Archivo de la categoría: PSICOLOGIA AFECTIVA

¿CÓMO SER UN PSICÓLOGO FELIZ EN MEDIO DE UNA SOCIEDAD DE CONSUMO?

 

“Siga el camino sabio de otros…”

I Ching

 “Todos podemos ser felices si sabemos qué buscar y cómo hacerlo.”

Miguel De Zubiría

“Si se os pregunta en qué consiste la felicidad, responded: en vivir de acuerdo con uno mismo…”

Sabiduría Hermética

 

Indudablemente vivimos en una época de dominio cultural de la sociedad de consumo; sus creencias, prácticas y afectos influyen poderosamente en el comportamiento de las mujeres y hombres de esta generación, en la que prima el placer sobre el “sentido que da a la vida un determinado compromiso.”[1]

En 1999, el mismo año en el que empezó mi peregrinaje por el fascinante mundo de la Psicología, Martin Seligman abrió un sendero sabio para la nueva generación de psicólogos.

Dicha corriente conocida como la Psicología Positiva, sostiene que la felicidad originada en el placer termina con él y “se pierde bajo las olas del devenir”.

Para que la felicidad perdure mas allá de un instante, es preciso que sea fruto no solo del placer, sino también del sentido o significado que da a la vida un compromiso. Es justamente esto, -de acuerdo como Mihaly Csikszentmihalyi- lo que produce el flujo que desemboca en la felicidad.[2]

Como psicólogo creo firmemente en esta concepción de la felicidad. Contraria como es apenas lógico, a esa felicidad chatarra y toxica que pregonan desde sus respectivos atriles mediáticos los apóstoles de la sociedad de consumo.

Por eso, 15 años después del inicio de esa profunda re-evolución en el mundo de la psicología, aquí estoy siguiendo el camino sabio de otros, sumándome a esta causa de la Psicología Positiva, uniéndome a sus filas, tal y como ya lo hiciera mi maestro Miguel De Zubiría, quien muy pronto detectó los alcances y el impacto que esta corriente tiene y tendrá en la conciencia de las actuales y próximas generaciones de psicólogos y por lo tanto de las personas que hacen uso de nuestros servicios terapéuticos y formativos.

Comparto plenamente la idea de mi maestro Miguel de que todos podemos ser felices si sabemos qué buscar y cómo hacerlo. A partir de mi propia experiencia, a esta idea le agrego que la felicidad no se compra, se cultiva.

La felicidad es una semilla que podemos cultivar en nuestras vidas.

Los psicólogos de esta generación tenemos el deber de ser felices. Solo siendo felices, podemos contribuir con la felicidad de los demás.

Por eso es que resulta tan importante comprender que la psicología más que una profesión es un estilo de vida, una forma de ser y de estar en el mundo.

La psicología no es solamente un medio para “ganarse la vida”, es ante todo una forma de vivir la vida.

La psicología no es solo un trabajo certificado por un cartón, es sobre todo una Vocación respaldada por una vida bien cultivada.

Se nace para ser psicólogo, no solo para trabajar como psicólogo.

Así como hay muchos estilos de vida, también hay muchas maneras de ser psicólogo.

Luego de seis años de profundo estudio, yo elegí la forma de ser psicólogo propuesta por mi maestro Miguel De Zubiría.

Yo soy Psicólogo Afectivo. Esta es mi identidad.

Mi propósito como Psicólogo Afectivo es uno solo:

Ser feliz, y con ello contribuir con la felicidad de los demás; de la Tribu Familiar a la que pertenezco, de las parejas y familias para las que trabajo.

En mi entender, la Psicología Afectiva es una practica psicológica que consiste en cultivar amorosa, sabia y conscientemente la semilla de la Felicidad en nuestras vidas.

Ahora bien, ¿Cómo puede un psicólogo cultivar la semilla de la felicidad en su vida?

De esto hablaremos en el próximo relato…

Salud!!!

 

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Andrés Paz

Psicólogo Afectivo

Terapeuta Formativo de Pareja y Familiar

 

 

 

[1] Eduardo Punset: “El viaje a la felicidad”. 2005

[2] Ibid

REPRESENTACIÒN GEOMETRICA DE LO QUE SOY, LO QUE ESTUDIO, LO QUE SE Y LO QUE HAGO

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

 

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

 

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

 

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

 

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

 

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

 

ARTICULO # 114 EL MAESTRO MIGUEL DE ZUBIRIA: De paso por El Taller

La causa de la Formación Afectiva tiene un Precursor ilustre: Miguel De Zubiria Samper. El maestro le ha dado vida a la Fundación Internacional de Psicologia Afectiva (FIDPA) y con ello marca el inicio del accionar de un nuevo campo de la Psicologia.

Cuando un precursor le da vida a un nuevo paradigma, es necesario que surjan a su alrededor nuevas instituciones impulsadas por quienes tienen la misión de multiplicar los nuevos saberes. Estos son los Pioneros. El precursor sabe que debe emplearse a fondo para que su hallazgo tenga eco y por eso apoya a aquellos que adoptan sus planteamientos y se la juegan para posicionarlos en la comunidad.

Como Psicólogo he adoptado los postulados de la Psicología  Afectiva y como pionero, -junto con mi esposa- le hemos dado vida al Taller: Centro de Formación Afectiva.

El sábado 9 de octubre es otra de las fechas claves de nuestra historia. Es muy importante por dos razones: en primer lugar, porque este día dimos por concluido el primer diplomado en Formación Afectiva de nuestro Taller y con ello, el primer proceso de formación para vincular aprehendices que se identifiquen con la causa de la Formación Afectiva y quieran hacer del Taller una posibilidad de trabajo y desarrollo afectivo, intelectual y profesional. Y en segundo lugar, porque contamos con la presencia del Padre de la Psicologia Afectiva, Miguel De Zubiria Samper.

El haber compartido con el Maestro De Zubiria representó mucho para nosotros. Sentimos que fue un espaldarazo a nuestra labor. Con mi esposa y quienes ingresan al Taller como aprendices, quedamos muy entusiasmados para seguir adelante con esta causa de la Formación Afectiva. Porque somos pioneros, y como tal, nos asiste la convicción de estar aportándole a la sociedad con un nuevo paradigma, uno que pone la dimensión afectiva en el centro de todo. O acaso, como bien se pregunta el maestro: “¿Existe algo más importante que la felicidad?”

En la clausura del Diplomado el maestro nos compartió parte de su historia de vida. Nos contó en  general, las líneas argumentales de su próximo libro: “Padre bueno, Padre malo”. Una obra que se prometió publicar después de la muerte de su papá, quien paradójicamente fue su padre malo. Una obra en la que da cuenta de la mala crianza de la que fue objeto, producto de la influencia de Rousseau en la mentalidad de su padre, en la que  primaba la libertad sobre la responsabilidad. Una crianza permisiva que lo llevó a fracasar una y otra vez, a pesar de su brillantez intelectual.

A los 15 años ya acumulaba un prontuario propio de un hijo malcriado. Nos contaba como empezó a fumar a los 9 años. Y a los 12 ya consumía marihuana. Del Gimnasio Moderno lo expulsaron en tercer grado. Luego, en el colegio siguiente, lo echaron en quinto grado. Fue a parar a una academia militar donde sólo se lo aguantaron hasta los 12 años. Después de trasegar por varios colegios, logró graduarse del San Viator. De allí saltó a estudiar medicina en la Universidad Javeriana para ser expulsado nuevamente porque en aquella época tocaba en una banda de Rock.

Un  hombre que ha escrito tanto, necesariamente tenia que ser un lector voraz. Y a fe que Miguel lo fue y lo sigue siendo. Recordaba la enorme biblioteca de su padre en la que se sumergía a leer lo que le diera la gana. Como los clásicos textos del marxismo-leninismo, en los que muy seguramente lo introdujo el que considera uno de sus cuatro padres buenos. Su abuelo.

Un tio lo introdujo en el mundo de la música. Y fue tanta su influencia que con el tiempo lo recuerda como uno de sus padres. Su esposa (Georgie Juliana Ragó) y madre de sus dos hijos (Alejandro y Juan Sebastian) es su tercer padre. Y en cuarto lugar su padre y maestro Alberto Merani.

Los cuatro lo formaron. Los cuatro le exigieron. Los cuatro le dieron lo que su liberal padre le negó. Una Formación como persona. Gracias a ellos, hoy Miguel De Zubiria es Miguel De Zubiria. El mismo que en una época creyó firmemente en el cuento de la inteligencia y el CI, el mismo que se dio cuenta a tiempo que lo más importante de la existencia no es la “inteligencia” sino la felicidad.

Y a eso es lo que se dedica el maestro hoy en día, a estudiar la felicidad. A indagar por sus fuentes. A preguntarse por su antítesis: la infelicidad, a preocuparse por las tres epidemias del siglo XXI, la soledad, la depresión y el suicidio. De hecho, en su intervención nos habló de su teoría de las 10 depresiones, dejándonos claro que la depresión es un fenómeno psicobiologico, que se puede combatir fortaleciendo los vínculos con los demás. Los amigos, la pareja, la familia, uno mismo. Encontrándole sentido a la vida, sacándole el jugo a la existencia.

El maestro De Zubiria, además de su bagaje intelectual, es un ejemplo de vida, de entrega al pensamiento, a la reflexión, al aporte a la humanidad. Ha dejado huella con su Pedagogía Conceptual, pero indudablemente, su pasaporte a la inmortalidad se lo dará la Psicología Afectiva.

Y los pioneros como nosotros nos daremos a esa tarea. No sólo por él, sino porque la sociedad requiere herramientas para formar mejores seres humanos, necesita con urgencia humanizar al hombre y construir Bien-Estar.

Como llegó se fue. A pie, solo con su sombrilla, contento por este encuentro, por este reconocimiento a su labor, que no proviene de la alta arcunia de la academia, sino de un apasionado discípulo quien junto con su esposa y un puñado de convencidos por la causa le ayudará a ocupar su lugar en la historia de la Psicologia.

Este fue pues el hombre que nos honró con su presencia. El gran maestro, pero sobre todo, SER HUMANO. Miguel De Zubiria Samper.


DIFERENCIAS ENTRE LA SALUD MENTAL NEGATIVA Y LA SALUD MENTAL POSITIVA

El concepto salud mental surge a mediados del siglo XX y se utiliza para referirse tanto a estados de salud como de enfermedad. La implantación del término ha ido paralela a la concepción integral del ser humano, entendida desde una perspectiva bio-psicosocial. La filosofía que “apadrina” su nacimiento pretende romper con el principio de que la salud mental es simplemente la ausencia de enfermedad y, por tanto, auspiciar la vertiente positiva, es decir, la prevención y la promoción.[1]

Las organizaciones oficiales, como la Organización Mundial de la Salud y la Federación Mundial de Salud Mental y las legislaciones de los diferentes países, que regulan las políticas y normativas en materia de salud, recogen la “ideología” positiva de: “prevención y promoción para todos”. Sin embargo, la realidad práctica, en el campo de la salud mental, se ajusta más a: “tratamiento, rehabilitación y algo de prevención, en los países occidentales, para todos”.[2]

La perspectiva negativa define la salud mental tomando como referencia la enfermedad. Su postulado básico es: ”salud igual a ausencia de enfermedad” y su objetivo fundamental es la curación. Esta perspectiva se corresponde fundamentalmente con el modelo clínico tradicional, responde a la necesidad de tratar los trastornos mentales y refleja la realidad asistencial actual basada en la curación de las personas enfermas. Sin embargo, es un enfoque reduccionista que omite los aspectos positivos inherentes al concepto de salud mental.[3]

La perspectiva positiva intenta definir la salud mental a través de la salud. Su postulado básico es: “salud igual a algo más que ausencia de enfermedad” y, al menos sobre el papel, permite trabajar en la curación, la prevención y la promoción. En esta línea se definió la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1948) cuando señaló que “la salud es el estado de bienestar físico, psíquico y social y no la mera ausencia de enfermedad o minusvalia”. De forma similar, la Federación Mundial para la Salud Mental, en 1962, la definió como “el mejor estado posible dentro de las condiciones existentes”.[4]

La perspectiva positiva concibe la salud mental como el estado de funcionamiento óptimo de la persona y, por tanto, defiende que hay que promover las cualidades del ser humano y facilitar su máximo desarrollo potencial (Belloch, Sandin y Ramos, 1995; Jahoda, 1958; Lluch, 1997a; Martí Tusquets y Murcia Grau, 1987, citados por Lluch, 1999).[5]

La Salud Mental Positiva representa un cambio de paradigma; una re-evolución. Significa pasar de una salud mental en la que predomina el modelo de enfermedad y la perspectiva negativa de la salud, a otra en la que se hace énfasis en la construcción de competencias, la prevención y la promoción de la salud afectiva.

Tradicionalmente, la psicología se ha dedicado fundamentalmente a investigar, entender o explicar la disfunción, y los profesionales están formados para trabajar con la patología[7].

Durante muchos años la psicología se ha centrado exclusivamente en el estudio de la patología y la debilidad del ser humano, llegando a identificar y casi confundir psicología con psicopatología y psicoterapia. Este fenómeno ha dado lugar a un marco teórico de carácter patogénico que ha sesgado ampliamente el estudio de la mente humana. Así, la focalización exclusiva en lo negativo que ha dominado la psicología durante tanto tiempo, ha llevado a asumir un modelo de la existencia humana que ha olvidado e incluso negado las características positivas del ser humano (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; citados por Vera Poseck, 2006) y que ha contribuido a adoptar una visión pesimista de la naturaleza humana (Gilham y Seligman, 1999; citados por Vera Poseck, 2006).[8]

El modelo patogénico adoptado durante tantos años se ha mostrado incapaz de acercarse a la prevención del trastorno mental. Quizá la clave de este fracaso se encuentre en que la prevención siempre ha sido entendida desde los aspectos negativos y se ha centrado en evitar o eliminar las emociones negativas. De hecho, los mayores progresos en prevención han venido de perspectivas centradas en la construcción sistemática de competencias (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; citados por Vera Poseck, 2006). En este sentido, se ha demostrado que existen fortalezas humanas que actúan como amortiguadoras contra el trastorno mental y parece existir suficiente evidencia empírica para afirmar que determinadas características positivas y fortalezas humanas, como el optimismo, la esperanza, la perseverancia o el valor, entre otras, actúan como barreras contra dichos trastornos.[9]

De forma histórica, la psicología ha concebido al ser humano como un sujeto pasivo, que reacciona ante los estímulos del ambiente. El foco de la psicología aplicada se ha centrado en curar el sufrimiento de los individuos y ha habido una explosión en la investigación de los trastornos mentales y los efectos negativos de estímulos estresores. Los profesionales tienen el cometido de tratar los trastornos mentales de los pacientes dentro de un marco patogénico en el que es crucial la reparación del daño. Sin embargo, la psicología no es sólo un brazo centrado en la enfermedad, es mucho más que eso. En los últimos años se han alzado voces que, retomando las ideas de la psicología humanista acerca de la necesidad del estudio de la “parte positiva” de la existencia humana, han aportado un sólido soporte empírico y científico a esta parte descuidada de la psicología.[10]

Y es esa parte descuidada de la psicología, la que recoge precisamente la Salud Mental Positiva. Paradigma que en sus bases teóricas y en su praxis, agrupa ramas de la Psicologia tales como:

  • La Psicologia Positiva
  • La Psicologia de la Felicidad
  • La Psicologia Afectiva.

