el aire que asfixia de aquel sobre el que las alas baten.

En China, Alemania, Francia, Rusia, Singapur, Italia y los Estados Unidos estáis intentando rechazar el virus de la libertad erigiendo puestos de guardia en las fronteras del Ciberespacio. Puede que impidan el contagio durante un pequeño tiempo, pero no funcionarán en un mundo que pronto será cubierto por los medios que transmiten bits.

Vuestras cada vez más obsoletas industrias de la información se perpetuarían a sí mismas proponiendo leyes, en América y en cualquier parte, que reclamen su posesión de la palabra por todo el mundo. Estas leyes declararían que las ideas son otro producto industrial, menos noble que el hierro oxidado. En nuestro mundo, sea lo que sea lo que la mente humana pueda crear puede ser reproducido y distribuido infinitamente sin ningún coste. El trasvase global de pensamiento ya no necesita ser realizado por vuestras fábricas. Estas medidas cada vez más hostiles y colonialistas nos colocan en la misma situación en la que estuvieron aquellos amantes de la libertad y la autodeterminación que tuvieron que luchar contra la autoridad de un poder lejano e ignorante. Debemos declarar nuestros “yos” virtuales inmunes a vuestra soberanía, aunque continuemos consintiendo vuestro poder sobre nuestros cuerpos. Nos extenderemos a través del planeta para que nadie pueda encarcelar nuestros pensamientos.

Crearemos una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado antes.

John Perry Barlow

Davos, Suiza a 8 de febrero de 1996

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Si tienes un Blog, te invito a que cuelgues esta Declaración.

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EL INFORMACIONALISMO Y LA SOCIEDAD RED: Parte III

Las tecnologías basadas en la microelectrónica se caracterizan también por su capacidad de recombinar información de múltiples formas. Es lo que doy en llamar el hipertexto (siguiendo la tradición que va desde Nelson hasta Berners-Lee) y que suele denominarse World Wide Web, la red mundial de redes. El valor de Internet consiste en su capacidad para enlazar cualquier cosa desde cualquier sitio, y recombinarlo. Esto se hará aún más explícito cuando se restituyan al diseño original Berners-Lee de la World Wide Web sus dos funciones, como buscador y como editor, en lugar de sus usos actualmente limitados como navegador-buscador/proveedor de información unido a un sistema de correo electrónico.[1]

Si bien el Xanadu de Nelson era a todas luces una utopía visionaria, el potencial real de Internet, tal como pensaba Nelson, se halla en la recombinación de toda la información y la comunicación existentes, con un propósito específico decidido en tiempo real por cada usuario/productor de hipertexto. La recombinación es la fuente de innovación, sobre todo si los productos de esta recombinación se convierten en puntos de apoyo para una ulterior interacción, en una espiral de información cada vez más significativa.

Mientras la generación de nuevo conocimiento requiere siempre la aplicación de la teoría a la información recombinada, la capacidad de experimentar con esta recombinación desde una multiplicidad de fuentes extiende considerablemente el dominio del conocimiento, así como las relaciones que se pueden establecer entre los diferentes campos (justamente la fuente de innovación cognoscitiva en la teoría de las revoluciones científicas de Kuhn).

El tercer rasgo de las nuevas tecnologías de la información consiste en su flexibilidad, al permitir la distribución del potencial de procesamiento en diversos contextos y aplicaciones. La explosión de las tecnologías de la red (como los lenguajes Java y Jini en la década de 1990), el crecimiento asombroso de la telefonía celular y el próximo desarrollo, con todas las prestaciones, de Internet portátil (es decir, el acceso a través de telefonía a Internet desde una amplia gama de aparatos portátiles) son avances clave que apuntan a la capacidad cada vez mayor de disponer de poder de procesamiento, incluyendo el poder de comunicación en la red, de un punto a otro cualquiera, con la infraestructura técnica y el conocimiento para usarla.

Abordaré de un modo más sucinto el segundo componente de la revolución en la tecnología de la información, la ingeniería genética. Pese a que a menudo se la considera un proceso por entero independiente de la microelectrónica, no es así. Ante todo, desde un punto de vista analítico, estas tecnologías son ciertamente tecnologías de la información, ya que se centran en la descodificación y la reprogramación final del ADN, el código de información de la materia viva.

