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ARTICULO # 60 EL ARTE DE VENDER

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“Si quieres ser VENDEDOR, debes saber que la mayor virtud es saber venderse uno mismo.”

Sergio Rodríguez

Consciente o inconscientemente, siempre estamos vendiendo algo. De hecho, vender es considerado el oficio universal. No obstante esta innegable realidad, poco se hace por cultivar esta competencia, y muchos de quienes la desarrollan, no la aplican bien o por lo menos no con loables propósitos.

Una venta es la interacción entre dos o más personas y va más allá de un simple intercambio comercial. Las transacciones económicas son sólo una parte. Se venden también cosas menos tangibles, pero mucho más importantes. Se vende una idea, un proyecto, un currículum, un carisma; se vende un estilo de vida, un cuerpo ideal, una creencia religiosa, un lugar en el más allá; se vende una moda, un partido político, una reputación y se vende humo.[1] Hasta para conseguir pareja se requiere vender.

De modo pues que el arte de vender esta presente en nuestras vidas, en todo momento y en todo lugar. Si es así, ¿Por qué entonces no nos preocupamos por desarrollar esta competencia? Hacerlo traería al menos dos beneficios: 1) Aprenderíamos a vender nuestros servicios, proyectos, ideas, sueños, convicciones y por supuesto, necesariamente redundaría en bienestar para uno mismo y su entorno. 2) Aprenderíamos a detectar a los charlatanes, a esos que se aprovechan de la ingenuidad de las personas y les venden productos, servicios e ideas que no precisamente le son de utilidad o le representan un verdadero beneficio. Para la muestra unos cuantos botones:

Los típicos programas de tele ventas que venden cremas milagrosas para adelgazar. Los políticos demagogos y populistas que hacen falsas promesas como la de acabar con el clientelismo, la politiquería, el nepotismo, la corrupción y terminan convirtiéndose en falsos mesías y caudillos hambrientos de poder. El pastor de iglesia que promete una salvación eterna a cambio de un generoso diezmo, los “brujos” y “pitonisas” que “venden” el éxito y la felicidad con velas y esencias. Los motivadores que mueven las emociones de las personas para vender “kits” de superación personal. Y un largo etcétera, etcétera, etcétera….

Por todo lo anterior, indudablemente es muy importante aprender a vender. La pregunta es ¿Dónde? Lastimosamente, no es una competencia que se enseñe en la escuela tradicional industrial, concebida ésta para producir eficaces y obedientes obreros y no personas con profundos deseos de conseguir algo más que un “empleo seguro” y “buena” remuneración. De tal manera que es necesario empezar a introducir esta enseñanza en las escuelas o en su defecto en centros de formación que tengan como uno de sus propósitos el desarrollo de esta competencia.

Recordemos, como se decía en líneas previas, que vender va más allá de un simple intercambio comercial. Es un verdadero arte, y como todos, se puede y -me atrevo a afirmar- se debe aprender. Lo primero que debemos hacer entonces es quitarnos esa imagen del clásico vendedor de enciclopedia, charlatán y acosador que solo esta interesado en vender por vender para cobrar su comisión. Y tener una percepción mas benevolente frente al acto de vender, el cual, esta presente en absolutamente todas las esferas de la vida, al fin de cuentas, nuestra resistencia a este noble oficio no es más que el resultado de nuestro temor a ser rechazados.

Aprender a vender entonces, requiere no solo el dominio de ciertas técnicas, sino, del desarrollo de competencias interpersonales que nos lleven a establecer mejores relaciones caracterizadas por ser confiables, duraderas, beneficiosas y sobre todo funcionales. En muchas de ellas están nuestros futuros clientes.

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ARTICULO # 59 EL EMPRENDIMIENTO: UNA OPCIÒN DE VIDA

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“Los talentos creativos se enriquecen, mientras que los viejos trabajadores y profesionales se empobrecen”

Miguel De Zubirìa Samper[1]

Sólo los pueblos emprendedores se vuelven prósperos. Hoy más que nunca, Colombia necesita del empuje de sus nuevas generaciones para salir adelante. Los jóvenes y los nuevos profesionales preocupados por su futuro, han de saber que ya no es suficiente con estudiar una carrera tradicional para aspirar a un “buen empleo”, es urgente desarrollar y cultivar una actitud emprendedora que nos lleve a transformar el conocimiento en productos y servicios innovadores al servicio de nuestra sociedad.