Psicología Positiva

La Psicología Positiva es una rama de la psicología que busca comprender, a través de la investigación científica, los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano, durante tanto tiempo ignoradas por la psicología.[11]

Aspectos tales como el Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, la Felicidad, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo y las Fortalezas Personales, son el objeto de estudio de la Psicologia Positiva.

Martin Seligman portavoz de esta nueva rama que propone potenciar las fortalezas humanas para que funcionen como amortiguador ante la adversidad, señala que el mensaje de la Psicología Positiva, es recordarnos que la psicología no sólo versa acerca de arreglar o mejorar lo que está mal, sino que también es acerca de encontrar las fortalezas y virtudes de las personas para lograr una mejor calidad de vida, un mayor bienestar.[12]

La Psicología Positiva parte de los siguientes interrogantes: ¿No sería lógico ocuparnos también de promover la salud más allá de la enfermedad? ¿Ayudar a las personas a tener una vida mejor y no sólo a tener una vida con menos problemas? ¿Estudiar a las personas que aseguran ser felices y saber cómo lo logran? ¿Aprender a saborear los momentos? ¿A experimentar una mayor cantidad de emociones y experiencias positivas? Y ¿Por qué no, a ser más felices?[13]

Psicología de la Felicidad

En la literatura psicológica son muy frecuentes los trabajos orientados a estudiar comportamientos negativos que conllevan malestar psicológico de las personas. La atención que han recibido, por ejemplo, la depresión, el estrés, la frustración, la angustia, la ansiedad, la desesperanza, el pánico, la violencia, la cólera, la agresión, los trastornos adictivos y psicóticos, entre otros, probablemente se deba a que constituyen problemas del comportamiento que requieren urgente intervención psicológica o psiquiátrica. No han tenido la misma suerte la dilucidación de fenómenos como la alegría, el entusiasmo, el optimismo, el amor, la simpatía, la solidaridad, la amistad, la risa y la felicidad que reflejan estados positivos del comportamiento. Algunos de estos hechos han constituido temas de la reflexión filosófica, y solo recientemente están atrayendo la atención de la investigación psicológica. Tal es el caso de LA FELICIDAD, que siempre ha tenido para hombres y mujeres singular valor entre las metas de sus vidas. La anhelan, la buscan, se esfuerzan por alcanzarla y a menudo la idealizan al punto que la perciben lejana y esquiva.”[14]

No obstante que la felicidad ha sido un tema antiguo tratado por la filosofía, solamente en décadas recientes ha sido tomado por la investigación psicológica. “La Base Mundial de Datos sobre Felicidad” con sede en Holanda, ha reportado que a partir de la década 1961-1970 los estudios sobre felicidad empiezan a tomar vigor, se publicaron en ese periodo 200 trabajos, entre 1971-1980 aparecen 811, y entre 1981-1990 se publicaron 1336 investigaciones. Actualmente se publica un extenso numero de artículos relacionados con la felicidad o bienestar subjetivo, habiéndose fundado en el año 2000, una revista especializada, el Journal of Happiness Studies. Las investigaciones están orientadas a analizar las relaciones entre felicidad y variables psicológicas, sean emocionales, de personalidad y cognitivas; sociales y económicas; demográficas, como genero, edad, estado conyugal; comparaciones etnológicas; investigaciones transculturales, consecuencias de la infelicidad sobre la salud mental y la vida de relación.[15]

La Psicología de la Felicidad tiene por objeto de estudio, la búsqueda de respuestas a preguntas como: ¿Qué es la felicidad? ¿Cómo se puede definir? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Por qué existe? ¿Qué función cumple en la psicología humana? ¿Cómo se siente ser feliz? ¿Por qué algunas personas son más felices que otras? ¿Cómo se puede identificar a una persona feliz? ¿Cómo hacen los investigadores para su estudio? ¿Qué personas son felices en realidad? ¿Tienen características especiales? ¿Qué tipo de ocupaciones eligen? ¿Qué tipo de vida social tienen? ¿Cómo es su vida familiar? ¿Están casados? ¿Tienen más dinero? ¿Son más exitosos? ¿Cuánta felicidad hay en nuestra sociedad, o en el resto del mundo? ¿Tiene la felicidad el mismo significado a través de diferentes culturas y naciones? ¿Cuáles son las causas reales de la felicidad? ¿Hay algún “secreto “para alcanzar la felicidad?[16] ¿A que grupo de actitudes humanas pertenece la felicidad? ¿Qué la diferencia de otras actitudes próximas como el bienestar, el amor o la autosatisfacción? ¿Existen tipos de felicidad?[17]

Muchos estudiosos se han dado a la tarea de dar respuestas a todas estas inquietudes. Entre ellos sobresalen Michael Argyle, Mihalyi Csikszentmihalyi, Martín Seligman, David Niven y Miguel De Zubiria Samper.

El experto en Psicologia de la Felicidad, Michael Argyle nos advierte que “las fuentes de felicidad son los demás, el matrimonio, la familia, los amigos y otras relaciones sociales son fuentes fundamentales de felicidad”. Su conclusión resuena: ser feliz tiene que ver con los demás, ser feliz requiere encontrarse bien con las personas significativas y consigo mismo: bien con los otros, bien consigo mismo. ¡Ni más ni menos! Ser feliz requiere “engrasar” los vínculos con los padres, los hermanos, los compañeros, profesores, los grupos, la pareja, con los jefes y consigo mismo.[18]

El Psicologo Social David Niven reconfirma a Argyle cuando concluye que de 60 a 65% de la felicidad resulta de tener quienes lo quieran a uno y de tener a quienes querer.[19]

Con respecto a la felicidad, sostiene Miguel De Zubiria que:

  • La felicidad  la crea el balance psicológico interpersonal e Intrapersonal de cada quien.
  • El talento Interpersonal que funda y renueva los vínculos es condición esencial de felicidad.
  • El talento Intrapersonal que orienta la propia existencia es condición esencial de felicidad.
  • La felicidad es un componente esencial del bienestar humano
  • Satisfecha una necesidad animal hay bienestar biológico o placer, satisfecha una necesidad psicológica, hay satisfacción.
  • Satisfecha las demandas psicológicas principales hay felicidad, satisfechas las sociológicas, hay realización o trascendencia.
  • Hay cinco dominios principales de felicidad: familiar, interpersonal, intimo, subjetivo y laboral.[20]

Psicología Afectiva

Y es precisamente el maestro Miguel De Zubiria -sobre los hombros de esos gigantes que le precedieron- quien da el siguiente paso y sienta las bases teóricas de la Psicologia Afectiva.

De la Psicologia Positiva y de la Psicologia de la Felicidad, se nutre y se robustece la Psicologia Afectiva. Al ser la afectividad humana el objeto de estudio de la Psicologia Afectiva, ésta da cuenta de las Competencias Afectivas Intrapersonales (Autovaloración, Autoconocimiento y Autoadministración) e Interpersonales (Valoración del Otro, Conocimiento del Otro y Destrezas interpersonales)[21] que requiere desarrollar una persona interesada en obtener un mayor provecho de los aspectos positivos de la salud:

El Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo, las Fortalezas Personales y la Felicidad.

En otras palabras, una persona que no desarrolle estas competencias afectivas Intrapersonales, interpersonales y Sociogrupales no puede aspirar a tener una mejor calidad de vida, propia de quienes fortalecen esos aspectos positivos de la salud. Es decir, primero lo afectivo, y a partir de ahí, todo lo demás.


[1] Lluch Maria Teresa “Construcción de una escala para medir la salud mental positiva” Tesis Doctoral. Septiembre 1999.  http://soyandrespaz.files.wordpress.com/2010/06/tesis-construccion-de-una-escala-para-evaluar-la-salud-mental-positiva.pdf

[2] Ibid

[3] Ibid

[4] Ibid

[5] Ibid

[6] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[7] Lluch Maria Teresa “Evaluacion empirica de un modelo conceptual de salud mental positiva” Salud Mental. Agosto 2002. Instituto Nacional de Psiquiatria. Mexico. Tesis Doctoral. http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/582/58242505.pdf

[8] Vera Poseck, Beatriz “Psicologia Positiva: Una nueva forma de entender la Psicologia” Papeles del Psicólogo, 2006. Vol. 27(1), pp. 3-8 http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/1279.pdf

[9] Ibid

[10] Ibid

[11] ¿Qué es la Psicologia Positiva? http://psicologia-positiva.com/2009/12/¿que-es-la-psicologia-positiva/

[12] Prada, Eliana Cecilia “Psicologia Positiva y Emociones Positivas” Septiembre de 2005. http://www.psicologia-positiva.com/Psicologiapos.pdf

[13] Ibid

[14] Alarcón, Reynaldo “Investigaciones sobre Psicologia de la Felicidad” 1er Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Psicologia. COLAEPSI 2007. Profesor emérito Universidad Nacional de San Marcos. http://www.colaepsi.psicologico.cl/tematicayponentes/REYNALDOALARCON.pdf

[15] Ibid

[16] Fordyce, Michael “Felicidad Humana: la nueva Psicologia de la Felicidad” http://www.gethappy.net/v101.htm

[17] De Zubiria Samper, Miguel “Psicologia de la Felicidad: fundamentos de Psicologia Positiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[18] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[19] Ibid.

[20] De Zubiria Samper, Miguel “Psicologia de la Felicidad: fundamentos de Psicologia Positiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[21] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

SE REQUIERE IMPULSAR LA PSICOLOGÍA AFECTIVA


El hecho de que la Psicologia Afectiva cuente con un copioso respaldo empírico y un solido fundamento teórico, obliga a que las nuevas generaciones de psicólogos, pedagogos y gentes interesadas en el estudio de la afectividad, se den a la tarea de multiplicar e impulsar los conocimientos y aplicaciones de esta nueva Psicología.

Para posicionar la Psicología Afectiva, se requiere también que las instituciones formadoras de los futuros profesionales de la Psicologia, den el salto hacia la Salud Mental Positiva y se pongan a tono con las nuevas realidades y necesidades sociales. No de otra forma se podrá lograr que la sociedad en su conjunto valore y demande los servicios de Formación Afectiva, promoción de la salud afectiva y prevención de la violencia y el trastorno mental afectivo. Servicios perfectamente pertinentes y relevantes en el mundo actual y venidero, dada su incidencia sobre la persona, los grupos y la sociedad en general.

En definitiva, si queremos que la psicología se articule en el entramado social, que incremente la demanda de psicólogos y que la profesión adquiera un nivel preferencial en la sociedad del siglo XXI, debemos adaptar las intervenciones a las necesidades de los usuarios y trabajar mucho más en la vertiente positiva de la salud.[1] Debemos multiplicar e impulsar la Psicologia Afectiva.

Es decir, trabajar para que el producto que ofrecemos llegue a un sector cada vez más amplio de la población. En la medida que hagamos promoción y potenciemos los recursos del ser humano, las tasas de prevalencia de los trastornos disminuirán y una parte importante de los presupuestos dedicados a la enfermedad podrán reinvertirse en la salud. Por tanto, es necesario que los organismos oficiales y las universidades potencien el desarrollo de líneas de investigación dirigidas a: elaborar modelos de Salud Mental Positiva, identificar los factores que promueven la salud y diseñar programas de entrenamiento para diferentes grupos sociales: adolescentes, personal sanitario, personas de la tercera edad[2], padres y madres de familia, cuidadores, educadores, etc. De igual modo, trabajar en la prevención y la promoción de la salud mental, desde el ámbito individual y comunitario, creando entornos favorables y entrenando habilidades personales.[3]

Por ultimo, es importante aplicar lo que se predica. Por eso es valido preguntarse: ¿Los profesionales de la salud mental tenemos salud mental positiva?, ¿Fomentamos la salud mental positiva? El ejemplo empieza por casa, y no podemos enseñar lo que no aplicamos a nuestra vida propia. Así las cosas, es fundamental que los psicólogos, psicólogas y formadores afectivos en general, hagan de la Psicologia Afectiva no solamente su “herramienta de trabajo” y desarrollo profesional, sino, su instrumento de crecimiento afectivo.


[1] Lluch Maria Teresa “Construcción de una escala para medir la salud mental positiva” Tesis Doctoral. Septiembre 1999.  http://soyandrespaz.files.wordpress.com/2010/06/tesis-construccion-de-una-escala-para-evaluar-la-salud-mental-positiva.pdf

[2] Ibid

[3] Ibid

EL TRIPLE PROPÓSITO DE LA FORMACIÓN AFECTIVA

La Psicologia Afectiva se nutre y se robustece de la Psicologia Positiva y la Psicologia de la Felicidad. Trilogía que constituye el cuerpo teórico de la Salud Mental Positiva y ofrece las herramientas para la Formación Afectiva, la cual tiene un triple propósito:

  • Desarrollar en las personas las Competencias Afectivas Interpersonales requeridas para Valorar, Conocer e Interactuar con otras personas, siguiendo con las Competencias Afectivas Intrapersonales requeridas para Autovalorarse, Autoconocerse y Autoadministrarse, y concluyendo con las Competencias Afectivas Sociogrupales requeridas para Valorar, Conocer e Interactuar con grupos informales, formales, pequeños, medianos, grandes, comunitarios y empresariales, de cualquier tipo que estos sean.[1]
  • Trabajar en la prevención de la violencia, el maltrato y en la promoción del autocuidado y el cuidado del otro.
  • Trabajar en aspectos tales como el Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, la Felicidad, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo y las Fortalezas Personales.

Cuando una persona recibe este tipo de Formación Afectiva tiene en sus manos poderosas herramientas para afrontar la vida. Si una sociedad le apunta a la formación afectiva de sus ciudadanos, muy seguramente los indicadores de violencia tenderán a reducirse drásticamente, repercutiendo en una mejor calidad de vida para todos.

TODOS, -sin excepción- debemos recibir formación afectiva, no importa la edad, no obstante, entre más temprano se empiece mucho mejor, mayor es el impacto. Ahí juega un papel fundamental la escuela, pero sobre todo, el hogar, la comunidad, los medios de comunicación y las organizaciones que estén interesadas en formar seres humanos que aprendan a amarse a si mismos, a los demás y a vivir en sociedad.

¿O acaso existe algo más importante que formar personas felices? ¿Personas que sepan interactuar consigo mismo y con los demás? ¿Personas que desarrollen competencias afectivas Intrapersonales e interpersonales? ¿Personas que sepan dirigir su existencia, gobernar su propia vida? ¿Personas que aprendan a ser mejores padres, hermanos, hijos, trabajadores, novios, esposos, compañeros, amigos, y sobre todo mejores ciudadanos?