En segundo lugar, existe una relación mucho más estrecha entre la microelectrónica y la ingeniería genética de lo que solemos creer. Sin el masivo poder de computación y la capacidad de simulación facilitadas por el software avanzado, el Proyecto del Genoma Humano no hubiera podido completarse y los científicos no hubieran podido identificar funciones específicas ni las localizaciones de genes específicos. Por otro lado, los biochips y los microchips de base química ya no son fantasías propias de la ciencia ficción.

En tercer lugar, existe una, convergencia teórica entre los dos campos tecnológicos alrededor del paradigma analítico basado en la interrelación en la red, la autoorganización y las propiedades emergentes, tal como mostró el revolucionario trabajo teórico de Fritjof Capra. Las tecnologías de la ingeniería genética, cuyos poderes transformadores, a principios del siglo XXI, sólo empiezan a entreverse, se caracterizan también por una capacidad de procesamiento susceptible de expandirse por sí misma, su habilidad recombinatoria y su poder redistributivo.

En primer lugar, la existencia de un mapa del genoma humano y, cada vez más, de mapas genéticos de diversas especies y subespecies, crea la posibilidad de conectar acumulativamente el conocimiento de los procesos biológicos, lo cual conduce a la transformación cualitativa de nuestra comprensión de los procesos que habían quedado más allá del ámbito de la observación.

En segundo lugar, la ingeniería genética trata de la habilidad recombinante de los códigos de ADN, lo que precisamente la separa de la experimentación biológica previa. Con todo hay una innovación más sutil. La primera generación de ingeniería genética fracasó en buena medida porque las células eran programadas como entidades aisladas, sin comprender que el contexto lo es todo, tanto en biología como en cualquier procesamiento de información. Las células existen sólo en sus relaciones con otras células. De este modo las redes interactivas de células, estableciendo comunicación mediante sus códigos más que a partir de instrucciones aisladas, son objeto de estrategias científicas de recombinación. Este tipo de recombinación es demasiado compleja para ser identificada en términos lineales, ya que exige la aplicación de técnicas de simulación con un masivo procesamiento informático en paralelo, de modo que las propiedades emergentes queden asociadas con redes de genes, como sucede en algunos modelos propuestos por investigadores del Santa Fe Institute.

En tercer lugar, la esperanza de la ingeniería genética es precisamente su capacidad para reprogramar diferentes códigos, y sus correspondientes protocolos de comunicación, en regiones diferentes de cuerpos (o sistemas) diferentes de especies diferentes. La investigación transgénica y los procesos autorregeneradores en los organismos vivos marcan la frontera de la ingeniería genética. Los fármacos genéticos están destinados a generar la capacidad de autoprogramación por parte de los organismos vivos, expresión última del potencial de procesamiento distribuido de la información.

La ingeniería genética, por cierto, muestra el error que supondría otorgar valor a cualquier revolución tecnológica extraordinaria sin tener en cuenta su contexto social, su uso social y su resultado social. No puedo imaginarme una revolución tecnológica más fundamental que la de disponer de la capacidad para manipular los códigos de los organismos vivos. Tampoco puedo pensar en una tecnología más peligrosa y potencialmente destructiva si se disocia de nuestra capacidad colectiva de controlar el desarrollo tecnológico en términos culturales, éticos e institucionales.


[1] Manuel Castells “El Informacionalismo y la Sociedad Red” Epilogo del libro de Pekka Himanen “La Etica del Hacker y el Espiritu de la Era de la Información” Este libro lo puedes bajar en la Biblioteca Digital de este Blog.

Publicado en tercera ola

ARTICULO # 79 CAMBIANDO DE PARADIGMA: Parte III LA MATRIX


Hace 10 años, cuando apenas acababa de salir de la adolescencia, tuve la oportunidad de ver la mejor película que he visto en mi vida. Recuerdo que en aquella época trabajaba como mensajero y una tarde de mayo fui a ver el estreno de MATRIX en el viejo teatro Embajador del centro de Bogotá. Ese día, salimos comentando con mi gran amigo Alex lo impactados que nos había dejado la película, aunque debo confesar que dicho impacto no fue precisamente por la temática, sino, por los efectos especiales.

