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ARTICULO # 51 HERRAMIENTAS PARA LA VIDA Parte II

Herramientas para la vida
Herramientas para la vida

El sistema educativo tradicional en Colombia –en todos sus niveles- está concebido para producir obreros en masa. A la gran mayoría de colombianos nos llenan la cabeza de una cantidad de información que difícilmente nos va a resultar útil a la hora de enfrentarnos a las vicisitudes de la vida real. Ante esa innegable realidad ¿Cuál es la alternativa?

 

La opción es promover el aprendizaje de las competencias necesarias para hacerle frente a las exigencias del mundo actual. Hace unas semanas se planteaban en este espacio las que a juicio del autor son las herramientas para la vida, a saber: inteligencia emocional, educación financiera y emprendimiento; a éstas debe sumárseles dos más: habilidades para vender y alfabetización política.

 

Ninguna de estas herramientas hace parte formalmente del sistema educativo. O por lo menos no son asignaturas que estén contempladas en el currículo de escuelas, colegios y universidades. Salvo contadas excepciones, infortunadamente no son una política educativa.

 

¿Qué pasaría si toda una generación aprendiera y desarrollara las habilidades que enseñan cada una de estas herramientas? Se trataría ahí sí, de una verdadera “revolución educativa” no simple demagogia como la que impera por estos días en Colombia.  

 

Claro está que la enseñanza de estas herramientas no debe ser sólo una responsabilidad del maestro. Aquí también es importante el rol desempeñado por el padre y la madre de familia, de hecho, son ellos los primeros formadores y modelos a seguir por parte de los pequeños. De modo pues que la tarea debe ser compartida y mancomunada.

 

Porque de nada sirve entrenar en inteligencia emocional a un niño, enseñarle a relacionarse consigo mismo y con los demás de manera funcional, si al llegar a casa ve como sus padres se agraden, maltratan y “solucionan” sus problemas a los “madrazos” delante de sus hijos.

 

Le corresponde a los padres y madres de familia enseñarle las primeras nociones de educación financiera a sus hijos. Pero si estos no tienen ni idea de cómo administrar sus finanzas personales, si viven endeudados, si malgastan sus ingresos, ¿Cómo y qué podrían enseñarle a sus hijos? De manera que nuestra primera tarea como progenitores es buscar educarnos financieramente para así mostrarles a nuestros hijos las múltiples formas que existen de generar ingreso y sobre todo de administrarlo bien.      

 

Si Colombia tuviera más emprendedores que a su vez contaran con excelentes habilidades para vender sus ideas, el desarrollo del país en todos sus ámbitos estaría a la vuelta de la esquina. Claro, no podemos olvidarnos del entorno y es por eso que también se requiere de lideres honestos, serios y responsables que ayuden a sacar adelante al país. Para lo cual se hace necesaria la herramienta de la alfabetización política, esa que le enseña a la gente a detectar los demagogos, farsantes, politiqueros, populistas y demás “personajillos” que deshonran el arte de la política.  

 

Una persona que domine estas herramientas seria muy cercana al perfil de ser humano que persigue la Pedagogía Conceptual. Es decir, serán “1) Talentosos: pues dependerán de su capacidad creativa y su capacidad de emprender empresas para participar de la generación de riqueza en su países. 2) Familiares: pues sabrán que, de tener una red afectiva sólida, dependerá no sólo su éxito y estabilidad, sino ante todo las de las nuevas generaciones. Y 3) Éticos: pues la nueva sociedad será pluralista pero no relativista, en ella sólo las personas con convicciones podrán liderar procesos de cambio y mejoramiento.” [1]

 

Están son pues, las herramientas para la vida. En los próximos artículos se profundizará en cada una de ellas y en la forma como pueden ser enseñadas. 

 

 

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[1] Diplomado en Pedagogía Conceptual. Modulo introductorio. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani.  

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POSTGRADOS ¿GASTO O INVERSIÓN?

 

 

En plena era de la información, cuando las reglas del juego de la vida han cambiado (y pocos nos hemos dado cuenta) ¿Es una buena idea invertir en un postgrado? ¿Se justifica la inversión en tiempo, dinero y sacrificio? ¿Está garantizado que quien lo haga obtendrá un “mejor” salario? ¿Quiénes son realmente los ganadores en el negocio de la educación superior?

 

Recientemente leía un artículo en el periódico Portafolio (septiembre 6) en el que el articulista recomendaba como una buena opción “volver a las aulas para darle un impulso a la carrera”  y acto seguido señalaba como una alternativa “rentable” invertir en un postgrado dado que según su “sabia” experiencia “poseer un mayor nivel de educación puede incrementar las posibilidades de un mejor sueldo”

 

Invertir en un postgrado no es bueno ni malo en si mismo. Todo depende de la razón por la que se haga. Si el motivo es adquirir nuevos conocimientos para desarrollar proyectos productivos, empresas que generen empleos y redunden en bienestar para si mismo y para la sociedad, es plausible. Pero, si por el contrario, la intención es cualificar la hoja de vida con miras a encontrar un trabajo mejor remunerado, posiblemente resulte desilusionándose y difícilmente encuentre ese trabajo soñado en el que por muchos títulos que se ostenten, seguirá siendo empleado y por tanto en cualquier momento podrán prescindir de sus servicios; o en el peor de los casos ni siquiera lo contratarían por encontrarse sobreperfilado y no tener la empresa con que pagar sus altos honorarios.

 

Además de lo anterior, se debe agregar el alto costo de los postgrados. Una mera especialización, no baja de 4 millones, una maestría en promedio cuesta 15 millones y un doctorado está alrededor de los 40 millones. ¿Cuánto tiempo hay que trabajar para recuperar esa inversión? Años. Y lo peor es que son muy pocos los que tienen el dinero completo, por lo que se ven obligados a acudir al sistema financiero,  donde los intereses no son muy cómodos que digamos. El negocio lo hacen entonces las universidades y los bancos, y vaya que si es bien redondo!!!

 

Todo profesional responsable tiene la obligación de mantenerse actualizado en su disciplina. Afortunadamente  para eso existen otras alternativas más económicas y sobre todo más prácticas para estar al día en la carrera. Diplomados, seminarios, cursos libres, talleres, conferencias, congresos donde se discuten y presentan los últimos avances de la profesión y lo más importante, se realizan contactos que resultan muy provechosos.

 

Los tiempos definitivamente han cambiado. Ese cuentico de “estudie juicioso y saque buenas notas para que consiga un buen empleo” debe quedar totalmente revaluado. Si usted se siente capaz de crear empresa, de motivar a los demás a buscar otros caminos, ha de saber que el mundo de hoy necesita de personas proactivas, creativas, propositivas, dispuestas a dar lo mejor de si para solucionar los problemas de nuestra época; y no individuos que aún siguen creyendo en la “seguridad” y comodidad de un empleo o una actividad que en poco a nada aporta a su propio crecimiento ni al desarrollo del país.   

 

De modo pues que si en estos momentos se encuentra preocupado o preocupada porque no sabe como gastarse lo que no tiene en un postgrado, lo recomendable seria pensar en la opción de invertir mejor ese dinero. Sobre todo si se es un joven profesional, no está demás recordar que desde ahora debemos prepararnos para tener una vejez tranquila y sin angustias económicas. No olvidemos que los tiempos han cambiado, y por ende, debemos actuar en consecuencia. 

 

Así las cosas, hacer un postgrado es un ¿Gasto o una inversión?

 

¿Usted qué opina?

 

 

 

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