No existe nada más importante que aprender a ser persona, que aprender a vivir en comunidad y en sociedad. Y como bien lo señala el maestro Miguel De Zubiria:

“Esa es la ilusión de las personas comprometidas de corazón con la Psicologia Afectiva, comprometidas en descifrar las formas de penetrar (sentir, conocer e interactuar) con otras mentes.”[2]

Comprometidas en aportar su grano de arena para humanizar al hombre, para hacer de nuestra sociedad, un mejor lugar donde vivir.


[1] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, cómo medirla con escalas y afectogramas” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2007

[2] Miguel De Zubiria Samper “La afectividad humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, cómo medirla con escalas y afectogramas” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2007

RELEVANCIA Y PERTINENCIA DE LA PSICOLOGIA AFECTIVA

Para nadie es un secreto que vivimos en una sociedad enferma. No de otra forma se puede calificar a una sociedad en la que sus índices de violencia, -de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Medicina Legal- dan cuenta de 29.433 necropsias por muerte violenta durante el año 2009, representando un incremento de 2.475 muertes, equivalente a un 9.2% más en relación con el 2008.[1]

Ha sido tanta la sangre que se ha derramado en este país, que ya nos acostumbramos a la muerte. Nada más en el año 2009, murieron asesinadas 17.717 personas, 16.2% más que en 2008.[2] Es decir, en lugar de reducir, la cifra aumenta. Y si por los lados del homicidio “llueve”, las cifras relacionadas con el suicidio tampoco son muy halagadoras. De acuerdo con el citado informe de Medicina Legal, en el año 2009 se quitaron la vida 1.845 personas, 0.3% más que en 2008.

El homicidio, sea cual sea el móvil, representa una afrenta contra la humanidad. Nadie tiene derecho a quitarle la vida a otro de forma dolosa. Y si esto ocurre con el asesinato, ¿qué se puede decir entonces del suicidio?

Es una pena que alguien se quite la vida. Pero es más lamentable reconocer que detrás de esa letal decisión, se esconde la posibilidad de que se habría podido evitar, porque las causas que llevaron a esa decisión, indudablemente tienen que ver con la dimensión afectiva.  Si es así, la formación afectiva habría sido determinante para contrarrestar esa medida. Formación Afectiva que hoy es posible llevar a cabo con los insumos teóricos y prácticos provenientes de la Psicología Afectiva.

Basta con revisar la “Posible Razón del Suicidio”. De acuerdo con Medicina Legal, se encontró que los conflictos amoro­sos, y la falta de motivación en varios niveles o áreas de ajuste de las mujeres y de los hombres, eran las probables causas para que se suicidaran las perso­nas. De hecho, esas 1.845 personas ha­brían decidido quitarse la vida por posibles problemas dentro de las relaciones de pareja o con su ex pareja, por desmotivación frente a circunstancias económi­cas o por la presencia de enfermedades tanto físicas como mentales[3].

1.845 personas ha­brían decidido quitarse la vida por posibles problemas dentro de las relaciones de pareja o con su ex pareja.

Esto hay que subrayarlo, la pareja es una de las más nutritivas fuentes de felicidad, pero paradójicamente, a su vez es una de las mayores fuentes de Infelicidad. Tanta, que las personas se suicidan cuando no son capaces de superar una separación. Ahora bien, ¿se quitan la vida por ello? ¿No será más bien que la raíz del suicidio está en la carencia de competencias afectivas Intrapersonales e Interpersonales que les permita afrontar la adversidad de una mejor manera? Está claro que desde la Psicología Afectiva, la respuesta está por los lados del segundo interrogante.

Cuando una persona no desarrolla autoestima, cuando no se quiere a si mismo; cuando es incapaz de iniciar, profundizar, desconflictuar y terminar vínculos afectivos; cuando carece de destrezas interpersonales (asertividad) cuando no le haya sentido a la vida, cuando no sabe motivarse y gobernar su propia existencia… es muy probable que termine suicidándose. No porque perdió a su pareja, o porque se ha quebrado económicamente, o porque a raíz de una accidente perdió alguna de sus capacidades. Al fin de cuentas, son adversidades que hacen parte de la vida misma, y las enfrentamos con nuestras competencias afectivas, mismas que infortunadamente no desarrollan quienes optan por tan fatal camino.

Y lo más triste es que son los jóvenes los que se están suicidando. Según Medicina Legal, jóvenes entre los 20 y los 30 años son los que más suicidios presentaron el año pasado. El registro dice que 427 se quitaron la vida por tener, generalmente, relaciones de pareja disfuncionales y dificultades en su situación económica.[4]

Lo dicho, el asunto es afectivo. Luego entonces se puede prevenir. ¿No es este un argumento contundente para demostrar la necesidad de formación afectiva? La gente se está matando!!! Las personas se están suicidando y muchos se preguntan ¿Por qué? Y buscan las causas en el mundo externo de los individuos, pero no, el problema esta adentro, porque si fuera externa la causa, ya todos nos habríamos quitado la vida. Insisto, hace falta con suma urgencia formación afectiva. Formación que nos enseñe a valorar la vida de los demás, pero sobre toda la vida propia. Formación que nos enseñe a construir buenas relaciones de pareja, que nos enseñe a procesar las naturales perdidas de la vida, que nos enseñe a afrontar las vicisitudes propias de la existencia.

Pero también necesitamos formación que nos enseñe a relacionarnos con los demás. A vivir en sociedad. Y en este punto, las cifras de Medicina Legal tampoco son nada alentadoras. Según esta entidad, en el año 2009, realizó 303.471 reconocimientos médicos por lesiones personales, con respecto al año 2008 se practicaron 11.315 peritaciones más que representan un incremento del 3.9%.[5] No obstante que seguramente no son reportados todos los casos, de por si la cifra ya es considerable e indicadora de la intolerancia con la que nos relacionamos con el otro. Nada más la violencia interpersonal (riña, atraco, etc) arrojo una cifra de 138.617 lesionados. La violencia intrafamiliar 93.859 y los delitos sexuales 21.612 casos.

Las anteriores cifras son indicadoras del alto precio que paga una sociedad que no forma afectivamente a sus ciudadanos. No basta con “educación emocional”, tampoco son suficientes las cátedras de ética y valores, ni las charlas de derechos humanos. Es necesario comprender la naturaleza del hombre y actuar en consecuencia. Es urgente la formación afectiva.

Por eso es tan relevante y pertinente la Psicologia Afectiva.


[1] Forensis 2009 “Datos para la vida” Volumen 11 – Numero 1 – Mayo 2010 http://medicinalegal.gov.co/index.php?option=com_wrapper&view=wrapper&Itemid=60

[2] Ibid

[3] Valenzuela, Diana “Suicidio. Colombia, 2009” Centro de Referencia Nacional sobre Violencia – CRNV. División de Referencia de Información Pericial – DRIP Forensis 2009 “Datos para la vida” Volumen 11 – Numero 1 – Mayo 2010 http://medicinalegal.gov.co/index.php?option=com_wrapper&view=wrapper&Itemid=60

[4] Revista Semana “Los 20, edad fatal en Colombia” http://www.semana.com/noticias-nacion/20-edad-fatal-colombia/138463.aspx. Mayo 4 de 2010

[5] Roa Vargas, Ana “Algunas reflexiones sobre la relacione entre capital social y violencia interpersonal” Forensis 2009 “Datos para la vida” Volumen 11 – Numero 1 – Mayo 2010 http://medicinalegal.gov.co/index.php?option=com_wrapper&view=wrapper&Itemid=60

TEORÍA DE LA AFECTIVIDAD HUMANA

La Psicología de la Afectividad prácticamente fue marginada de los textos, las discusiones y las investigaciones de la psicología académica y profesional. La causa de esta tremenda omisión, estuvo en que la segunda mitad del siglo XX trajo la re-evolución cognitiva. De ella surgieron fructíferas interdisciplinas como la neuropsicología, la neurolingüística y la psicolingüística, cuyos conocimientos fértiles aportaron una mejor visión de la mente humana. Sin embargo, la re-evolución cognitiva parece llegar a su fin; en el ambiente académico varios indicios anticipan un nuevo paradigma para el siglo XXI.[1] Y ese paradigma es el imperio de la afectividad. La re-evolución afectiva.

Pero dicha re-evolución tiene sus antecedentes. Según Miguel De Zubiria, la re-evolución cognitiva venció la visión conductista que explicó el comportamiento humano con “leyes” obtenidas de la experimentación con ratas de laboratorio. La re-evolución cognitiva observó al ser humano de una nueva manera: como un ser dotado de mente, mientras echó al baúl la idea incorrecta de organismo sin mente. Autómatas cuya existencia la guiarían los reforzamientos (comida, agua, sexo… palmaditas en el hombro) y la evitación (los castigos).[2]

Los conductistas sobresimplificaron las leyes de la conducta por un capricho metodológico: se restringieron a estudiar ratas blancas mientras accionaban una palanca en la caja de Skinner, y se restringieron a observar condicionamientos en perros que escuchaban sonidos previos a la aparición del deseado alimento.[3]

Los cognitivistas dieron nacimiento a la nueva Psicologia del aprehendizaje en reemplazo de la vieja Psicologia del aprendizaje (clásico y operante); estimularon estudiar el pensamiento, y el aprehendizaje re-evolucionó la mirada sobre el hombre, sobre su manera peculiar de autoconfigurarse, asimilando conocimientos y afectos de otros seres de su misma cultura.[4]

Esta renovación pronto afecto a la educación y a la Psicologia educativa. Mutó en concebir al alumno clásico pasivo, que estudiaba solo por calificaciones, receptor de reforzadores y evitador de castigos, en un individuo que aprehende, un aprehendiz que asimila pensamientos y teorías, que razona, induce e hipotetiza, motivado desde adentro: un ser humano genuino.[5]

Sin lugar a dudas, la re-evolución cognitiva rindió sus frutos. Aunque olvido un “pequeño” detalle: el corazón del ser humano (su sentir, su dimensión afectiva); omitió que los niños y jóvenes son seres apasionados, entusiastas, con metas y anhelos, portadores de angustias, buscándole sentido a su vida, no sólo autómatas que inducen, deducen y formulan hipótesis. Olvidó que el intelecto sirve a las pasiones.[6] Ignoró que la afectividad es la dimensión primaria y más remota de la mente humana.

La Psicologia Afectiva se ocupa entonces de la afectividad humana. Ahora bien, ¿Qué es la afectividad humana?

De acuerdo con Miguel De Zubiria, la afectividad humana es valorar las realidades humanas. ¿Realidades humanas? Si, realidades, en plural. Las personas no habitamos una sola realidad, sino tres. Así lo sabemos desde que Karl Popper nos lo describiera en su teoría de los tres mundos. Veamos un poco más al respecto:

Además del mundo material, físico y biológico, común a todos los organismos vivos (Mundo-1), los humanos habitamos dos mundos adicionales: el Mundo-2 y el Mundo-3.

El Mundo-1 reúne las cosas y los seres vivientes, que regular, pero imprecisamente, se designa como la Realidad. La realidad con mayúscula, supuestamente la única y genuina realidad. Designación que el filosofo Popper considera miope y pobre, puesto que también son reales otros dos planos.[7]

Además de las cosas y los seres, otras “cosas” para los humanos son tan reales o más que ellas, entre ellas, ¡ellos mismos! Los sujetos, quienes arman el Mundo-2 de realidades subjetivas como los sentimientos, las angustias, los pensamientos, las palabras, configuran el segundo plano (tan real como cualquiera, o más) en donde vive la mayor parte del tiempo toda persona.[8]

El Mundo-3 agrupa las creencias y los valores creados por los homínidos. En particular, sus tres sistemas: el conocimiento (ciencia),  los valores estéticos (arte), y lo jurídico y ético (axiología).[9]

Tres mundos o tres realidades, dan lugar a tres afectividades: la afectividad práxica (Mundo-1). La afectividad psicológica (Mundo-2) y La afectividad cultural (Mundo-3). Juntas, constituyen la Afectividad Humana.

La afectividad práxica valora y opta ante las realidades objetivas (m1) (…) En los millones de años que nuestros antepasados recorrieron el mundo, siempre al borde de extinguirse en las dificilísimas llanuras africanas, dichas valoraciones fueron decisivas. Hoy algunos grupos por la muerte indiscriminada de ballenas, por el calentamiento global del planeta, por las horribles condiciones en que se depositan millones de pollos y gallinas en jaulas asfixiantes.[10]

Con respecto a la afectividad cultural (m3), dice De Zubiria que funciona cuando alguien decide escuchar una sonata para violín o alguna canción de rock, o asistirá un recital de poesía o estudiar una escultura, o también decide orientar su vida hacia la matemática, la física, la biología, la psicología, o la sociología que le encantan.[11] Es el amor por la cultura como tal y por los productos de la mente.

La afectividad psicológica valora y opta ante realidades subjetivas humanas (m2). Y según su objeto de aplicación, puede dividirse en Interpersonal, Intrapersonal y Sociogrupal.[12]

Como equivocadamente sugieren varios autores obnubilados por el éxito del tema “inteligencia emocional”, penetrar la escencia de otra persona, es mucho más que leer su estado emocional. La lectura emocional la logra hasta el más inexperto niño; no así la lectura sentimental, y menos la lectura actitudinal o la lectura valorativa profunda, que descifra el ser intimo del otro.[13]

El módulo interpersonal no solamente “lee” estados emocionales (por este error conceptual es que ha sido llamado equivocadamente INTELIGENCIA EMOCIONAL) sino que penetra la subjetividad del otro.[14] Es decir, dicho modulo permite dar cuenta –además de las emociones- de los sentimientos, las actitudes, los valores y los principios que movilizan al otro.

Pero para conocer un poco más de la forma como actúa este modulo interpersonal, veamos a continuación una descripción más detallada:

  1. Afectividad Interpersonal[15]

La afectividad interpersonal tiene por tarea comprehender a otros. Su expresión superior la constituye el talento interpersonal. Componen el modulo interpersonal: la unidad cognitiva (conocimiento interpersonal), la unidad afectiva (aprecio interpersonal) y la unidad ejecutiva (destrezas interpersonales)

1.1        Conocimiento Interpersonal[16]

Es construir una teoría del otro con base en la proposicionalización de sus afectos, sus creencias y sus roles. Teoría del otro con enorme beneficio práctico para quien la fabrica. Le permite explicar sus acciones y predecir como se comportará –el otro- en circunstancias futuras.

¿De dónde obtienen conocimiento interpersonal los seres humanos?

Según la Psicología Afectiva las fuentes privilegiadas de dicho conocimiento las crean tres operaciones psicológicas interpersonales:

  1. Escuchar
  2. Observar
  3. Deducir

Escuchar a la persona que dice de sí misma o preguntarle a otras personas cercanas. Observarla en varias situaciones y contextos e inferir sus afectos (qué quiere), sus creencias (qué cree) y sus roles (qué hace). En tercer término, con esos conocimientos deducir comportamientos de la persona que ratifiquen o invaliden mis conocimientos extraídos. Escuchar, observar y deducir conductas.[17]

1.2        Valorar a otro[18]

Después de elaborar una teoría del otro, el conocimiento debe atravesar la unidad afectiva interpersonal para que ella dictamine su veredicto, lo someta a sus preferencias y actitudes personales. Esta operación informa si cada característica descubierta en el otro conviene o perjudica. El conocimiento interpersonal sirve para decidir qué hacer. Si conviene mantener a alguien como compañero, o llevarlo a la categoría de amigo o a la categoría de amante, o socio, o novio o esposo. O si por el contrario, la amistad, el noviazgo, el matrimonio con esa persona no tiene caso; circunstancia cuando es mejor concluir la relación, antes de que en adelante cause mayores sacrificios.