El mensaje de fondo lo vendría a comprender varios años después, cuando despertaría de ese largo letargo en el que nos sumen desde el mismo momento en que nacemos. La gran mayoría incluso muere sin darse cuenta de que fue esclavo de un sistema durante toda su vida.

Por eso cuando me encontré con el texto de Pepón Jover, el panorama de mi existencia se empezó a aclarar. Dice el citado autor:

Todos aquellos que despertamos de esta MATRIX en la que vivimos somos héroes en busca de la verdad, porque sabemos que la verdad nos hará libres. Pero libres en conciencia. Nuestras mentes se liberarán de una Matrix que limita nuestro potencial como seres humanos.[1]

Reconocer que vivimos en esta Matrix es reconocer que estamos prisioneros, y que los barrotes están en la cosmovisión mantenida y construida por grupos de poder. El héroe es el guerrero que triunfa tras superar las dificultades y los obstáculos. Y sólo el que inicia el camino del héroe, el camino del despertar de la conciencia podrá llegar a liberarse de la Matrix.

Roger Walsh en “El Espíritu del Chamanismo”, explica que el héroe nace dentro de una sociedad convencional en donde las creencias sociales son aceptadas como reales, la moral es vista como la apropiada, y los límites sociales son vistos como los naturales. Es un estado en el que el individuo no se cuestiona nada a lo largo de su vida, y se siente seguro en un mundo que le ofrece protección por ser habitual y conocido. Este estado mental es comúnmente llamado en Oriente como Maya o ilusión, y en Occidente, hipnosis compartida o trance colectivo. Este estado, al ser compartido, suele pasar desapercibido.

Por lo tanto, la tarea del héroe consiste en reconocer estos convencionalismos e ir más allá de ellos, superando sus límites y distorsiones, así como su naturaleza ilusoria y arbitraria. Es lo que Roger Walsh denomina un proceso de “destribalización”, en el que el individuo madura desde una conciencia más tribal a una perspectiva más universal, corrigiendo los sesgos culturales implícitos en la conciencia tribal

En la fase previa al inicio del viaje, el héroe en potencia, está en un estado de hipnosis compartida, en un estado de conciencia más dormido. Este estado puede describirse también por los siguientes términos: estar anestesiado, dormido, vivir como un zombi, ser un autómata o un robot.


¿Cuál es nuestra cosmovisión actual?, ¿cuál es la Matrix en la que vivimos? Para ello debemos hablar del concepto de Paradigma Científico. ¿Qué es un Paradigma?

El término paradigma se origina en la palabra griega παράδειγμα (paradeigma), que significa “modelo” o “ejemplo”. El filósofo y científico Thomas Kuhn, en su libro La Estructura de las Revoluciones científicas (Este libro lo puedes bajar de la Biblioteca Digital de este Blog), definió paradigma como “una completa constelación de creencias, valores y técnicas, etc., compartidas por los miembros de una determinada comunidad”.

A través de este término se refería al conjunto de prácticas que definen una disciplina científica durante un período específico de tiempo. Esta práctica científica es considerada como la ciencia normal, la establecida y aceptada por la comunidad. Existen varios factores que facilitan que un paradigma o sistema de pensamiento se convierta en el dominante:

  • Organizaciones profesionales que legitiman el paradigma.
  • Líderes sociales que lo introducen y lo promueven.
  • Un periodismo que escribe acerca del sistema de pensamiento, legitimándolo al mismo tiempo que lo difunden.
  • Agencias gubernamentales que lo oficializan.
  • Educadores que lo propagan al enseñar a sus alumnos.
  • Conferencistas ávidos de discutir las ideas centrales del paradigma.
  • Cobertura mediática.
  • Fuentes financieras que permitan investigar sobre el tema.
  • Premiar a los investigadores por su lealtad al paradigma dominante.
  • Ignorar, ridiculizar y rechazar ideas que pongan en tela de juicio el paradigma dominante.

