Publicado en andres granada, COMPETENCIAS DE TERCERA OLA

ARTICULO # 71 COMPETENCIAS DE TERCERA OLA

COMPETENCIAS DE TERCERA OLA

Los moradores de la tierra están divididos no solamente por la raza, la nación, la religión o la ideología, sino también, en cierto sentido, por su posición en el tiempo.[1] Es decir, una parte vive en el pasado, otros en el presente y unos pocos viven en el futuro. Viven ya en la Tercera Ola. ¿Donde queremos vivir nosotros? ¿En el pasado? ¿Nos satisface el presente? ¿Estamos preparados para el futuro?

Los colombianos debemos hacernos una pregunta fundamental: ¿Qué ciudadanos queremos para el futuro? Por estar pensando en lo urgente muchas veces nos olvidamos de lo importante. En medio de esta zozobra política, social y económica que estamos viviendo, no podemos olvidar que estamos obligados a construir un mejor país para nuestros hijos. Pero… ¿En que andamos? no voy a hacer un trillado diagnostico, más bien, presentaré formalmente el resultado de mis reflexiones, lecturas y escrituras en los últimos años.

Quienes han seguido este blog saben que se ha tratado de un proceso. Lo que empezó como una solitaria reseña de los libros que iba leyendo, se convirtió en una vitrina para opinar sobre el acontecer político; posteriormente evolucionó hacia una propuesta denominada herramientas para la vida; después se llamó competencias para la vida y ahora como resultado de todo este ejercicio he configurado lo que se ha convertido en un apasionante proyecto profesional, al que he denominado como COMPETENCIAS DE TERCERA OLA.

De acuerdo a mi estudio y experiencia he podido concluir lo que considero son las competencias que hoy debemos dominar para enfrentarnos a los profundos cambios que estamos viviendo y que se avecinan. Debemos empezar a prepararnos, tener una clara visión de futuro. Pues bien, dichas COMPETENCIAS DE TERCERA OLA son:

Marca Personal

Educación Financiera

Educación para la Sexualidad

Emprendimiento Social

Competencias Afectivas Intrapersonales, Interpersonales y Sociogrupales.

Aprehender a Ser Padres (Formación de Seres Humanos)

Analistas Simbólicos (Crear e Innovar)

Tecnologías de Internet

Alfabetización Política

Conciencia Ecológica.

¿Existe alguna institución donde podamos desarrollar las anteriores competencias? ¿Son útiles realmente estas competencias?

En adelante entonces, profundizaremos semana tras semana en cada una de las COMPETENCIAS DE TERCERA OLA, el propósito es posicionar este concepto. Se empezará también con el ciclo de conferencias[2] y se procederá a constituir las dos primeras instituciones enfocadas en desarrollar las dos primeras competencias, a saber, MARCA PERSONAL y EDUCACIÒN FINANCIERA.

Las anteriores actividades tienen como objetivo demostrar la importancia de dominar dichas competencias, y sobre todo, la utilidad para nuestras vidas.

Espero poder aportar en el desarrollo y posicionamiento de estas competencias y que lo aquí se va a publicar, le pueda servir para aplicar en su propia vida.


Te invito a mi grupo de lectores en Facebook.

http://www.facebook.com/group.php?gid=6072579613


[1] Alvin Toffler “El Shock del Futuro” 1970.

[2] En las conferencias utilizare el sistema de TRUEQUE.

Anuncios
Publicado en COMPETENCIAS DE TERCERA OLA, EMPRENDIMIENTO, MARCA PERSONAL

ARTICULO # 70 ¿ETERNO EMPLEADO O AGUERRIDO EMPRENDEDOR?

¿ETERNO EMPLEADO O AGUERRIDO EMPRENDEDOR?

Recientemente, en el Hospital donde presto mis servicios, prescindieron de 150 empleados. Hace poco, uno de mis compañeros en Salud Mental contaba jocosamente como se había quedado sin sal para preparar sus comidas porque no tenía un centavo, dado que no le habían pagado a tiempo su salario. Un amigo psicólogo me encargaba suplicante estar pendiente de alguna oportunidad laboral así fuera por medio tiempo. Y no son pocas las historias de profesionales que se “quemaron las pestañas” con la ilusión de una mejor calidad de vida y se encontraron con una dura realidad. Hay poco empleo, y el que hay, no se corresponde con todo lo invertido.

Esta semana quiero compartir con ustedes mi impresión sobre la juiciosa lectura que estoy haciendo de un personaje que se ha vuelto muy popular en Colombia y en el mundo, pero que es probable tenga cierta resistencia sobre todo en las gentes mas preparadas, pues se trata de literatura creada exclusivamente para vender. Me refiero a Robert Kiyosaki, el celebre autor de “Padre Rico, Padre Pobre”.