Es menester subjetivizar cada conocimiento, valorarlo: aplicarle la operación afectiva valorar, que precisamente fabrica juicios de valor sobre cada característica del otro. El resultado me muestra sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Además, el resultado ocurre de cara a mi propia escala de valores y preferencias interpersonales, no a una cualquier escala, sino a la mía propia. En esencia, dicha valoración me indicará si debo invertir más, invertir menos, cancelar el nexo o esperar a ver como evoluciona la relación. Una gran ventaja. Conocer a otros me permite elegir los mejores amigos, socios, novias, amantes, esposa y evitar dolorosos sufrimientos.

1.3       Destrezas Interpersonales[19]

La operación afectiva optar no cierra el proceso, genera la motivación actuar, muchas veces por la ruta de la comunicación interpersonal. Pero, cómo comunicarle algo al otro, dudas, incertidumbres, anhelos, o deseos causa su previsible reacción, positiva como negativa; conviene planear bien QUÉ, CÓMO Y CUÁNDO hacerlo. Planeación y ejecución que el lenguaje coloquial sintetiza en ser diestro interpersonalmente. De eso se trata, de dominar la pragmática comunicativa interpersonal cuyo mejor indicador es la asertividad –ser asertivo-. Es asertivo quien integra el qué, el cómo y el cuándo de modo FUNCIONAL. La asertividad define el súmmum de la competencia interpersonal, debemos enseñársela temprano a nuestros hijos y aprehendices, les resultará vital, ni más ni menos que para ser felices.

Psicología Afectiva subdivide la destreza interpersonal en cuatro competencias:

1.3.1          querer-saber- iniciar vínculos

1.3.2          querer-saber- profundizarlos

1.3.3          querer-saber- desconflictualizarlos

1.3.4          querer-saber- concluirlos

Note que a cualquier competencia le precede la expresión querer-saber la razón es que además del hacer mismo (expresividad) requiere una actitud favorable (afectividad) y a la vez contar con conocimiento (cognición) sobre los estándares que cada subcultura, grupo o persona acepta en tal condición. Colosal paquete de enseñanzas interpersonales –la asertividad- que antiguamente le enseñaban con paciencia y generosidad todos los parientes al niño hasta hacerlo un hombre o mujer. Hoy nadie lo enseña, ocupados los colegios por las matemáticas, la física, la química, las ciencias sociales, los idiomas y la gramática; y los padres y madres dedicados a suplir la existencia material de su crio. Nadie asume tamaña tarea.

2. Afectividad Intrapersonal[20]

La afectividad Intrapersonal moviliza los mecanismos de autocomprehensión. Es condición esencial de felicidad el talento Intrapersonal que orienta la propia existencia. La psicología afectiva tiene como argumentales que las personas felices se Autoconocen, se Autovaloran y se Autoadministran (dirigen su vida)

2.1        Autoconocimiento[21]

Con dificultad enorme se conoce a otra persona. ¿Qué podría decirse entonces de conocerse a sí mismo? ¿Cómo opera el autoconocimiento? Muy distinto a como maniobra el conocimiento de los objetos exteriores y comunes, descifra los afectos, las creencias y los roles de una subjetividad, ¡la suya propia!

De acuerdo con la Psicología Afectiva, al descifrar los afectos, creencias y los roles la autoconciencia posee tres operaciones privilegiadas:

  1. Escuchar a otros hablar acerca de él. Esta operación aprovecha el conocimiento de personas próximas quienes lo tratan de tiempo atrás (hermanos, amigos, amigas, padres, novia), quienes mediante las mismas operaciones pero interpersonales, logran una imagen fiel y fina suya, una Teoría.
  2. Inducir conocimiento Intrapersonal. En este caso el Sí mismo observa al YO y generaliza acerca de sus formas regulares de actuar. Observa al observador.
  3. Deducir conocimiento Intrapersonal. El Sí mismo toma de su extensa teoría personal cualquier conocimiento y deriva hipótesis. Este conocimiento puede contrastarlo contra lo que otros saben o contra las acciones reales del Yo.

Autoconocerse significa autoproposicionalizarse o crear proposiciones sobre sí mismo. ¿Qué son los propios estados internos a los que alude Goleman en su libro best seller La inteligencia emocional? En Psicología Afectiva, los estados internos son las creencias, los afectos y los roles de cada quien, los cuales configuran su Ser. Superan las emociones y los afectos e incluyen las creencias y los roles que desempeña. Descubrir –proposicionalizar o conceptuar- los afectos, creencias y roles propios resulta ser la tarea esencial del autoconocimiento o de la autoconciencia.

En síntesis ¿Qué conoce el autoconocimiento?:

  • Mis roles
  • Mis afectos
  • Mis creencias

2.2 Autovaloración[22]

Tanto la buena como la mala autoestima atañe al desempeño de alguien; resulta de sus actuaciones, más que de los elogios que recibe y las palmaditas en el hombro. He aquí el problema. El dispositivo autoestima promedia los DESEMPEÑOS más que los halagos recibidos. La autovaloración es un proceso con tres características:

  1. Promediador
  2. Basada en desempeños reales
  3. Siempre inconclusa

Autovalorarse resulta un proceso afectivo complejo, extenso, siempre inconcluso. Proceso afectivo que compara contra un parámetro (los otros) el propio desempeño real y juzga su valor. Complejo, pues valora actuaciones propias. Extenso, pues abarca todas las acciones de la persona. Inconcluso, pues cada nueva circunstancia lo hace funcionar, ya que la existencia humana es devenir y cambio.

2.3       Autoadministración[23]

La Autoadministración agrupa a los dispositivos que intervienen sobre el YO mientras se gestionan afectos, creencias y comportamientos: los tres “recursos” con los que los humanos viven su vida. Además funciona proactivamente. No solo inhibe acciones, o sentimientos, o creencias indeseables, sino que sobre todo conduce la propia vida hacia los destinos que el Sí mismo se traza, la dirige dotándola de sentido, de dirección.

La Autoadministración encausa al Yo en alguna dirección, la que elige el Si mismo, logra dominar al caballo, en lugar de que el caballo lo domine a él.

La Autoadministración es ejecutiva, práctica, operativa. Atañe al saber hacer, al saber práctico para dirigir y administrar nuestro caballo.

La Autoadministración tiene tres funciones:

  1. La función organizativa
  2. La función ejecutiva
  3. La función de monitoreo

La Autoadministración se vale de la operación afectiva motivar, la cual canaliza las energías psicológicas. Esta operación tiene dos sentidos: proactiva e inhibitoria. En el primer caso operan a su vez la automotivación o el estado de flujo.

Además de lo anterior, la Psicología Afectiva sostiene como tesis central la idea de que a una subjetividad la arman creencias, afectos y roles. Creencias relativas al mundo, la sociedad y los seres humanos incluido él mismo; sentimientos dirigidos al mundo, la sociedad y él mismo; y además de un conjunto de desempeños o roles sociales.[24]

La Psicología Afectiva denomina como instrumentos afectivos a las emociones, sentimientos, actitudes, valores y principios. Plantea que los seres humanos actúan bajo el influjo o guía de algunos de estos instrumentos. Desde el más elemental (emociones) hasta el más desarrollado (principios).

De acuerdo con la Psicología Afectiva, el desarrollo personal, afectivo y profesional, reside en el desarrollo psicológico Intrapersonal, Interpersonal y Sociogrupal.[25]

En fin, la re-evolución afectiva, en gestación, explicará los fines que rigen a cada ser humano, y por ende hará sugestivas propuestas respecto a cómo educar hombres y mujeres plenos afectivamente: apasionados, alegres y amorosos.[26]

Dicha re-evolución será liderada por la Psicología Afectiva, y respaldada por los hallazgos teóricos de la Psicologia Evolutiva, la Salud Mental Positiva (Psicologia Positiva y Psicologia de la Felicidad) la Teoría de la Mente y la Teoría de la Afectividad Humana.



[1] De Zubiria Samper, Miguel “ABC de Pedagogía Conceptual: las teorías de pedagogía conceptual” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá, 2008

[2] Ibid

[3] Ibid

[4] Ibid

[5] Ibid

[6] Ibid

[7] De Zubiria Samper, Miguel “Psicología del talento y la creatividad: como explorar, identificar y desarrollar el talento de TODOS los niños y jóvenes” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2006

[8] Ibid.

[9] Ibid

[10] Miguel De Zubiria Samper “La afectividad humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, cómo medirla con escalas y afectogramas” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2007

[11] Ibid.

[12] Ibid

[13] Ibid

[14] Ibid

[15] Ibid

[16] Ibid

[17] Ibid

[18] Ibid

[19] Ibid

[20] Ibid

[21] Ibid

[22] Ibid

[23] Ibid

[24] Ibid

[25] Ibid

[26] Ibid

SALUD MENTAL POSITIVA

El concepto salud mental surge a mediados del siglo XX y se utiliza para referirse tanto a estados de salud como de enfermedad. La implantación del término ha ido paralela a la concepción integral del ser humano, entendida desde una perspectiva bio-psicosocial. La filosofía que “apadrina” su nacimiento pretende romper con el principio de que la salud mental es simplemente la ausencia de enfermedad y, por tanto, auspiciar la vertiente positiva, es decir, la prevención y la promoción.[1]

Las organizaciones oficiales, como la Organización Mundial de la Salud y la Federación Mundial de Salud Mental y las legislaciones de los diferentes países, que regulan las políticas y normativas en materia de salud, recogen la “ideología” positiva de: “prevención y promoción para todos en el año 2000”. Sin embargo, la realidad práctica, en el campo de la salud mental, se ajusta más a: “tratamiento, rehabilitación y algo de prevención, en los países occidentales, para todos en el año 2000”.[2]

La perspectiva negativa define la salud mental tomando como referencia la enfermedad. Su postulado básico es: ”salud igual a ausencia de enfermedad” y su objetivo fundamental es la curación. Esta perspectiva se corresponde fundamentalmente con el modelo clínico tradicional, responde a la necesidad de tratar los trastornos mentales y refleja la realidad asistencial actual basada en la curación de las personas enfermas. Sin embargo, es un enfoque reduccionista que omite los aspectos positivos inherentes al concepto de salud mental.[3]

La perspectiva positiva intenta definir la salud mental a través de la salud. Su postulado básico es: “salud igual a algo más que ausencia de enfermedad” y, al menos sobre el papel, permite trabajar en la curación, la prevención y la promoción. En esta línea se definió la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1948) cuando señaló que “la salud es el estado de bienestar físico, psíquico y social y no la mera ausencia de enfermedad o minusvalia”. De forma similar, la Federación Mundial para la Salud Mental, en 1962, la definió como “el mejor estado posible dentro de las condiciones existentes”.[4]

La perspectiva positiva concibe la salud mental como el estado de funcionamiento óptimo de la persona y, por tanto, defiende que hay que promover las cualidades del ser humano y facilitar su máximo desarrollo potencial (Belloch, Sandin y Ramos, 1995; Jahoda, 1958; Lluch, 1997a; Martí Tusquets y Murcia Grau, 1987, citados por Lluch, 1999).[5]

La Salud Mental Positiva representa un cambio de paradigma; una re-evolución. Significa pasar de una salud mental en la que predomina el modelo de enfermedad y la perspectiva negativa de la salud, a otra en la que se hace énfasis en la construcción de competencias, la prevención y la promoción de la salud afectiva.

Por décadas, la afectividad se localizó en la gaveta del desajuste psicológico, en el cajón psicopatológico de la psicología clínica y de la psiquiatría. Se la asoció con abulia, ansiedad, depresión, manía. El termino “afectividad” equivale a desorden, emociones intensas, sentimientos exacerbados, pasiones descontroladas.[6]

Tradicionalmente, la psicología se ha dedicado fundamentalmente a investigar, entender o explicar la disfunción, y los profesionales están formados para trabajar con la patología[7].

Durante muchos años la psicología se ha centrado exclusivamente en el estudio de la patología y la debilidad del ser humano, llegando a identificar y casi confundir psicología con psicopatología y psicoterapia. Este fenómeno ha dado lugar a un marco teórico de carácter patogénico que ha sesgado ampliamente el estudio de la mente humana. Así, la focalización exclusiva en lo negativo que ha dominado la psicología durante tanto tiempo, ha llevado a asumir un modelo de la existencia humana que ha olvidado e incluso negado las características positivas del ser humano (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; citados por Vera Poseck, 2006) y que ha contribuido a adoptar una visión pesimista de la naturaleza humana (Gilham y Seligman, 1999; citados por Vera Poseck, 2006).[8]

El modelo patogénico adoptado durante tantos años se ha mostrado incapaz de acercarse a la prevención del trastorno mental. Quizá la clave de este fracaso se encuentre en que la prevención siempre ha sido entendida desde los aspectos negativos y se ha centrado en evitar o eliminar las emociones negativas. De hecho, los mayores progresos en prevención han venido de perspectivas centradas en la construcción sistemática de competencias (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; citados por Vera Poseck, 2006). En este sentido, se ha demostrado que existen fortalezas humanas que actúan como amortiguadoras contra el trastorno mental y parece existir suficiente evidencia empírica para afirmar que determinadas características positivas y fortalezas humanas, como el optimismo, la esperanza, la perseverancia o el valor, entre otras, actúan como barreras contra dichos trastornos.[9]

De forma histórica, la psicología ha concebido al ser humano como un sujeto pasivo, que reacciona ante los estímulos del ambiente. El foco de la psicología aplicada se ha centrado en curar el sufrimiento de los individuos y ha habido una explosión en la investigación de los trastornos mentales y los efectos negativos de estímulos estresores. Los profesionales tienen el cometido de tratar los trastornos mentales de los pacientes dentro de un marco patogénico en el que es crucial la reparación del daño. Sin embargo, la psicología no es sólo un brazo centrado en la enfermedad, es mucho más que eso. En los últimos años se han alzado voces que, retomando las ideas de la psicología humanista acerca de la necesidad del estudio de la “parte positiva” de la existencia humana, han aportado un sólido soporte empírico y científico a esta parte descuidada de la psicología.[10]

Y es esa parte descuidada de la psicología, la que recoge precisamente la Salud Mental Positiva. Paradigma que en sus bases teóricas y en su praxis, agrupa ramas de la Psicologia tales como:

  • La Psicologia Positiva
  • La Psicologia de la Felicidad
  • La Psicologia Afectiva.

Psicología Positiva

La Psicología Positiva es una rama de la psicología que busca comprender, a través de la investigación científica, los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano, durante tanto tiempo ignoradas por la psicología.[11]

Aspectos tales como el Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, la Felicidad, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo y las Fortalezas Personales, son el objeto de estudio de la Psicologia Positiva.