Kuhn llamaba “revoluciones científicas” los períodos en los que tenía lugar una confrontación entre paradigmas. Tal como explica, el paso de uno al otro no ocurre de forma consensuada, sino que el paradigma dominante se vuelve incapaz de explicar y resolver las “anomalías” que se presentan, y a medida que esto ocurre, la comunidad científica va abandonando un paradigma para estudiar el nuevo que emerge, ya que ofrece más posibilidades para explicar lo anteriormente inexplicable.

La Disonancia Cognitiva

El psicólogo social Leon Festinger en los años 50s y 60s desarrolló en la Universidad de Stanford una influyente teoría sobre la interacción social. Su libro “Teoría de la Disonancia Cognitiva” de 1957 habla sobre las creencias de las personas y sus interacciones. Mantiene que las creencias deben ser acordes unas con las otras por lo tanto debe haber cierto grado de equilibrio y coherencia entre ellas. La persona necesita encontrar una confirmación externa de sus ideas para sentirse segura. No obstante, muchas veces ocurre que éstas pueden chocar en si, cuando lo hacen inducen a un estado desagradable o de malestar interno denominado disonancia cognitiva, estado que la persona trata de reducir de diferentes maneras. Esta disonancia puede llevar del malestar al miedo, la rabia e incluso la hostilidad.

Festinger y sus colaboradores proponen que el grado de la disonancia experimentada para mantener cogniciones contrarias vendrá determinado por varios factores:

a) La cantidad de elementos disonantes, puesto que, cuando más elementos, disonantes haya, más disonancia,

b) El grado de cada uno de estos elementos, ya que, cuanto más importantes sean, más disonancia.

Maneras de reducir el malestar generado por la disonancia cognitiva:

  • Cambiando los pensamientos, creer lo que otros creen.
  • Cambiando la conducta, actuar como lo hacen otros.
  • Alternado el medio, contexto o situación.
  • Ignorando la información que genera el malestar.
  • Rechazando o negando la información contradictoria.
  • Buscando nueva información.
  • Buscando el apoyo de otros que piensan como nosotros,
  • Buscando el apoyo del grupo de referencia y pertenencia.
  • Intentando persuadir al otro de nuestro punto de vista, incluso ejerciendo presión para que el otro piense como nosotros.
  • Categorizar a aquellos que piensan muy diferente a nosotros con adjetivos despectivos.

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Despertarnos de la Matrix, significa enfrentarnos a una fuerte disonancia cognitiva, implica cambiar radicalmente de paradigma. Pero es más fácil no cambiar, menos doloroso. Otros invitan al cambio, pero siguen utilizando el lenguaje y las prácticas del viejo paradigma, lo cual quiere decir que no han entendido el espíritu del nuevo paradigma.

Al principio cuesta, pero quienes lo logran experimentan una placida sensación de libertad. Eso es lo que estoy experimentando. Y aclaro, no tiene nada que ver con esoterismos ni pseudoteorias.

Esto no termina aquí, hay una cuarta parte.


[1] Ésta y algunas de las ideas expuestas a continuación, las he tomado de “Choque de Paradigmas: Revolución de la Conciencia”. La cual es una presentación de Pepón Jover en el Congreso de “Ciencia y Espíritu” llevado a cabo en marzo de 2009 en la ciudad de Barcelona, España.

Publicado en informacionalismo

EL INFORMACIONALISMO Y LA SOCIEDAD RED: Parte II

El informacionalismo como paradigma tecnológico

El informacionalismo es un paradigma tecnológico. Concierne a la tecnología, no a la organización social ni a las instituciones. El informacionalismo proporciona la base para un determinado tipo de estructura social que denomino la <<sociedad red>>.

Sin el informacionalismo, la sociedad red no podría existir, pero esta nueva estructura social no es producto del informacionalismo, sino de un patrón más amplio de evolución social. Más adelante abordaré con mayor detalle la estructura, la génesis y la diversidad histórica de la sociedad red, pero por el momento me centraré en su infraestructura material, en el informacionalismo como paradigma tecnológico.

Lo que caracteriza al informacionalismo no es el papel central del conocimiento y la información en la generación de riqueza, poder y significado. El conocimiento y la información han sido esenciales en muchas de las sociedades históricamente conocidas, si no en todas. Hubo sin duda diferentes formas de conocimiento en muchos casos, pero el conocimiento, incluido el saber científico, es siempre históricamente relativo. Lo que hoy se considera una verdad puede ser calificado de error mañana.

