Publicado en andres granada

LA NUEVA ECONOMIA DE LA INFORMACIÒN

“La lectura es la herramienta privilegiada de la inteligencia, muy por encima del diàlogo  y de la enseñanza formal misma”

Miguel De Zubiria

La nueva Economía de la Información, impulsada por las comunicaciones y la tecnología informática, ha producido en las últimas décadas una transformación económica mayor que la economía industrial produjo en los últimos siglos. Esta claro que la economía de la información se ha construido sobre los éxitos de la economía industrial y que después ha hecho avanzar la economía a grandes saltos.

En términos de recursos, la economía industrial estuvo condicionada por la “economía de la escasez”. Todo lo que impulsaba esa economía era escaso y solo podían disponer de ello unas cuantas naciones. Éstas eran “las que tienen”. Se desataron guerras mundiales para acceder a las materias primas, a la tierra y al trabajo barato. Mas tarde, una forma más sutil de guerra económica, la colonización, demostró ser efectiva para los países europeos que buscaban estos recursos industriales.

Recursos de la

economía industrial

Recursos de la economía de la información
Materias primas Información
Propiedad de la tierra Conocimiento
Mano de obra barata Capacitación + ideas

En la economía de la información, las materias primas se han convertido en algo mucho más intangible y difícil de aprehender. La información ya no es un recurso escaso, gracias a internet. La explosión de la economía de la información ha creado realmente “la economía de la abundancia”. El reto ahora consiste en mantenerse a su ritmo. Todo el mundo puede tratar de acceder a toda la información mundial y convertirla en conocimiento y capacitación.

Pero hemos de tener cuidado en no sobrestimar el valor de la información y el conocimiento en esta economía que está basada en la información. El hecho es que la información NO TIENE VALOR, a menos que esté DISPONIBLE INMEDIATAMENTE antes de que la necesitemos.

Por ejemplo: la información sobre los clientes que contienen las grandes bases de datos no tiene ningún valor hasta que no se las pone a dar fruto, inmediatamente antes de necesitarlas en cada uno de los puntos de contacto con el cliente. Lo mismo ocurre con el conocimiento.

Esta claro que, en esta ECONOMIA DEL CONOCIMIENTO, EL CONOCIMIENTO NO TIENE VALOR por si mismo.

Consideremos el salario del profesor universitario promedio y veremos que esta economía no concede un gran valor al conocimiento puro. Prueba de ello son sus paupérrimos ingresos.

Sin embargo, esta economía concede un enorme valor al conocimiento desde el momento en que se convierte en capacidad y se aplica en el mundo real. La nueva economía es una economía dirigida por las capacidades, no por el conocimiento, ¡y la única escasez en ella es la de capacidades!!

El acceso a la información se ha convertido en una elección personal más que en el resultado de pertenecer a una determinada clase privilegiada. El acceso a las redes de información ya no está limitado a los órganos del gobierno y a las grandes corporaciones, como ocurría durante los años setenta. Ahora los individuos que eligen poder tienen ese mismo tipo de acceso. Las ideas han demostrado ser el carburante real de la nueva economía.

Ya han pasado los días de “los que tienen” y de “los que no tienen”. Hoy solo existen “los que tienen” y “los que no quieren”.

Por ello es por lo que la llamamos “la economía de la actitud”. Nosotros somos los que tendremos que elegir. ¡Ya no es cosa de los que están en el poder central!!!

Entonces…

¿Elegimos, o dejamos que otros sigan eligiendo por nosotros?

Tomado y adaptado del libro:

10 Lecciones del Futuro

Wolfgang Grulke

2001

Editorial Pearson Educación.

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