Martin Seligman portavoz de esta nueva rama que propone potenciar las fortalezas humanas para que funcionen como amortiguador ante la adversidad, señala que el mensaje de la Psicología Positiva, es recordarnos que la psicología no sólo versa acerca de arreglar o mejorar lo que está mal, sino que también es acerca de encontrar las fortalezas y virtudes de las personas para lograr una mejor calidad de vida, un mayor bienestar.[12]

La Psicología Positiva parte de los siguientes interrogantes: ¿No sería lógico ocuparnos también de promover la salud más allá de la enfermedad? ¿Ayudar a las personas a tener una vida mejor y no sólo a tener una vida con menos problemas? ¿Estudiar a las personas que aseguran ser felices y saber cómo lo logran? ¿Aprender a saborear los momentos? ¿A experimentar una mayor cantidad de emociones y experiencias positivas? Y ¿Por qué no, a ser más felices?[13]

Psicología de la Felicidad

En la literatura psicológica son muy frecuentes los trabajos orientados a estudiar comportamientos negativos que conllevan malestar psicológico de las personas. La atención que han recibido, por ejemplo, la depresión, el estrés, la frustración, la angustia, la ansiedad, la desesperanza, el pánico, la violencia, la cólera, la agresión, los trastornos adictivos y psicóticos, entre otros, probablemente se deba a que constituyen problemas del comportamiento que requieren urgente intervención psicológica o psiquiátrica. No han tenido la misma suerte la dilucidación de fenómenos como la alegría, el entusiasmo, el optimismo, el amor, la simpatía, la solidaridad, la amistad, la risa y la felicidad que reflejan estados positivos del comportamiento. Algunos de estos hechos han constituido temas de la reflexión filosófica, y solo recientemente están atrayendo la atención de la investigación psicológica. Tal es el caso de LA FELICIDAD, que siempre ha tenido para hombres y mujeres singular valor entre las metas de sus vidas. La anhelan, la buscan, se esfuerzan por alcanzarla y a menudo la idealizan al punto que la perciben lejana y esquiva.”[14]

No obstante que la felicidad ha sido un tema antiguo tratado por la filosofía, solamente en décadas recientes ha sido tomado por la investigación psicológica. “La Base Mundial de Datos sobre Felicidad” con sede en Holanda, ha reportado que a partir de la década 1961-1970 los estudios sobre felicidad empiezan a tomar vigor, se publicaron en ese periodo 200 trabajos, entre 1971-1980 aparecen 811, y entre 1981-1990 se publicaron 1336 investigaciones. Actualmente se publica un extenso numero de artículos relacionados con la felicidad o bienestar subjetivo, habiéndose fundado en el año 2000, una revista especializada, el Journal of Happiness Studies. Las investigaciones están orientadas a analizar las relaciones entre felicidad y variables psicológicas, sean emocionales, de personalidad y cognitivas; sociales y económicas; demográficas, como genero, edad, estado conyugal; comparaciones etnológicas; investigaciones transculturales, consecuencias de la infelicidad sobre la salud mental y la vida de relación.[15]

La Psicologia de la Felicidad tiene por objeto de estudio, la búsqueda de respuestas a preguntas como: ¿Qué es la felicidad? ¿Cómo se puede definir? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Por qué existe? ¿Qué función cumple en la psicología humana? ¿Cómo se siente ser feliz? ¿Por qué algunas personas son más felices que otras? ¿Cómo se puede identificar a una persona feliz? ¿Cómo hacen los investigadores para su estudio? ¿Qué personas son felices en realidad? ¿Tienen características especiales? ¿Qué tipo de ocupaciones eligen? ¿Qué tipo de vida social tienen? ¿Cómo es su vida familiar? ¿Están casados? ¿Tienen más dinero? ¿Son más exitosos? ¿Cuánta felicidad hay en nuestra sociedad, o en el resto del mundo? ¿Tiene la felicidad el mismo significado a través de diferentes culturas y naciones? ¿Cuáles son las causas reales de la felicidad? ¿Hay algún “secreto “para alcanzar la felicidad?[16] ¿A que grupo de actitudes humanas pertenece la felicidad? ¿Qué la diferencia de otras actitudes próximas como el bienestar, el amor o la autosatisfacción? ¿Existen tipos de felicidad?[17]

Muchos estudiosos se han dado a la tarea de dar respuestas a todas estas inquietudes. Entre ellos sobresalen Michael Argyle, Mihalyi Csikszentmihalyi, Martin Seligman, David Niven y Miguel De Zubiria Samper.

El experto en Psicologia de la Felicidad, Michael Argyle nos advierte que “las fuentes de felicidad son los demás, el matrimonio, la familia, los amigos y otras relaciones sociales son fuentes fundamentales de felicidad”. Su conclusión resuena: ser feliz tiene que ver con los demás, ser feliz requiere encontrarse bien con las personas significativas y consigo mismo: bien con los otros, bien consigo mismo. ¡Ni más ni menos! Ser feliz requiere “engrasar” los vínculos con los padres, los hermanos, los compañeros, profesores, los grupos, la pareja, con los jefes y consigo mismo.[18]

El Psicologo Social David Niven reconfirma a Argyle cuando concluye que de 60 a 65% de la felicidad resulta de tener quienes lo quieran a uno y de tener a quienes querer.[19]

Con respecto a la felicidad, sostiene Miguel De Zubiria que:

  • La felicidad  la crea el balance psicológico interpersonal e Intrapersonal de cada quien.
  • El talento Interpersonal que funda y renueva los vínculos es condición esencial de felicidad.
  • El talento Intrapersonal que orienta la propia existencia es condición esencial de felicidad.
  • La felicidad es un componente esencial del bienestar humano
  • Satisfecha una necesidad animal hay bienestar biológico o placer, satisfecha una necesidad psicológica, hay satisfacción.
  • Satisfecha las demandas psicológicas principales hay felicidad, satisfechas las sociológicas, hay realización o trascendencia.
  • Hay cinco dominios principales de felicidad: familiar, interpersonal, intimo, subjetivo y laboral.[20]

Psicología Afectiva

Y es precisamente el maestro Miguel De Zubiria -sobre los hombros de esos gigantes que le precedieron- quien da el siguiente paso y sienta las bases teóricas de la Psicologia Afectiva.

De la Psicologia Positiva y de la Psicologia de la Felicidad, se nutre y se robustece la Psicologia Afectiva.

La razón es muy sencilla. Al ser la afectividad humana el objeto de estudio de la Psicologia Afectiva, ésta da cuenta de las Competencias Afectivas Intrapersonales (Autovaloración, Autoconocimiento y Autoadministración) e Interpersonales (Valoración del Otro, Conocimiento del Otro y Destrezas interpersonales)[21] que requiere desarrollar una persona interesada en obtener un mayor provecho de los aspectos positivos de la salud:

El Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo, las Fortalezas Personales y la Felicidad.

En otras palabras, una persona que no desarrolle estas competencias afectivas Intrapersonales, interpersonales y Sociogrupales no puede aspirar a tener una mejor calidad de vida, propia de quienes fortalecen esos aspectos positivos de la salud. Es decir, primero lo afectivo, y a partir de ahí, todo lo demás.


[1] Lluch Maria Teresa “Construcción de una escala para medir la salud mental positiva” Tesis Doctoral. Septiembre 1999.  http://soyandrespaz.files.wordpress.com/2010/06/tesis-construccion-de-una-escala-para-evaluar-la-salud-mental-positiva.pdf

[2] Ibid

[3] Ibid

[4] Ibid

[5] Ibid

[6] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[7] Lluch Maria Teresa “Evaluacion empirica de un modelo conceptual de salud mental positiva” Salud Mental. Agosto 2002. Instituto Nacional de Psiquiatria. Mexico. Tesis Doctoral. http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/582/58242505.pdf

[8] Vera Poseck, Beatriz “Psicologia Positiva: Una nueva forma de entender la Psicologia” Papeles del Psicólogo, 2006. Vol. 27(1), pp. 3-8 http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/1279.pdf

[9] Ibid

[10] Ibid

[11] ¿Qué es la Psicologia Positiva? http://psicologia-positiva.com/2009/12/¿que-es-la-psicologia-positiva/

[12] Prada, Eliana Cecilia “Psicologia Positiva y Emociones Positivas” Septiembre de 2005. http://www.psicologia-positiva.com/Psicologiapos.pdf

[13] Ibid

[14] Alarcón, Reynaldo “Investigaciones sobre Psicologia de la Felicidad” 1er Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Psicologia. COLAEPSI 2007. Profesor emérito Universidad Nacional de San Marcos. http://www.colaepsi.psicologico.cl/tematicayponentes/REYNALDOALARCON.pdf

[15] Ibid

[16] Fordyce, Michael “Felicidad Humana: la nueva Psicologia de la Felicidad” http://www.gethappy.net/v101.htm

[17] De Zubiria Samper, Miguel “Psicologia de la Felicidad: fundamentos de Psicologia Positiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[18] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[19] Ibid.

[20] De Zubiria Samper, Miguel “Psicologia de la Felicidad: fundamentos de Psicologia Positiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[21] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

ENSAYO # 1. PSICOLOGÍA AFECTIVA: LA NUEVA PSICOLOGÍA


Mi previsión es que la ciencia social mirará finalmente más allá del remedio y se transformará en una fuerza positiva para comprender y promover las cualidades más elevadas de la vida cívica y personal

Martín Seligman

En algún momento nos equivocamos y estudiamos más la enfermedad que la salud. Durante mucho tiempo la psicología se ha centrado en el tratamiento. Ha llegado el momento de pensar en las vacunas.

Enrique García Fernández-Abascal

La Psicologia Afectiva es la nueva Psicologia. Planteo dos líneas argumentales para sustentar esta tesis: 1) Su validez epistemológica; y 2) Su relevancia y pertinencia.

La primera línea argumental señala que la Psicologia Afectiva es valida epistemológicamente hablando, dado que se nutre de campos teóricos como la salud mental positiva, la teoría de la mente y la teoría de la afectividad humana.

La segunda línea argumental plantea que la Psicología Afectiva es relevante y pertinente, en la medida en que tiene incidencia sobre la persona, el grupo y la sociedad.

VALIDEZ EPISTEMOLÓGICA DE LA PSICOLOGIA AFECTIVA

Salud Mental Positiva

El concepto salud mental surge a mediados del siglo XX y se utiliza para referirse tanto a estados de salud como de enfermedad. La implantación del término ha ido paralela a la concepción integral del ser humano, entendida desde una perspectiva bio-psicosocial. La filosofía que “apadrina” su nacimiento pretende romper con el principio de que la salud mental es simplemente la ausencia de enfermedad y, por tanto, auspiciar la vertiente positiva, es decir, la prevención y la promoción.[1]

Las organizaciones oficiales, como la Organización Mundial de la Salud y la Federación Mundial de Salud Mental y las legislaciones de los diferentes países, que regulan las políticas y normativas en materia de salud, recogen la “ideología” positiva de: “prevención y promoción para todos en el año 2000”. Sin embargo, la realidad práctica, en el campo de la salud mental, se ajusta más a: “tratamiento, rehabilitación y algo de prevención, en los países occidentales, para todos en el año 2000”.[2]

La perspectiva negativa define la salud mental tomando como referencia la enfermedad. Su postulado básico es: ”salud igual a ausencia de enfermedad” y su objetivo fundamental es la curación. Esta perspectiva se corresponde fundamentalmente con el modelo clínico tradicional, responde a la necesidad de tratar los trastornos mentales y refleja la realidad asistencial actual basada en la curación de las personas enfermas. Sin embargo, es un enfoque reduccionista que omite los aspectos positivos inherentes al concepto de salud mental.[3]

La perspectiva positiva intenta definir la salud mental a través de la salud. Su postulado básico es: “salud igual a algo más que ausencia de enfermedad” y, al menos sobre el papel, permite trabajar en la curación, la prevención y la promoción. En esta línea se definió la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1948) cuando señaló que “la salud es el estado de bienestar físico, psíquico y social y no la mera ausencia de enfermedad o minusvalia”. De forma similar, la Federación Mundial para la Salud Mental, en 1962, la definió como “el mejor estado posible dentro de las condiciones existentes”.[4]

La perspectiva positiva concibe la salud mental como el estado de funcionamiento óptimo de la persona y, por tanto, defiende que hay que promover las cualidades del ser humano y facilitar su máximo desarrollo potencial (Belloch, Sandin y Ramos, 1995; Jahoda, 1958; Lluch, 1997a; Martí Tusquets y Murcia Grau, 1987, citados por Lluch, 1999).[5]

La Salud Mental Positiva representa un cambio de paradigma; una re-evolución. Significa pasar de una salud mental en la que predomina el modelo de enfermedad y la perspectiva negativa de la salud, a otra en la que se hace énfasis en la construcción de competencias, la prevención y la promoción de la salud afectiva.

Por décadas, la afectividad se localizó en la gaveta del desajuste psicológico, en el cajón psicopatológico de la psicología clínica y de la psiquiatría. Se la asoció con abulia, ansiedad, depresión, manía. El termino “afectividad” equivale a desorden, emociones intensas, sentimientos exacerbados, pasiones descontroladas.[6]

Tradicionalmente, la psicología se ha dedicado fundamentalmente a investigar, entender o explicar la disfunción, y los profesionales están formados para trabajar con la patología[7].

Durante muchos años la psicología se ha centrado exclusivamente en el estudio de la patología y la debilidad del ser humano, llegando a identificar y casi confundir psicología con psicopatología y psicoterapia. Este fenómeno ha dado lugar a un marco teórico de carácter patogénico que ha sesgado ampliamente el estudio de la mente humana. Así, la focalización exclusiva en lo negativo que ha dominado la psicología durante tanto tiempo, ha llevado a asumir un modelo de la existencia humana que ha olvidado e incluso negado las características positivas del ser humano (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; citados por Vera Poseck, 2006) y que ha contribuido a adoptar una visión pesimista de la naturaleza humana (Gilham y Seligman, 1999; citados por Vera Poseck, 2006).[8]

El modelo patogénico adoptado durante tantos años se ha mostrado incapaz de acercarse a la prevención del trastorno mental. Quizá la clave de este fracaso se encuentre en que la prevención siempre ha sido entendida desde los aspectos negativos y se ha centrado en evitar o eliminar las emociones negativas. De hecho, los mayores progresos en prevención han venido de perspectivas centradas en la construcción sistemática de competencias (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; citados por Vera Poseck, 2006). En este sentido, se ha demostrado que existen fortalezas humanas que actúan como amortiguadoras contra el trastorno mental y parece existir suficiente evidencia empírica para afirmar que determinadas características positivas y fortalezas humanas, como el optimismo, la esperanza, la perseverancia o el valor, entre otras, actúan como barreras contra dichos trastornos.[9]

De forma histórica, la psicología ha concebido al ser humano como un sujeto pasivo, que reacciona ante los estímulos del ambiente. El foco de la psicología aplicada se ha centrado en curar el sufrimiento de los individuos y ha habido una explosión en la investigación de los trastornos mentales y los efectos negativos de estímulos estresores. Los profesionales tienen el cometido de tratar los trastornos mentales de los pacientes dentro de un marco patogénico en el que es crucial la reparación del daño. Sin embargo, la psicología no es sólo un brazo centrado en la enfermedad, es mucho más que eso. En los últimos años se han alzado voces que, retomando las ideas de la psicología humanista acerca de la necesidad del estudio de la “parte positiva” de la existencia humana, han aportado un sólido soporte empírico y científico a esta parte descuidada de la psicología.[10]

Y es esa parte descuidada de la psicología, la que recoge precisamente la Salud Mental Positiva. Paradigma que en sus bases teóricas y en su praxis, agrupa ramas de la Psicologia tales como:

  • La Psicologia Positiva
  • La Psicologia de la Felicidad
  • La Psicologia Afectiva.