Argumentos hay de sobra para sustentar con solidez la necesidad de promover el emprendimiento. Las sociedades a lo largo de la historia han privilegiado ciertos conocimientos y practicas necesarias para su supervivencia, las cuales, con el normal devenir del tiempo, se vuelven obsoletas porque entran en escena otras tecnologías que requieren de nuevas competencias. Alvin Toffler[2], habla de tres grandes periodos que él denomina OLAS. En la primera de ellas, se produce la revolución agrícola, en la segunda, la revolución industrial y en la tercera la sociedad post-industrial. El paso de una Ola a la siguiente produjo grandes cambios sociales, culturales y económicos que dejaron perdedores y ganadores. Justamente estamos atravesando por la tercera ola, y como antaño, dejará muchos rezagados, pero también aventajados. La pregunta es ¿En cual grupo nos queremos quedar?

En la misma línea de Toffler, al respecto, Miguel De Zubiria, padre de la Pedagogía Conceptual señala que “durante dos mil cuatrocientos noventa y ocho generaciones (…) cada comunidad desarrolló el talento de cada quien. Si era un pueblo guerrero, seleccionó el talento guerrero; si era un pueblo agricultor, el talento agrícola; si era un pueblo religioso, el talento religioso; si era una sociedad industrial, la inteligencia académica. La sociedad postindustrial selecciona el talento y la creatividad”[3] En otras palabras, selecciona a los emprendedores. De modo que “la sociedad actual requiere talentos creativos, empresarios, lideres. Ya nunca más buenos estudiantes “inteligentes””[4] y con buena memoria, propios de la sociedad industrial.

Ser profesional hoy en día ya no es prenda de garantía para tener mejores ingresos, y por tanto una mejor calidad de vida. De hecho, a medida que pasa el tiempo se va reduciendo la brecha salarial entre trabajadores profesionales y bachilleres. De acuerdo con el estudio “Los profesionales colombianos en el siglo XXI, ¿más estudian, más ganan?”, hacia el 2002 los trabajadores con educación universitaria ganaban 3,2 veces lo que recibían trabajadores hasta con educación secundaria. Desde entonces, esa relación ha caído a 2,6 veces.”[5] Es cierto, conozco psicólogos que ganan 800 mil pesos mensuales haciendo selección masiva de personal o en ONGs que explotan al pobre profesional necesitado.

Hay dos opciones entonces igualmente validas y respetables. Por un lado, decidir ser un empleado por el resto de la vida y de paso quedarse sentado esperando una pensión que nunca va a llegar. Rogar para que cada año el aumento de sueldo sea decente, de lo contrario, salir a las calles a marchar y protestar contra la “avaricia” de los empresarios que se niegan a compartir su riqueza. Y por otro, sentarse del otro lado de la mesa, convertirse en un aguerrido emprendedor, justo, con conciencia social, que sabe leer su época, que interpreta las necesidades de su tiempo, que sabe que las reglas han cambiado, que tiene a la mano todas las posibilidades de emprender y sobre todo, que esta convencido de la generosa recompensa para si mismo, su familia y la sociedad, producto de su esfuerzo y dedicación.

No es tarea fácil de emprender, tampoco se convierte uno en un emprendedor de la noche a la mañana. Es un proceso que requiere pasión, dedicación, entusiasmo, tolerancia a la frustración, aguante, mucha fortaleza y lo mas importante de todo FE, creer en si mismo, en sus capacidades, en sus sueños, jamás debe perder las esperanzas, en fin, ha de seguir adelante con tesón y convicción.

Entonces…

¿Qué camino escogemos?


[1] De Zubiria, Miguel. ABC de Pedagogía Conceptual “Los fines y el método de Pedagogía Conceptual” Tomo 1 Fundamentos. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogota 2008

[2] Toffler, Alvin “La Tercera Ola” Plaza et Janes Editores. Barcelona 1980

[3] De Zubiria, Miguel ABC de Pedagogía Conceptual …..

[4] Ibídem

[5]Periódico El Tiempo “Se reduce la diferencia salarial entre trabajadores profesionales y bachilleres” http://www.eltiempo.com/vidadehoy/educacion/se-reduce-la-diferencia-salarial-entre-trabajadores-profesionales-y-bachilleres_4704329-1


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ARTICULO # 58 LA EDUCACIÒN FINANCIERA: MÀS QUE UNA OPCIÒN, UNA OBLIGACIÒN

ROBERT KIYOSAKI

“Educa financieramente al niño y no tendrás que mantener al hombre”

Andrés Granada

Para tener una vida digna y estable económicamente, no basta con aprender a leer y escribir, no es suficiente con tener un titulo profesional, es necesario y vital recibir educación financiera. Lo primero se aprende en la escuela, lo segundo en la universidad y lo tercero… ¿Dónde? ¿Es un desatino afirmar que gran parte la causa de la crisis financiera mundial, los desfalcos económicos, el fraude de las pirámides y las dificultades económicas por la que atraviesan tantas personas, se debe a su analfabetismo financiero? en otras palabras ¿A su falta de educación financiera? Mucho me temo que estoy en lo cierto.