En los últimos dos siglos, sin duda, ha habido una interacción entre ciencia, tecnología, riqueza, poder y comunicación mucho más estrecha que en el pasado. Pero el Imperio romano no puede comprenderse sin la tecnología de la ingeniería necesaria para las vastas obras públicas y los sistemas de comunicación que llevó a cabo; sin la codificación lógica de las actividades gubernamentales y económicas en el Derecho romano; y sin el procesamiento de la información y la comunicación gracias a la  existencia del latín como lengua desarrollada. A lo largo de la historia, el conocimiento y la información, así como sus puntales tecnológicos, han estado estrechamente asociados con la dominación político/militar, la prosperidad económica y la hegemonía cultural.

Por tanto, en cierto sentido, todas las economías se basan en el conocimiento, y todas las sociedades son, en el fondo, sociedades de la información.

Lo distintivo de nuestra época histórica es un nuevo paradigma tecnológico marcado por la revolución en la tecnología de la información, y centrado en torno a un racimo de tecnologías informáticas. Lo nuevo es la tecnología del procesamiento de la información y el impacto de esta tecnología en la generación y aplicación del conocimiento. Por esta razón no me sirvo de las nociones de economía del conocimiento o sociedad de la información, y prefiero el concepto de informacionalismo: un paradigma tecnológico que se basa en el aumento de la capacidad humana de procesamiento de la información en torno a las revoluciones parejas en microelectrónica e ingeniería genética.

Pero ¿Qué es lo revolucionario de estas tecnologías respecto a anteriores revoluciones de la tecnología de la información, como, por ejemplo, la de la invención de la imprenta?

La imprenta fue de hecho un descubrimiento tecnológico de primer orden, con considerables consecuencias en todos los dominios de la sociedad, aunque produjo cambios mucho mayores en el contexto europeo de principios de la era moderna que en el contexto chino, donde se inventó muchos siglos antes.

Las nuevas tecnologías de la información de nuestra época, en cambio, tienen una relevancia muy superior porque marcan el comienzo de un nuevo paradigma tecnológico sobre la base de tres principales rasgos distintivos:

1. La capacidad de estas tecnologías para ampliar por sí mismas el procesamiento de información en cuanto a volumen, complejidad y velocidad.

2. Su capacidad recombinatoria.

3. Su flexibilidad distributiva.

A continuación daré más detalles sobre estos rasgos, que constituyen la esencia del nuevo paradigma informacional. Lo haré separadamente para los dos campos tecnológicos fundamentales –la microelectrónica y la ingeniería genética–, antes de considerar su interacción.

De la revolución llevada a cabo en microelectrónica forman parte el microchip, los ordenadores, las telecomunicaciones y su interconexión en la red. El desarrollo del software es la tecnología decisiva para el funcionamiento global del sistema, aunque son los circuitos integrados los que incluyen el poder de procesamiento en su diseño.

Estas tecnologías permiten un extraordinario aumento de la capacidad de procesamiento de la información, no sólo en cuanto a volumen sino también en cuanto a la complejidad de las operaciones y su velocidad. De todas formas, ¿cuánto es <<mucho más?>> en comparación con las anteriores tecnologías de procesamiento de la información? ¿Cómo sabemos que se ha producido un revolucionario salto hacia delante sin precedentes en cuanto a capacidad de procesamiento?

Un primer plano de la respuesta es puramente empírico. Tomemos cualquiera de las medidas disponibles de procesamiento de la información, como bits, bucles de realimentación y velocidad: en las tres últimas décadas se ha asistido a un sostenido incremento exponencial en la capacidad de procesamiento, parejo a un decrecimiento igualmente espectacular del coste por operación.

Con todo, me atrevo a avanzar la hipótesis de que hay algo más, no sólo de orden cuantitativo sino también cualitativo: la capacidad de estas tecnologías de autoexpandir su poder de procesamiento debido a la realimentación sobre el desarrollo tecnológico del conocimiento basado en la tecnología.

Se trata de una hipótesis arriesgada, porque el poder de procesamiento puede topar con límites físicos en alguna ulterior integración de circuitos en el microchip. Hasta el momento presente, sin embargo, toda predicción catastrofista en este ámbito ha quedado desmentida por los nuevos avances de la fabricación.