Psicología Positiva

La Psicología Positiva es una rama de la psicología que busca comprender, a través de la investigación científica, los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano, durante tanto tiempo ignoradas por la psicología.[11]

Aspectos tales como el Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, la Felicidad, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo y las Fortalezas Personales, son el objeto de estudio de la Psicologia Positiva.

Martin Seligman portavoz de esta nueva rama que propone potenciar las fortalezas humanas para que funcionen como amortiguador ante la adversidad, señala que el mensaje de la Psicología Positiva, es recordarnos que la psicología no sólo versa acerca de arreglar o mejorar lo que está mal, sino que también es acerca de encontrar las fortalezas y virtudes de las personas para lograr una mejor calidad de vida, un mayor bienestar.[12]

La Psicología Positiva parte de los siguientes interrogantes: ¿No sería lógico ocuparnos también de promover la salud más allá de la enfermedad? ¿Ayudar a las personas a tener una vida mejor y no sólo a tener una vida con menos problemas? ¿Estudiar a las personas que aseguran ser felices y saber cómo lo logran? ¿Aprender a saborear los momentos? ¿A experimentar una mayor cantidad de emociones y experiencias positivas? Y ¿Por qué no, a ser más felices?[13]

Psicología de la Felicidad

En la literatura psicológica son muy frecuentes los trabajos orientados a estudiar comportamientos negativos que conllevan malestar psicológico de las personas. La atención que han recibido, por ejemplo, la depresión, el estrés, la frustración, la angustia, la ansiedad, la desesperanza, el pánico, la violencia, la cólera, la agresión, los trastornos adictivos y psicóticos, entre otros, probablemente se deba a que constituyen problemas del comportamiento que requieren urgente intervención psicológica o psiquiátrica. No han tenido la misma suerte la dilucidación de fenómenos como la alegría, el entusiasmo, el optimismo, el amor, la simpatía, la solidaridad, la amistad, la risa y la felicidad que reflejan estados positivos del comportamiento. Algunos de estos hechos han constituido temas de la reflexión filosófica, y solo recientemente están atrayendo la atención de la investigación psicológica. Tal es el caso de LA FELICIDAD, que siempre ha tenido para hombres y mujeres singular valor entre las metas de sus vidas. La anhelan, la buscan, se esfuerzan por alcanzarla y a menudo la idealizan al punto que la perciben lejana y esquiva.”[14]

No obstante que la felicidad ha sido un tema antiguo tratado por la filosofía, solamente en décadas recientes ha sido tomado por la investigación psicológica. “La Base Mundial de Datos sobre Felicidad” con sede en Holanda, ha reportado que a partir de la década 1961-1970 los estudios sobre felicidad empiezan a tomar vigor, se publicaron en ese periodo 200 trabajos, entre 1971-1980 aparecen 811, y entre 1981-1990 se publicaron 1336 investigaciones. Actualmente se publica un extenso numero de artículos relacionados con la felicidad o bienestar subjetivo, habiéndose fundado en el año 2000, una revista especializada, el Journal of Happiness Studies. Las investigaciones están orientadas a analizar las relaciones entre felicidad y variables psicológicas, sean emocionales, de personalidad y cognitivas; sociales y económicas; demográficas, como genero, edad, estado conyugal; comparaciones etnológicas; investigaciones transculturales, consecuencias de la infelicidad sobre la salud mental y la vida de relación.[15]

La Psicologia de la Felicidad tiene por objeto de estudio, la búsqueda de respuestas a preguntas como: ¿Qué es la felicidad? ¿Cómo se puede definir? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Por qué existe? ¿Qué función cumple en la psicología humana? ¿Cómo se siente ser feliz? ¿Por qué algunas personas son más felices que otras? ¿Cómo se puede identificar a una persona feliz? ¿Cómo hacen los investigadores para su estudio? ¿Qué personas son felices en realidad? ¿Tienen características especiales? ¿Qué tipo de ocupaciones eligen? ¿Qué tipo de vida social tienen? ¿Cómo es su vida familiar? ¿Están casados? ¿Tienen más dinero? ¿Son más exitosos? ¿Cuánta felicidad hay en nuestra sociedad, o en el resto del mundo? ¿Tiene la felicidad el mismo significado a través de diferentes culturas y naciones? ¿Cuáles son las causas reales de la felicidad? ¿Hay algún “secreto “para alcanzar la felicidad?[16] ¿A que grupo de actitudes humanas pertenece la felicidad? ¿Qué la diferencia de otras actitudes próximas como el bienestar, el amor o la autosatisfacción? ¿Existen tipos de felicidad?[17]

Muchos estudiosos se han dado a la tarea de dar respuestas a todas estas inquietudes. Entre ellos sobresalen Michael Argyle, Mihalyi Csikszentmihalyi, Martin Seligman, David Niven y Miguel De Zubiria Samper.

El experto en Psicologia de la Felicidad, Michael Argyle nos advierte que “las fuentes de felicidad son los demás, el matrimonio, la familia, los amigos y otras relaciones sociales son fuentes fundamentales de felicidad”. Su conclusión resuena: ser feliz tiene que ver con los demás, ser feliz requiere encontrarse bien con las personas significativas y consigo mismo: bien con los otros, bien consigo mismo. ¡Ni más ni menos! Ser feliz requiere “engrasar” los vínculos con los padres, los hermanos, los compañeros, profesores, los grupos, la pareja, con los jefes y consigo mismo.[18]

El Psicologo Social David Niven reconfirma a Argyle cuando concluye que de 60 a 65% de la felicidad resulta de tener quienes lo quieran a uno y de tener a quienes querer.[19]

Con respecto a la felicidad, sostiene Miguel De Zubiria que:

  • La felicidad  la crea el balance psicológico interpersonal e Intrapersonal de cada quien.
  • El talento Interpersonal que funda y renueva los vínculos es condición esencial de felicidad.
  • El talento Intrapersonal que orienta la propia existencia es condición esencial de felicidad.
  • La felicidad es un componente esencial del bienestar humano
  • Satisfecha una necesidad animal hay bienestar biológico o placer, satisfecha una necesidad psicológica, hay satisfacción.
  • Satisfecha las demandas psicológicas principales hay felicidad, satisfechas las sociológicas, hay realización o trascendencia.
  • Hay cinco dominios principales de felicidad: familiar, interpersonal, intimo, subjetivo y laboral.[20]

Psicología Afectiva

Y es precisamente el maestro Miguel De Zubiria -sobre los hombros de esos gigantes que le precedieron- quien da el siguiente paso y sienta las bases teóricas de la Psicologia Afectiva.

De la Psicologia Positiva y de la Psicologia de la Felicidad, se nutre y se robustece la Psicologia Afectiva. Hecho que ratifica –en parte- la tesis central de este ensayo:

La Psicologia Afectiva es la nueva Psicología

La razón es muy sencilla. Al ser la afectividad humana el objeto de estudio de la Psicologia Afectiva, ésta da cuenta de las Competencias Afectivas Intrapersonales (Autovaloración, Autoconocimiento y Autoadministración) e Interpersonales (Valoración del Otro, Conocimiento del Otro y Destrezas interpersonales)[21] que requiere desarrollar una persona interesada en obtener un mayor provecho de los aspectos positivos de la salud:

El Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo, las Fortalezas Personales y la Felicidad.

En otras palabras, una persona que no desarrolle estas competencias afectivas Intrapersonales, interpersonales y Sociogrupales no puede aspirar a tener una mejor calidad de vida, propia de quienes fortalecen esos aspectos positivos de la salud. Es decir, primero lo afectivo, y a partir de ahí, todo lo demás.

De modo que es en la Psicología Afectiva, en la que convergen todas las bases teóricas de la Salud Mental Positiva. Pero la validez y sobre todo, la solidez epistemológica de la Psicologia Afectiva no radica sólo en ello, sino, en que se nutre de un novísimo hallazgo científico: La Teoría de la Mente, de la cual a su vez se desprende la Teoría de la Afectividad Humana.

Teoría de la Mente

Desde una perspectiva modular-evolucionista; sostiene esta teoría que la Mente Humana está compuesta por tres Macromódulos (psicológico, práxico y nocional)  y es el resultado de un larguísimo proceso evolutivo. “El primer Macromódulo –psicológico-  debió aparecer hace 35 millones de años, en respuesta original a la compleja vida social de los antropomorfos (orangutanes, gorilas y chimpancés). Entender mejor a los otros le permitió al macho acceder al poder de la banda y a la hembra convertirse en la mejor madre de todas. Ambos lo necesitaban con urgencia.”[22]

El segundo Macromódulo –práxico- debió aparecer hace dos millones de años, lo sugieren las evidencias de herramientas de piedra elaboradas con plena intención. La evolución del Macromódulo práxico arranca con el Homo Habilis.[23]

El tercer Macromódulo –nocional- es muy reciente, cuenta con sólo 50 mil años. Breve lapso cuando el pensamiento, el lenguaje, el arte y la religión producen el big bang cultural y psicológico humano del cual nacimos todos, la fecha definitiva del nacimiento de la especie humana.[24]

Lo anterior, nos permite deducir entonces que la dimensión afectiva de la mente es más antigua incluso que el mismo hombre. Se remonta a los antropomorfos. Quienes tuvieron que desarrollar el modulo Interpersonal de ese primer Macromódulo psicológico para poder “descifrar a los otros, sus intenciones y conductas”[25]

El Macromódulo psicológico, se especializa en <conocer>, <valorar> e <interactuar> con otras subjetividades o mentes. -Como vimos en líneas previas- arrancó su marcha 35 millones de años atrás en los monos antropomorfos, para quienes conocer a sus congéneres –su intención, deseo, motivación a cada instante- fue definitivo.[26]

La mente psicológica, o Macromódulo psicológico, procesa sujetos, sus ilusiones, anhelos, pensamientos, creencias, angustias, simpatías, antipatías. Es su materia prima. Aunque no sólo estos “objetos”, también procesa características similares de los grupos y ¡a ella misma! Por esta razón, al Macromódulo psicológico lo arman tres módulos:

  • El módulo psicológico INTERPERSONAL (procesa estados subjetivos de los otros)
  • El módulo psicológico GRUPAL (procesa estados subjetivos de grupos)
  • El módulo psicológico INTRAPERSONAL (procesa estados subjetivos del sí mismo).[27]

En orden evolutivo, el primer modulo psicológico en desarrollarse fue el Interpersonal, seguido por el Grupal y por último el Intrapersonal. “Todo tuvo su razón de ser. El módulo psicológico interpersonal valoró, descifro e interactuó con otras mentes como un asunto decisivo y fundamental en la adaptación de los homínidos. De este dependió ni más ni menos que el bienestar personal de su usuario.[28]

El modulo psicológico grupal realiza idénticas funciones, pero sobre grupos, en los cuales siempre están insertos los humanos, como las hormigas. Grupos tan variados, como la efímera agrupación que desaparece al sonar la campana del recreo, hasta la empresa en que laborará la persona durante toda su existencia como trabajador.[29]

Por ultimo, el modulo psicológico Intrapersonal conoce, valora y dirige al yo. Le permite auto-conocer-se, auto valorar-se y dirigir su existencia. El Autoconocimiento le dice quién es, de dónde viene, cuáles son sus intereses, metas, sueños: le da un plano preciso de si mismo. La Autovaloración aprecia sus fortalezas, sus puntos medios y sus áreas débiles, le confirma qué puede lograr y qué no. La Autoadministración, le indica cómo realizar sus anhelos.[30]

Y es justo aquí donde nace la teoría de la afectividad humana; en el estudio de la dimensión afectiva de la Mente. De eso se ocupa la Psicología Afectiva.

Teoría de la Afectividad Humana

La Psicología de la Afectividad prácticamente fue marginada de los textos, las discusiones y las investigaciones de la psicología académica y profesional. La causa de esta tremenda omisión, estuvo en que la segunda mitad del siglo XX trajo la re-evolución cognitiva. De ella surgieron fructíferas interdisciplinas como la neuropsicología, la neurolingüística y la psicolingüística, cuyos conocimientos fértiles aportaron una mejor visión de la mente humana. Sin embargo, la re-evolución cognitiva parece llegar a su fin; en el ambiente académico varios indicios anticipan un nuevo paradigma para el siglo XXI.[31] Y ese paradigma es el imperio de la afectividad. La re-evolución afectiva.

Pero dicha re-evolución tiene sus antecedentes. Según De Zubiria, la re-evolución cognitiva venció la visión conductista que explicó el comportamiento humano con “leyes” obtenidas de la experimentación con ratas de laboratorio. La re-evolución cognitiva observó al ser humano de una nueva manera: como un ser dotado de mente, mientras echó al baúl la idea incorrecta de organismo sin mente. Autómatas cuya existencia la guiarían los reforzamientos (comida, agua, sexo… palmaditas en el hombro) y la evitación (los castigos).[32]

Los conductistas sobresimplificaron las leyes de la conducta por un capricho metodológico: se restringieron a estudiar ratas blancas mientras accionaban una palanca en la caja de Skinner, y se restringieron a observar condicionamientos en perros que escuchaban sonidos previos a la aparición del deseado alimento.[33]

Los cognitivistas dieron nacimiento a la nueva Psicologia del aprehendizaje en reemplazo de la vieja Psicologia del aprendizaje (clásico y operante); estimularon estudiar el pensamiento, y el aprehendizaje re-evolucionó la mirada sobre el hombre, sobre su manera peculiar de autoconfigurarse, asimilando conocimientos y afectos de otros seres de su misma cultura.[34]

Esta renovación pronto afecto a la educación y a la Psicologia educativa. Mutó en concebir al alumno clásico pasivo, que estudiaba solo por calificaciones, receptor de reforzadores y evitador de castigos, en un individuo que aprehende, un aprehendiz que asimila pensamientos y teorías, que razona, induce e hipotetiza, motivado desde adentro: un ser humano genuino.[35]

Sin lugar a dudas, la re-evolución cognitiva rindió sus frutos. Aunque olvido un “pequeño” detalle: el corazón del ser humano (su sentir, su dimensión afectiva); omitió que los niños y jóvenes son seres apasionados, entusiastas, con metas y anhelos, portadores de angustias, buscándole sentido a su vida, no sólo autómatas que inducen, deducen y formulan hipótesis. Olvidó que el intelecto sirve a las pasiones.[36] Ignoró que la afectividad es la dimensión primaria y más remota de la mente humana.