Pues bien, debo confesar que he vencido la resistencia y me he permitido estudiarlo. No puedo negar que a pesar de que es un “betseller” y que no cuenta con mucha acogida en los círculos de intelectuales, particularmente si me ha resultado de gran provecho. He encontrado algunas respuestas que explican mi vehemente rechazo a ser un anónimo obrero, resignado a vivir de un paupérrimo salario que para muchos profesionales en Colombia ya no se distancia mucho de lo que gana un operario común y corriente con escaso bachillerato (con el respeto que estos me merecen)

He ahí entonces la razón del titulo de este articulo, ¿Estamos condenados a ser obreros? ¿Somos el resultado de un sistema que se ha encargado de producir en masa obreros y soldados? ¿Será que tendremos que aceptar estoicamente la triste realidad de estudiar con denuedo durante cinco años para luego salir a engrosar las filas de los desempleados o mal remunerados? En uno de sus libros, titulado “Antes de renunciar a tu empleo” -el cual motivó este escrito- Kiyosaki cuenta que uno de los momentos más aterradores de su vida fue el día en el que dejó su empleo y se convirtió oficialmente en emprendedor.

Ese día supo que “no habría más sueldo, ni seguro médico, ni plan de retiro. No habría más días de incapacidad ni vacaciones pagadas”. Es decir, diò el gran salto y cambió la seguridad que aparentemente brinda un empleo por la libertad y la esperanza de empezar a construir algo propio.

Pero… ¿Cuántos de los miles de profesionales que a diario entran al mercado laboral están dispuestos a darse la pela por ser emprendedores? ¿Cuantos están decididos a renunciar a un ingreso fijo por buscar su libertad financiera?

Quisiera pensar que muchos, que miles. Pero me temo que en nuestro país no es esa la regla, porque se trata de una cuestión de mentalidad, porque desde pequeños nos han metido en la cabeza, tanto en la escuela como en la casa, que debemos estudiar duro y sacar muy buenas calificaciones para conseguirnos un excelente empleo.

No nos han enseñado a ser emprendedores y es por ello que muchos lo ven como algo lejano, como una utopía y se llenan de excusas para lanzarse al ruedo. Y ahí se nos van pasando los años, repartiendo hojas de vida a granel, de trabajo en trabajo, de entrevista en entrevista, lamentando nuestra mala fortuna. Ya ni siquiera basta con tener maestrías y doctorados, los hay que se regalan por tres pesos, y en no pocos casos ven la partida del país hacia otras latitudes como única opción de superación y de mejoramiento de su calidad de vida, porque sienten que la inversión hecha, no es valorada en Colombia. Ante este panorama, por lo menos, deberíamos aprehender a promocionarnos y posicionarnos como profesionales competentes en medio de este mar de uniformidad.

A lo anterior súmele que gran parte de los profesionales recién egresados, cometemos el error de creernos el cuento de que ahora ya somos “doctores” y que por ende debemos llevar una vida de “doctores” es decir, ya contamos con un “status” que debemos mantener y la competencia con los miembros de nuestra generación por demostrar quien es el mas “exitoso” nos lleva a endeudarnos de forma estrepitosa: que el carrito, que el apartamento, que las tarjetas de crédito, que las vacaciones y cuando volteamos a mirar, ya estamos ahogados en las deudas y con un salario que difícilmente nos alcanza para cubrir nuestras múltiples obligaciones.

Es ahí entonces cuando se produce el ingreso a ese círculo vicioso que impide renunciar a un empleo, quitarnos las cadenas de la madrugada, del regaño del jefe, de la humillación en algunos casos y dedicarnos a construir nuestros propios negocios, o por lo menos a posicionar nuestra marca como profesional.

¡Ah! y olvidaba algo, no falta los que se les da por casarse con su eterna novia de la universidad y nuevamente las deudas crecen, y nos engañamos pensando que los ingresos de ambos aliviaran las cargas, es por ello que creen que casarse es un buen negocio pues se dividen los gastos, al contrario, lo que se acumulan son las deudas y si se les da por tener hijos, las responsabilidades, las mismas que una y otra vez nos atan a un trabajo o a que regale èste por cualquier peso, aumentan.

De manera que terminamos trabajando por el dinero sin importar lo que ganemos, bajo esa lógica no dejaremos de ser empleados y la regla indica que por idiosincrasia tendemos a gastar mas de lo que ganamos.

Y no quiero ni imaginarme que irá a ser de esta generación cuando llegue a la inevitable tercera edad y la pensión ya no sea más que una lejana ilusión. Porque como van las cosas, para cuando seamos “viejos” nuestra única esperanza será la caridad

De modo que ahí nos queda la inquietud. Miremos a ver, el tiempo es oro como dirían por ahí, y lo peor es que se lo estamos dando a otros que si aprendieron la lección y se están enriqueciendo a costa de nuestro “trabajo” y nuestra miseria.

La pregunta entonces es ¿Obrero o EMPRENDEDOR? en nuestras manos está.

Te invito a mi grupo de LECTORES EN FACEBOOK

http://www.facebook.com/group.php?gid=6072579613

Nota:

Una versión de este artículo lo publiqué el 3 de septiembre de 2007 en mi anterior blog.

http://andresgranada.blogspot.com/2007/09/eterno-empleado-o-aguerrido-empresario_03.html

Lo retomo haciéndole algunas modificaciones por su vigencia y porque me permite  allanar el camino de lo que sigue en este proyecto.