La actual investigación sobre nuevos materiales (incluyendo materiales biológicos y químicos basados en el procesamiento de la información contenida en el ADN) puede ampliar de forma extraordinaria el nivel de integración. El procesamiento en paralelo y la creciente integración del software en el hardware, mediante la nanotecnología, puede que lleguen a ser fuentes adicionales para la autoexpansión del poder de procesamiento de la información.

En suma, una versión más formal de esta hipótesis podría ser la siguiente: durante los primeros veinticinco años de revolución en cuanto a tecnología informática, hemos observado una capacidad autogenerada de expansión por parte de estas tecnologías; los límites actuales probablemente serán rebasados por nuevas oleadas de innovación ya en ciernes; y (esto es crítico) cuando los límites de la capacidad de procesamiento en base a estas tecnologías sean –si lo son– alcanzados, surgirá un nuevo paradigma tecnológico, bajo unas formas y con unas tecnologías que no estamos en condiciones de imaginarnos hoy en día, salvo en las hipótesis de ciencia ficción desarrolladas por los sospechosos futurólogos habituales.

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Epílogo / La Etica del Hacker y el espíritu de la era de la información. Manuel Castells

Publicado en aprender a ser padres, formacion para el bienestar

ARTICULO # 78 LA DICHA DE SER PADRES


En esta temporada caracterizada por un desaforado consumismo, quiero compartir con ustedes unos sentimientos y emociones producidos por un hecho maravilloso de la existencia humana. Me refiero a la dicha de ser padres.

Y esa dicha sólo se experimenta cuando se cumple ese rol. Este año que está por expirar, me dejó esa alegría. Llegó a mi vida Orianna, una hermosa niña (porque todos los niños para sus padres son hermosos) que hoy tiene 11 meses. Mientras escribo estas letras, además de pensar en mis padres y hermanas, pienso en colegas y amigas que estoy seguro disfrutan cada día al lado de ese tremendo regalo de la naturaleza.

Es cierto, sólo cuando se es padre se comprende la lucha de quienes nos dieron la vida. A veces olvidamos esos sacrificios y esfuerzos de nuestros padres por procurarnos una existencia digna y en no pocas ocasiones, actuamos de forma ingrata frente a ellos.

Indudablemente, una de las fuentes de felicidad más genuina que existe, es la familia, particularmente los hijos, y a fe que este año lo he podido comprobar. Nunca había experimentado tanta satisfacción al ver crecer un ser que es parte de ti, que es la continuación de tu existencia.

Cada momento de su crecimiento se convierte en una celebración. Que las primeras palabras, que le salió el primer dientecito, que se alegra por verte, que ya gatea, que ya se para solita, que te hace ojitos, que se ríe contigo y toda una larga lista de actos sublimes que te alegran la vida todos los días.

Aunque no todo es “color de rosa”. Cuando Orianna nació por ejemplo, su primer mes de vida lo pasó en la clínica. Una insuficiencia respiratoria y luego una infección nosocomial, haría que nuestra primeriza experiencia como padres fuera dolorosa. No es fácil ver a tu hija en una incubadora luchando por vivir, te sientes impotente y acudes a tu espiritualidad para enviarle buena energía a ese diminuto Ser.

En algún momento de esta tarea, todos pasamos por esas circunstancias. Y estoy seguro que no hay tristeza mas embargante que la de ver un hijo sufrir. Por eso hoy comprendo cuanta razón tienen quienes afirman que es mucho más grande el dolor que se experimente cuando se pierde un hijo, que cuando se pierde otro ser querido.

En los primeros meses de ese nuevo Ser juega un papel importante su círculo afectivo. Resultan muy afortunados aquellos bebes que cuentan a su lado con una gran tribu que gira alrededor de ellos. Los primos y primas, las tías y tíos, los abuelos y abuelas. Estas últimas si que son fundamentales. En nuestro caso, la ayuda de la abuela Imelda ha resultado vital.