La Psicologia Afectiva se ocupa entonces de la afectividad humana. Ahora bien, ¿Qué es la afectividad humana?

De acuerdo con Miguel De Zubiria, la afectividad humana es valorar las realidades humanas. ¿Realidades humanas? Si, realidades, en plural. Las personas no habitamos una sola realidad, sino tres. Así lo sabemos desde que Karl Popper nos lo describiera en su teoría de los tres mundos. Veamos un poco más al respecto:

Además del mundo material, físico y biológico, común a todos los organismos vivos (Mundo-1), los humanos habitamos dos mundos adicionales: el Mundo-2 y el Mundo-3.

El Mundo-1 reúne las cosas y los seres vivientes, que regular, pero imprecisamente, se designa como la Realidad. La realidad con mayúscula, supuestamente la única y genuina realidad. Designación que el filosofo Popper considera miope y pobre, puesto que también son reales otros dos planos.[37]

Además de las cosas y los seres, otras “cosas” para los humanos son tan reales o más que ellas, entre ellas, ¡ellos mismos! Los sujetos, quienes arman el Mundo-2 de realidades subjetivas como los sentimientos, las angustias, los pensamientos, las palabras, configuran el segundo plano (tan real como cualquiera, o más) en donde vive la mayor parte del tiempo toda persona.[38]

El Mundo-3 agrupa las creencias y los valores creados por los homínidos. En particular, sus tres sistemas: el conocimiento (ciencia),  los valores estéticos (arte), y lo jurídico y ético (axiología).[39]

Tres mundos o tres realidades, dan lugar a tres afectividades: la afectividad práxica (Mundo-1). La afectividad psicológica (Mundo-2) y La afectividad cultural (Mundo-3). Juntas, constituyen la Afectividad Humana.

La afectividad práxica valora y opta ante las realidades objetivas (m1) (…) En los millones de años que nuestros antepasados recorrieron el mundo, siempre al borde de extinguirse en las dificilísimas llanuras africanas, dichas valoraciones fueron decisivas. Hoy algunos grupos por la muerte indiscriminada de ballenas, por el calentamiento global del planeta, por las horribles condiciones en que se depositan millones de pollos y gallinas en jaulas asfixiantes.[40]

Con respecto a la afectividad cultural (m3), dice De Zubiria que funciona cuando alguien decide escuchar una sonata para violín o alguna canción de rock, o asistirá un recital de poesía o estudiar una escultura, o también decide orientar su vida hacia la matemática, la física, la biología, la psicología, o la sociología que le encantan.[41] Es el amor por la cultura como tal y por los productos de la mente.

La afectividad psicológica valora y opta ante realidades subjetivas humanas (m2). Y según su objeto de aplicación, puede dividirse en Interpersonal, Intrapersonal y Sociogrupal.[42]

Como equivocadamente sugieren varios autores obnubilados por el éxito del tema “inteligencia emocional”, penetrar la escencia de otra persona, es mucho más que leer su estado emocional. La lectura emocional la logra hasta el más inexperto niño; no así la lectura sentimental, y menos la lectura actitudinal o la lectura valorativa profunda, que descifra el ser intimo del otro.[43]

El módulo interpersonal no solamente “lee” estados emocionales (por este error conceptual es que ha sido llamado equivocadamente INTELIGENCIA EMOCIONAL) sino que penetra la subjetividad del otro.[44] Es decir, dicho modulo permite dar cuenta –además de las emociones- de los sentimientos, las actitudes, los valores y los principios que movilizan al otro.

Pero para conocer un poco más de la forma como actúa este modulo interpersonal, veamos a continuación una descripción más detallada:

  1. Afectividad Interpersonal[45]

La afectividad interpersonal tiene por tarea comprehender a otros. Su expresión superior la constituye el talento interpersonal. Componen el modulo interpersonal: la unidad cognitiva (conocimiento interpersonal), la unidad afectiva (aprecio interpersonal) y la unidad ejecutiva (destrezas interpersonales)

1.1        Conocimiento Interpersonal[46]

Es construir una teoría del otro con base en la proposicionalización de sus afectos, sus creencias y sus roles. Teoría del otro con enorme beneficio práctico para quien la fabrica. Le permite explicar sus acciones y predecir como se comportará –el otro- en circunstancias futuras.

¿De dónde obtienen conocimiento interpersonal los seres humanos?

Según la psicología afectiva las fuentes privilegiadas de dicho conocimiento las crean tres operaciones psicológicas interpersonales:

  1. Escuchar
  2. Observar
  3. Deducir

Escuchar a la persona que dice de sí misma o preguntarle a otras personas cercanas. Observarla en varias situaciones y contextos e inferir sus afectos (qué quiere), sus creencias (qué cree) y sus roles (qué hace). En tercer término, con esos conocimientos deducir comportamientos de la persona que ratifiquen o invaliden mis conocimientos extraídos. Escuchar, observar y deducir conductas.[47]

1.2        Valorar a otro[48]

Después de elaborar una teoría del otro, el conocimiento debe atravesar la unidad afectiva interpersonal para que ella dictamine su veredicto, lo someta a sus preferencias y actitudes personales. Esta operación informa si cada característica descubierta en el otro conviene o perjudica. El conocimiento interpersonal sirve para decidir qué hacer. Si conviene mantener a alguien como compañero, o llevarlo a la categoría de amigo o a la categoría de amante, o socio, o novio o esposo. O si por el contrario, la amistad, el noviazgo, el matrimonio con esa persona no tiene caso; circunstancia cuando es mejor concluir la relación, antes de que en adelante cause mayores sacrificios.

Es menester subjetivizar cada conocimiento, valorarlo: aplicarle la operación afectiva valorar, que precisamente fabrica juicios de valor sobre cada característica del otro. El resultado me muestra sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Además, el resultado ocurre de cara a mi propia escala de valores y preferencias interpersonales, no a una cualquier escala, sino a la mía propia. En esencia, dicha valoración me indicará si debo invertir más, invertir menos, cancelar el nexo o esperar a ver como evoluciona la relación. Una gran ventaja. Conocer a otros me permite elegir los mejores amigos, socios, novias, amantes, esposa y evitar dolorosos sufrimientos.

1.3        Destrezas Interpersonales[49]

La operación afectiva optar no cierra el proceso, genera la motivación actuar, muchas veces por la ruta de la comunicación interpersonal. Pero, cómo comunicarle algo al otro, dudas, incertidumbres, anhelos, o deseos causa su previsible reacción, positiva como negativa; conviene planear bien QUÉ, CÓMO Y CUÁNDO hacerlo. Planeación y ejecución que el lenguaje coloquial sintetiza en ser diestro interpersonalmente. De eso se trata, de dominar la pragmática comunicativa interpersonal cuyo mejor indicador es la asertividad –ser asertivo-. Es asertivo quien integra el qué, el cómo y el cuándo de modo FUNCIONAL. La asertividad define el súmmum de la competencia interpersonal, debemos enseñársela temprano a nuestros hijos y aprehendices, les resultará vital, ni más ni menos que para ser felices.

Psicología Afectiva subdivide la destreza interpersonal en cuatro competencias:

1.3.1 querer-saber- iniciar vínculos

1.3.2          querer-saber- profundizarlos

1.3.3          querer-saber- desconflictualizarlos

1.3.4          querer-saber- concluirlos

Note que a cualquier competencia le precede la expresión querer-saber la razón es que además del hacer mismo (expresividad) requiere una actitud favorable (afectividad) y a la vez contar con conocimiento (cognición) sobre los estándares que cada subcultura, grupo o persona acepta en tal condición. Colosal paquete de enseñanzas interpersonales –la asertividad- que antiguamente le enseñaban con paciencia y generosidad todos los parientes al niño hasta hacerlo un hombre o mujer. Hoy nadie lo enseña, ocupados los colegios por las matemáticas, la física, la química, las ciencias sociales, los idiomas y la gramática; y los padres y madres dedicados a suplir la existencia material de su crio. Nadie asume tamaña tarea.

2. Afectividad Intrapersonal[50]

La afectividad Intrapersonal moviliza los mecanismos de autocomprehensión. Es condición esencial de felicidad el talento Intrapersonal que orienta la propia existencia. La psicología afectiva tiene como argumentales que las personas felices se Autoconocen, se Autovaloran y se Autoadministran (dirigen su vida)

2.1        Autoconocimiento[51]

Con dificultad enorme se conoce a otra persona. ¿Qué podría decirse entonces de conocerse a sí mismo? ¿Cómo opera el autoconocimiento? Muy distinto a como maniobra el conocimiento de los objetos exteriores y comunes, descifra los afectos, las creencias y los roles de una subjetividad, ¡la suya propia!

De acuerdo con la Psicología Afectiva, al descifrar los afectos, creencias y los roles la autoconciencia posee tres operaciones privilegiadas:

  • Escuchar a otros hablar acerca de él. Esta operación aprovecha el conocimiento de personas próximas quienes lo tratan de tiempo atrás (hermanos, amigos, amigas, padres, novia), quienes mediante las mismas operaciones pero interpersonales, logran una imagen fiel y fina suya, una Teoría.

  • Inducir conocimiento Intrapersonal. En este caso el Sí mismo observa al YO y generaliza acerca de sus formas regulares de actuar. Observa al observador.

  • Deducir conocimiento Intrapersonal. El Sí mismo toma de su extensa teoría personal cualquier conocimiento y deriva hipótesis. Este conocimiento puede contrastarlo contra lo que otros saben o contra las acciones reales del Yo.

Autoconocerse significa autoproposicionalizarse o crear proposiciones sobre sí mismo. ¿Qué son los propios estados internos a los que alude Goleman en su libro best seller La inteligencia emocional? En psicología afectiva, los estados internos son las creencias, los afectos y los roles de cada quien, los cuales configuran su Ser. Superan las emociones y los afectos e incluyen las creencias y los roles que desempeña. Descubrir –proposicionalizar o conceptuar- los afectos, creencias y roles propios resulta ser la tarea esencial del autoconocimiento o de la autoconciencia.

En síntesis ¿Qué conoce el autoconocimiento?:

  • Mis roles
  • Mis afectos
  • Mis creencias

2.2 Autovaloración[52]

Tanto la buena como la mala autoestima atañe al desempeño de alguien; resulta de sus actuaciones, más que de los elogios que recibe y las palmaditas en el hombro. He aquí el problema. El dispositivo autoestima promedia los DESEMPEÑOS más que los halagos recibidos. La autovaloración es un proceso con tres características:

  1. Promediador
  2. Basada en desempeños reales
  3. Siempre inconclusa

Autovalorarse resulta un proceso afectivo complejo, extenso, siempre inconcluso. Proceso afectivo que compara contra un parámetro (los otros) el propio desempeño real y juzga su valor. Complejo, pues valora actuaciones propias. Extenso, pues abarca todas las acciones de la persona. Inconcluso, pues cada nueva circunstancia lo hace funcionar, ya que la existencia humana es devenir y cambio.

2.3        Autoadministración[53]

La Autoadministración agrupa a los dispositivos que intervienen sobre el YO mientras se gestionan afectos, creencias y comportamientos: los tres “recursos” con los que los humanos viven su vida. Además funciona proactivamente. No solo inhibe acciones, o sentimientos, o creencias indeseables, sino que sobre todo conduce la propia vida hacia los destinos que el Sí mismo se traza, la dirige dotándola de sentido, de dirección.

La Autoadministración encausa al Yo en alguna dirección, la que elige el Si mismo, logra dominar al caballo, en lugar de que el caballo lo domine a él.

La Autoadministración es ejecutiva, práctica, operativa. Atañe al saber hacer, al saber práctico para dirigir y administrar nuestro caballo.

La Autoadministración tiene tres funciones:

  1. La función organizativa
  2. La función ejecutiva
  3. La función de monitoreo

La Autoadministración se vale de la operación afectiva motivar, la cual canaliza las energías psicológicas. Esta operación tiene dos sentidos: proactiva e inhibitoria. En el primer caso operan a su vez la automotivación o el estado de flujo.

Además de lo anterior, la Psicologia Afectiva sostiene como tesis central la idea de que a una subjetividad la arman creencias, afectos y roles. Creencias relativas al mundo, la sociedad y los seres humanos incluido él mismo; sentimientos dirigidos al mundo, la sociedad y él mismo; y además de un conjunto de desempeños o roles sociales.[54]

La Psicologia Afectiva denomina como instrumentos afectivos a las emociones, sentimientos, actitudes, valores y principios. Plantea que los seres humanos actúan bajo el influjo o guía de algunos de estos instrumentos. Desde el más elemental (emociones) hasta el más desarrollado (principios).

De acuerdo con la Psicologia Afectiva, el desarrollo personal, afectivo y profesional, reside en el desarrollo psicológico Intrapersonal, Interpersonal y Sociogrupal.[55]

En fin, la re-evolución afectiva, en gestación, explicará los fines que rigen a cada ser humano, y por ende hará sugestivas propuestas respecto a cómo educar hombres y mujeres plenos afectivamente: apasionados, alegres y amorosos.[56]

Dicha re-evolución será liderada por la Psicologia Afectiva, y respaldada por los hallazgos teóricos de la Psicologia Evolutiva, la Salud Mental Positiva (Psicologia Positiva y Psicologia de la Felicidad) la Teoría de la Mente y la Teoría de la Afectividad Humana.

Hasta aquí la línea argumental que da cuenta de la validez epistemológica de la Psicologia Afectiva, y que permite demostrar hasta este punto la validez de la tesis principal de este ensayo:

La Psicología Afectiva es la nueva Psicología

No obstante todo lo anterior y dada la solidez teórica de la Psicologia Afectiva, su verdadera importancia no pasa sólo por su validez científica, ésta más bien estriba en la relevancia y pertinencia que se hace manifiesta en la incidencia que tiene la afectividad sobre la vida de las personas, los grupos y la sociedad en su conjunto.

RELEVANCIA Y PERTINENCIA DE LA PSICOLOGIA AFECTIVA

Para nadie es un secreto que vivimos en una sociedad enferma. No de otra forma se puede calificar a una sociedad en la que sus índices de violencia, -de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Medicina Legal- dan cuenta de 29.433 necropsias por muerte violenta durante el año 2009, representando un incremento de 2.475 muertes, equivalente a un 9.2% más en relación con el 2008.[57]

Ha sido tanta la sangre que se ha derramado en este país, que ya nos acostumbramos a la muerte. Nada más en el año 2009, murieron asesinadas 17.717 personas, 16.2% más que en 2008.[58] Es decir, en lugar de reducir, la cifra aumenta. Y si por los lados del homicidio “llueve”, las cifras relacionadas con el suicidio tampoco son muy halagadoras. De acuerdo con el citado informe de Medicina Legal, en el año 2009 se quitaron la vida 1.845 personas, 0.3% más que en 2008.