Si un niño recibiera educación financiera de la misma forma en que aprende historia patria o geografía, seguramente le seria mas útil para su vida adquirir conocimientos sobre como funciona el mundo del dinero, que gravarse en su memoria los nombres de los “próceres” de la nación y las fechas de sus grandes “gestas”. A la larga, toda esa información se olvida y en la práctica, no sirve para nada en el mundo real.

Si un niño recibiera educación financiera, de adulto sabría como funciona el sistema bancario, como se puede hacer un buen uso de él, y no ser ESCLAVO de él. Aprendería que la deuda no es buena, ni mala en si misma, sino que depende del uso que se le de. Que es buena cuando se destina para adquirir activos que a su vez produzcan ingresos y mala cuando se usa para adquirir pasivos, que por el contrario solo generan egresos.

Si aprendiéramos educación financiera, no sucumbiríamos a las generosas ofertas de los bancos que nos invitan a consumir y consumir. No caeríamos en el juego de quienes nos invitan a endeudarnos una y otra vez, sumiéndonos en un circulo vicioso que nos lleva a trabajar como seres atados a una deuda eterna, enriqueciendo, eso si, a quien aprendió a jugar el juego. (Ver el ejemplo de los grandes banqueros, quienes no tienen ninguna consideración)

Si aprendiéramos educación financiera, difícilmente nos dejaríamos tentar por magos e ilusionistas que prometen “centuplicar” el dinero como por arte de magia. En realidad, si es posible multiplicar el dinero, pero para ello se necesita EDUCACIÒN, EXPERIENCIA y EXCEDENTE DE EFECTIVO.[1] Tres características propias de aquellos que detentan el poder económico, y por tanto, se pueden dar el lujo de hacer grandes inversiones con elevado riesgo. No como hicieron tantos incautos que pretendieron asegurar su futuro hipotecando su casa y empeñando hasta al gato con la esperanza de que la Pirámide de moda les hiciera el “milagrito”. Pero como dice el viejo y conocido refrán: “El que juega por necesidad, pierde por obligación”

Si aprendiéramos educación financiera, dejaríamos de depender de un empleo, de una empresa, del Estado. Nuestra mente se entrenaría ya no para buscar opciones laborales, sino, para identificar buenas y rentables oportunidades económicas. Aprenderíamos, reconoceríamos y aprovecharíamos las múltiples formas de generar ingresos; aprenderíamos a invertir, a crear activos y hacer que en últimas, el dinero trabaje para nosotros y no al contrario.

Es tan importante la educación financiera, que ya “El Parlamento Europeo aprobó una propuesta legislativa que busca educar a sus ciudadanos desde la escuela primaria en temas como créditos, hipotecas y demás cuestiones de las finanzas personales. (…) La medida clave sería implantar en todas las escuelas de los 27 Estados miembros de la UE una asignatura de ‘educación financiera’, que sería impartida a niños y jóvenes de entre 6 y 18 años.”[2]

Ha llegado el momento pues de la educación financiera y ya no es sólo una opción, es una OBLIGACIÒN. La cual, deberá estar enfocada en dos frentes: 1) la enseñanza de los mecanismos de créditos, hipotecas, acciones y demás productos bancarios y financieros. Y 2) la enseñanza de las múltiples formas de alcanzar la libertad financiera y de asegurarse un futuro económico digno y sin dependencias de ninguna índole. (Familia, estado, empresa, etc)

Nunca es tarde para empezar, pero entre más pronto lo hagamos mejor. Es necesario asumir con responsabilidad y compromiso nuestra educación financiera, de ella depende no solo nuestro futuro, sino, el de nuestros hijos. La pensión y la estabilidad laboral, son asunto del pasado, así las cosas, es hora de empezar a actuar.

Por lo pronto, le recomiendo muy especialmente toda la obra de Robert Kiyosaki, hoy más que nunca su mensaje cobra un invaluable sentido. De igual modo, lo invito a seguir muy pendiente de este Blog, pues la educación financiera es una de las cinco competencias que hace parte de mi misión y aquí encontrará información que le puede ser de mucha utilidad.

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[1] Recomiendo el libro “GUIA PARA INVERTIR” de Robert Kiyosaki. El maestro y máximo exponente de la educación financiera en el mundo.

[2] El Tiempo “Educación Financiera para niños se abre paso en Europa” http://www.eltiempo.com/mundo/europa/home/educacion-financiera-para-ninos-se-abre-paso-en-europa_4681810-1