Lastimosamente, en un país como el nuestro, son millones los niños y niñas que no tienen la “suerte” de contar con una red afectiva solida. Es pan de cada día escuchar las escabrosas historias de niños que son abandonados en “guarderías”, porque sus padres o en muchos casos madres solteras, deben salir a rebuscarse el sustento diario. Mujeres solas, que con verraquera sacan adelante a sus hijos, pero a un precio muy alto.

En esta temporada decembrina, muchos padres y madres andan desesperados porque no saben o no tienen con que comprarle un regalo dizque de “Niño Dios” a sus hijos. A tal grado de manipulación mediática ha llegado el sistema, que incluso genera culpa en aquellos que no pueden satisfacer los inocentes deseos de sus hijos, y entonces canciones tan aberrantes como esa de “Mamaaaa, dónde están los juguetes…. Mamaaaa, el niño no los trajo…..” hacen su efecto y producen ríos de lagrimas (aquí donde estoy ya estoy a punto de llorar, de verdad).

Mas allá de toda la parafernalia y el ruido que se hace en esta época, lo importante es tomar conciencia que los lazos afectivos no se estrechan solo el 24 o el 31 de diciembre. Es una tarea de todos los días.

De igual manera, el mejor regalo para un hijo no es la última muñeca de moda o el video juego de nueva generación, para mi, -que por supuesto no tiene que ser su postura- el mejor regalo y que se debería dar todos los días, es la renovación del afecto, es la enseñanza de aprehender a valorar aspectos que vayan mas allá que un juguete, es enseñarle a los hijos a no ser esclavos de una sociedad de consumo, es enseñarles a ser libres de toda atadura dogmatica e ideológica y no trasmitirle nuestros propios prejuicios que conviertan a ese futuro hombre o mujer en una persona excluyente, discriminadora y egoísta.

En todo caso, aunque algunos piensen lo contrario, ser padre es una maravilla. Se paga un precio, pero se hace con creces y con amor. Lo importante es no olvidar que los hijos no nos pertenecen, son prestados. Inevitablemente llega el día en que deben partir, cuando eso suceda, podremos entender el dolor de nuestros padres cuando nosotros partimos a crear nuestra familia y con ello, a continuar la historia.

Publicado en formacion para el bienestar, informacionalismo, tercera ola

EL INFORMACIONALISMO Y LA SOCIEDAD RED: Parte I

“El informacionalismo es el paradigma dominante de nuestras sociedades, que sustituye y subsume al industrialismo”.

Manuel Castells

Me encontré con éste documento en el libro de Pekka Himanen: “La ética del hacker y el espíritu de la era de la información”. Es una lectura semejante a la que realiza Alvin Toffler, de quien supongo, el autor habrá tenido que beber, dado que desde la publicación de “El Shock del Futuro” por alla en los 70, Toffler ya vislumbraba esa nueva civilización que para entonces denominaba como “postindustrialismo” y luego caracterizaría como “Tercera Ola”.

Este año me dediqué al estudio de la obra de Toffler, y gracias a su paradigma he podido dar forma a lo que denomino como Sistema de Formación para el Bienestar. El cual entre otros, bebe también de Manuel Castells y su paradigma del Informacionalismo.

Pues bien, habiendo consolidado las Macrotemáticas del Sistema, en adelante procederé a profundizar en el paradigma de Tercera Ola o Informacionalismo. Por lo pronto me limitaré a transcribir apartes de la obra de ambos autores. En esta oportunidad, daré comienzo con el texto de Manuel Castells aparecido en el libro de Pekka Himanen anteriormente mencionado.

Buena lectura.

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La tecnología es una dimensión fundamental del cambio social. Las sociedades evolucionan y se transforman a través de una compleja interacción de factores culturales, económicos, políticos y tecnológicos. Es preciso, pues, entender la tecnología en el seno de esta matriz multidimensional. Con todo, la tecnología tiene una dinámica propia. El tipo de tecnología que se desarrolla y difunde en una determinada sociedad modela decisivamente su estructura material.[1]

Los sistemas tecnológicos evolucionan de forma gradual hasta que se produce un cambio cualitativo de primera magnitud: una revolución tecnológica, que lleva a un nuevo paradigma tecnológico. La noción de paradigma fue propuesta por el destacado historiador y filósofo de la ciencia Thomas S. Kuhn para, explicar la transformación del conocimiento a través de las revoluciones científicas.

Un paradigma es un modelo conceptual que establece los criterios estándares de interpretación. Integra los descubrimientos en un sistema coherente de relaciones caracterizadas por su sinergia, es decir, por el valor añadido del sistema respecto a sus componentes individuales.

Un paradigma tecnológico organiza la gama disponible de tecnologías en torno a un núcleo que realza el rendimiento de cada uno de ellos. Por tecnología se suele entender el uso del conocimiento científico para establecer procedimientos que permitan su funcionamiento de una forma reproducible.

Así, la revolución industrial constituyó el industrialismo, un paradigma caracterizado por la capacidad de generar y distribuir energía a través de artefactos elaborados por el ser humano, sin depender del entorno natural. Dado que la energía es una fuente primaria para todos los tipos de actividad, la humanidad fue capaz, al transformar la generación de energía, de incrementar espectacularmente su poder sobre la naturaleza y las condiciones de su propia existencia.

Alrededor del núcleo de una revolución tecnológica se aglutinan y convergen tecnologías de diversos campos. La revolución en la tecnología de la energía (primero con el vapor y, luego, con la electricidad) condujo a sentar los fundamentos del industrialismo.

Una serie de revoluciones asociadas en el campo de la ingeniería mecánica, la metalurgia, la química, la biología, la medicina, los transportes y una amplia gama de otros campos tecnológicos convergieron en la constitución del nuevo paradigma tecnológico.

Esta infraestructura tecnológica hizo posible la aparición de nuevas formas de producción, consumo y organización social que conjuntamente formaron la sociedad industrial. Los rasgos centrales de la sociedad industrial fueron la fábrica, la gran empresa, la burocracia racionalizada, la supresión progresiva del trabajo agrícola, el proceso de urbanización a gran escala, la formación de sistemas centralizados para la prestación de servicios públicos, el ascenso de los medios de comunicación de masas, la construcción de sistemas de transporte nacionales e internacionales, y el desarrollo de armas de destrucción masiva.

El industrialismo aparecía en una variedad de expresiones culturales e industriales. El capitalismo industrial y el estadismo industrial eran formas antagónicas de organización social, aunque compartían similitudes esenciales en sus fundamentos materiales. La historia, la cultura, las instituciones y los patrones evolutivos de dominación política crearon una gama de sociedades industriales diversas, tan diferentes como Japón y Estados Unidos, España y Suecia. Con todo, no eran más que variaciones históricas de una especie sociotecnológica común: el industrialismo.

Esta analogía puede ser de ayuda a la hora de explicar el significado y la importancia del informacionalismo como paradigma tecnológico que actualmente está sustituyendo al industrialismo como matriz dominante de las sociedades del siglo XXI. Por supuesto, el industrialismo no desaparece ni de la noche a la mañana ni en pocos años. El proceso de transición histórica avanza con la absorción de las formas sociales precedentes por las nuevas y emergentes, de modo que las sociedades reales son considerablemente más confusas que los modelos que construimos con fines heurísticos.

¿Cómo sabemos que un paradigma dado (por ejemplo, el Informacionalismo) es dominante respecto a otros (por ejemplo, el industrialismo)? La respuesta es sencilla: por su rendimiento superior en cuanto a acumulación de riqueza y poder. Las transiciones históricas son moldeadas por el mundo de los que ganan. Este hecho no implica ningún juicio de valor.

En realidad, no sabemos si el hecho de producir más y más entraña valor superior alguno en términos de humanidad. La idea de progreso es una ideología. Lo bueno, malo o indiferente que sea un nuevo paradigma depende de la perspectiva, de los valores o de los criterios de calidad. Sabemos que es dominante porque, al imponerse, borra la competición por medio de la eliminación. En este sentido, el informacionalismo es el paradigma dominante de nuestras sociedades, que sustituye y subsume al industrialismo.

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En la segunda parte de este documento, veremos como define Manuel Castells el concepto de Informacionalismo.


[1] Este documento de Manuel Castells, corresponde al Epílogo del libro “La Ética del Hacker y el espíritu de la era de la información” de Pekka Himanen. Lo puede bajar completo en la Biblioteca Digital de este blog.