El homicidio, sea cual sea el móvil, representa una afrenta contra la humanidad. Nadie tiene derecho a quitarle la vida a otro de forma dolosa. Y si esto ocurre con el asesinato, ¿qué se puede decir entonces del suicidio?

Es una pena que alguien se quite la vida. Pero es más lamentable reconocer que detrás de esa letal decisión, se esconde la posibilidad de que se habría podido evitar, porque las causas que llevaron a esa decisión, indudablemente tienen que ver con la dimensión afectiva.  Si es así, la formación afectiva habría sido determinante para contrarrestar esa medida. Formación Afectiva que hoy es posible llevar a cabo con los insumos teóricos y prácticos provenientes de la Psicologia Afectiva.

Basta con revisar la “Posible Razón del Suicidio”. De acuerdo con Medicina Legal, se encontró que los conflictos amoro­sos, y la falta de motivación en varios niveles o áreas de ajuste de las mujeres y de los hombres, eran las probables causas para que se suicidaran las perso­nas. De hecho, esas 1.845 personas ha­brían decidido quitarse la vida por posibles problemas dentro de las relaciones de pareja o con su ex pareja, por desmotivación frente a circunstancias económi­cas o por la presencia de enfermedades tanto físicas como mentales[59].

“1.845 personas ha­brían decidido quitarse la vida por posibles problemas dentro de las relaciones de pareja o con su ex pareja.” Esto hay que subrayarlo, la pareja es una de las más nutritivas fuentes de felicidad, pero paradójicamente, a su vez es una de las mayores fuentes de Infelicidad. Tanta, que las personas se suicidan cuando no son capaces de superar una separación. Ahora bien, ¿se quitan la vida por ello? ¿No será más bien que la raíz del suicidio está en la carencia de competencias afectivas Intrapersonales e Interpersonales que les permita afrontar la adversidad de una mejor manera? Está claro que desde la Psicologia Afectiva, la respuesta está por los lados del segundo interrogante.

Cuando una persona no desarrolla autoestima, cuando no se quiere a si mismo; cuando es incapaz de iniciar, profundizar, desconflictuar y terminar vínculos afectivos; cuando carece de destrezas interpersonales (asertividad) cuando no le haya sentido a la vida, cuando no sabe motivarse y gobernar su propia existencia… es muy probable que termine suicidándose. No porque perdió a su pareja, o porque se ha quebrado económicamente, o porque a raíz de una accidente perdió alguna de sus capacidades. Al fin de cuentas, son adversidades que hacen parte de la vida misma, y las enfrentamos con nuestras competencias afectivas, mismas que infortunadamente no desarrollan quienes optan por tan fatal camino.

Y lo más triste es que son los jóvenes los que se están suicidando. Según Medicina Legal, jóvenes entre los 20 y los 30 años son los que más suicidios presentaron el año pasado. El registro dice que 427 se quitaron la vida por tener, generalmente, relaciones de pareja disfuncionales y dificultades en su situación económica.[60]

Lo dicho, el asunto es afectivo. Luego entonces se puede prevenir. ¿No es este un argumento contundente para demostrar la necesidad de formación afectiva? La gente se está matando!!! Las personas se están suicidando y muchos se preguntan ¿Por qué? Y buscan las causas en el mundo externo de los individuos, pero no, el problema esta adentro, porque si fuera externa la causa, ya todos nos habríamos quitado la vida. Insisto, hace falta con suma urgencia formación afectiva. Formación que nos enseñe a valorar la vida de los demás, pero sobre toda la vida propia. Formación que nos enseñe a construir buenas relaciones de pareja, que nos enseñe a procesar las naturales perdidas de la vida, que nos enseñe a afrontar las vicisitudes propias de la existencia.

Pero también necesitamos formación que nos enseñe a relacionarnos con los demás. A vivir en sociedad. Y en este punto, las cifras de Medicina Legal tampoco son nada alentadoras. Según esta entidad, en el año 2009, realizó 303.471 reconocimientos médicos por lesiones personales, con respecto al año 2008 se practicaron 11.315 peritaciones más que representan un incremento del 3.9%.[61] No obstante que seguramente no son reportados todos los casos, de por si la cifra ya es considerable e indicadora de la intolerancia con la que nos relacionamos con el otro. Nada más la violencia interpersonal (riña, atraco, etc) arrojo una cifra de 138.617 lesionados. La violencia intrafamiliar 93.859 y los delitos sexuales 21.612 casos.

Las anteriores cifras son indicadoras del alto precio que paga una sociedad que no forma afectivamente a sus ciudadanos. No basta con “educación emocional”, tampoco son suficientes las cátedras de ética y valores, ni las charlas de derechos humanos. Es necesario comprender la naturaleza del hombre y actuar en consecuencia. Es urgente la formación afectiva.

Por eso es tan relevante y pertinente la Psicologia Afectiva.

DERIVADAS

Derivada 1

La Psicología Afectiva es la base para la Formación Afectiva, y ésta tiene un triple propósito

La Psicologia Afectiva se nutre y se robustece de la Psicologia Positiva y la Psicologia de la Felicidad. Trilogía que constituye el cuerpo teórico de la Salud Mental Positiva y ofrece las herramientas para la Formación Afectiva, la cual tiene un triple propósito:

  1. Dotar a las personas de las competencias afectivas Interpersonales requeridas para Valorar, Conocer e Interactuar con otras personas, siguiendo con las competencias afectivas Intrapersonales requeridas para Autovalorarse, Autoconocerse y Autoadministrarse, y concluyendo con las competencias afectivas Sociogrupales requeridas para Valorar, Conocer e Interactuar con grupos informales, formales, pequeños, medianos, grandes, comunitarios y empresariales, de cualquier tipo que estos sean.[62]
  2. Trabajar en la prevención de la violencia, el maltrato y en la promoción del autocuidado y el cuidado del otro.
  3. Trabajar en aspectos tales como el Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, la Felicidad, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo y las Fortalezas Personales.

Cuando una persona recibe este tipo de Formación Afectiva tiene en sus manos poderosas herramientas para afrontar la vida. Si una sociedad le apunta a la formación afectiva de sus ciudadanos, muy seguramente los indicadores de violencia tenderán a reducirse drásticamente, repercutiendo en una mejor calidad de vida para todos.

TODOS, -sin excepción- debemos recibir formación afectiva, no importa la edad, no obstante, entre más temprano se empiece mucho mejor, mayor es el impacto. Ahí juega un papel fundamental la escuela, pero sobre todo, el hogar, la comunidad, los medios de comunicación y las organizaciones que estén interesadas en formar seres humanos que aprendan a amarse a si mismos, a los demás y a vivir en sociedad.

Por eso es tan pertinente y relevante la Psicologia Afectiva, por eso es la nueva Psicologia. Porque brinda las herramientas requeridas para trabajar la afectividad, para formar afectivamente a las personas, los grupos y a la sociedad en general.

¿O acaso existe algo más importante que formar personas felices? ¿Personas que sepan interactuar consigo mismo y con los demás? ¿Personas que desarrollen competencias afectivas Intrapersonales e interpersonales? ¿Personas que sepan dirigir su existencia, gobernar su propia vida? ¿Personas que aprendan a ser mejores padres, hermanos, hijos, trabajadores, novios, esposos, compañeros, amigos, y sobre todo mejores ciudadanos?

No existe nada más importante que aprender a ser persona, que aprender a vivir en comunidad y en sociedad. Y como bien lo señala el maestro Miguel De Zubiria: “esa es la ilusión de las personas comprometidas de corazón con la Psicologia Afectiva, comprometidas en descifrar las formas de penetrar (sentir, conocer e interactuar) con otras mentes.”[63] Comprometidas en aportar su grano de arena para humanizar al hombre, para hacer de nuestra sociedad, un mejor lugar donde vivir.

Derivada 2

Se requiere impulsar la Psicología Afectiva

El hecho de que la Psicologia Afectiva cuente con un copioso respaldo empírico y un solido fundamento teórico, obliga a que las nuevas generaciones de psicólogos, pedagogos y gentes interesadas en el estudio de la afectividad, se den a la tarea de multiplicar e impulsar los conocimientos y aplicaciones de esta nueva Psicología.

Para posicionar la Psicologia Afectiva, se requiere también que las instituciones formadoras de los futuros profesionales de la Psicologia, den el salto hacia la salud mental positiva y se pongan a tono con las nuevas realidades y necesidades sociales. No de otra forma se podrá lograr que la sociedad en su conjunto valore y demande los servicios de formación afectiva, promoción de la salud afectiva y prevención de la violencia y el trastorno mental afectivo. Servicios perfectamente pertinentes y relevantes en el mundo actual y venidero, dada su incidencia sobre la persona, los grupos y la sociedad en general.

En definitiva, si queremos que la psicología se articule en el entramado social, que incremente la demanda de psicólogos y que la profesión adquiera un nivel preferencial en la sociedad del siglo XXI, debemos adaptar las intervenciones a las necesidades de los usuarios y trabajar mucho más en la vertiente positiva de la salud.[64] Debemos multiplicar e impulsar la Psicologia Afectiva.

Es decir, trabajar para que el producto que ofrecemos llegue a un sector cada vez más amplio de la población. En la medida que hagamos promoción y potenciemos los recursos del ser humano, las tasas de prevalencia de los trastornos disminuirán y una parte importante de los presupuestos dedicados a la enfermedad podrán reinvertirse en la salud. Por tanto, es necesario que los organismos oficiales y las universidades potencien el desarrollo de líneas de investigación dirigidas a: elaborar modelos de salud mental positiva, identificar los factores que promueven la salud y diseñar programas de entrenamiento para diferentes grupos sociales: adolescentes, personal sanitario, personas de la tercera edad[65], padres y madres de familia, cuidadores, educadores, etc. De igual modo, trabajar en la prevención y la promoción de la salud mental, desde el ámbito individual y comunitario, creando entornos favorables y entrenando habilidades personales.[66]

Por ultimo, es importante aplicar lo que se predica. Por eso es valido preguntarse: ¿Los profesionales de la salud mental tenemos salud mental positiva?, ¿Fomentamos la salud mental positiva? El ejemplo empieza por casa, y no podemos enseñar lo que no aplicamos a nuestra vida propia. Así las cosas, es fundamental que los psicólogos, psicólogas y formadores afectivos en general, hagan de la Psicologia Afectiva no solamente su “herramienta de trabajo” y desarrollo profesional, sino, su instrumento de crecimiento afectivo.



[1] Lluch Maria Teresa “Construcción de una escala para medir la salud mental positiva” Tesis Doctoral. Septiembre 1999.  http://soyandrespaz.files.wordpress.com/2010/06/tesis-construccion-de-una-escala-para-evaluar-la-salud-mental-positiva.pdf

[2] Ibid

[3] Ibid

[4] Ibid

[5] Ibid

[6] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[7] Lluch Maria Teresa “Evaluacion empirica de un modelo conceptual de salud mental positiva” Salud Mental. Agosto 2002. Instituto Nacional de Psiquiatria. Mexico. Tesis Doctoral. http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/582/58242505.pdf

[8] Vera Poseck, Beatriz “Psicologia Positiva: Una nueva forma de entender la Psicologia” Papeles del Psicólogo, 2006. Vol. 27(1), pp. 3-8 http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/1279.pdf

[9] Ibid

[10] Ibid

[11] ¿Qué es la Psicologia Positiva? http://psicologia-positiva.com/2009/12/¿que-es-la-psicologia-positiva/

[12] Prada, Eliana Cecilia “Psicologia Positiva y Emociones Positivas” Septiembre de 2005. http://www.psicologia-positiva.com/Psicologiapos.pdf

[13] Ibid

[14] Alarcón, Reynaldo “Investigaciones sobre Psicologia de la Felicidad” 1er Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Psicologia. COLAEPSI 2007. Profesor emérito Universidad Nacional de San Marcos. http://www.colaepsi.psicologico.cl/tematicayponentes/REYNALDOALARCON.pdf

[15] Ibid

[16] Fordyce, Michael “Felicidad Humana: la nueva Psicologia de la Felicidad” http://www.gethappy.net/v101.htm

[17] De Zubiria Samper, Miguel “Psicologia de la Felicidad: fundamentos de Psicologia Positiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[18] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[19] Ibid.

[20] De Zubiria Samper, Miguel “Psicologia de la Felicidad: fundamentos de Psicologia Positiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[21] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[22] De Zubiria Samper, Miguel “Cómo funciona la Mente Humana: más allá de la Psicologia cognitiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2009

[23] Ibid

[24] Ibid

[25] Ibid

[26] Ibid

[27] Ibid

[28] Ibid

[29] Ibid

[30] Ibid

[31] De Zubiria Samper, Miguel “ABC de Pedagogía Conceptual: las teorías de pedagogía conceptual” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá, 2008

[32] Ibid

[33] Ibid

[34] Ibid

[35] Ibid

[36] Ibid

[37] De Zubiria Samper, Miguel “Psicología del talento y la creatividad: como explorar, identificar y desarrollar el talento de TODOS los niños y jóvenes” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2006

[38] Ibid.

[39] Ibid

[40] Miguel De Zubiria Samper “La afectividad humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, cómo medirla con escalas y afectogramas” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2007

[41] Ibid.

[42] Ibid

[43] Ibid

[44] Ibid

[45] Ibid

[46] Ibid

[47] Ibid

[48] Ibid

[49] Ibid

[50] Ibid

[51] Ibid

[52] Ibid

[53] Ibid

[54] Ibid

[55] Ibid

[56] Ibid

[57] Forensis 2009 “Datos para la vida” Volumen 11 – Numero 1 – Mayo 2010 http://medicinalegal.gov.co/index.php?option=com_wrapper&view=wrapper&Itemid=60

[58] Ibid

[59] Valenzuela, Diana “Suicidio. Colombia, 2009” Centro de Referencia Nacional sobre Violencia – CRNV. División de Referencia de Información Pericial – DRIP Forensis 2009 “Datos para la vida” Volumen 11 – Numero 1 – Mayo 2010 http://medicinalegal.gov.co/index.php?option=com_wrapper&view=wrapper&Itemid=60

[60] Revista Semana “Los 20, edad fatal en Colombia” http://www.semana.com/noticias-nacion/20-edad-fatal-colombia/138463.aspx. Mayo 4 de 2010

[61] Roa Vargas, Ana “Algunas reflexiones sobre la relacione entre capital social y violencia interpersonal” Forensis 2009 “Datos para la vida” Volumen 11 – Numero 1 – Mayo 2010 http://medicinalegal.gov.co/index.php?option=com_wrapper&view=wrapper&Itemid=60

[62] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, cómo medirla con escalas y afectogramas” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2007

[63] Miguel De Zubiria Samper “La afectividad humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, cómo medirla con escalas y afectogramas” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2007

[64] Lluch Maria Teresa “Construcción de una escala para medir la salud mental positiva” Tesis Doctoral. Septiembre 1999.  http://soyandrespaz.files.wordpress.com/2010/06/tesis-construccion-de-una-escala-para-evaluar-la-salud-mental-positiva.pdf

[65] Ibid

[66] Ibid

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 2.633 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: